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Los medios de pago se virtualizan y e interconectan

El fin del dinero físico

Esta semana nuestra fintech destacada es Plastc, una tarjeta realizada con tinta electrónica en la que, al deslizar el dedo por su superficie el usuario elige cuál de sus tarjetas va a usar. Dotada con un sistema automático de bloqueo, la tarjeta «dice» a su propietario dónde está en cada momento y se bloquea sola si este se separa físicamente de ella. Es una materialización muy ilustrativa de la creciente virtualización de los medios de pago.

Desde hace una década el uso de tecnologías RFID en Japón permitió invisibilizar los medios de pago. La inserción subcutánea de chips monedero se convirtió en el país asiático en un símbolo de la cultura teenager y en la base de una nueva forma de relación entre padres e hijos. En Occidente sin embargo, fundamentalmente por motivos culturales, este sistema nunca llegó siquiera a plantearse y solo ahora están tomando masividad las tarjetas contactless, que usan una tecnología similar. Pero la propuesta de valor de estas tarjetas no es realmente diferencial. Por eso la compra de patentes de sistemas de pagos por Fitbit, la más popular de las pulseras tomadoras de datos para apps de fitness, es una de las grandes novedades de esta semana. En un futuro inmediato Fitbit y otros weareables competirán con empresas como Plastc por liberar el bolsillo de los usuarios de sus tarjetas tradicionales.

Pero ¿y si el futuro es que la tarjeta no sea siquiera un «complemento» de nuestra ropa? ¿Y si la tarjeta está «en las cosas que nos rodean»? Esta es, al menos en parte, la apuesta de Samsung. Samsung está jugando con dos barajas: por un lado dar potencia de pago a sus teléfonos móviles. Su sistema de pagos Samsung Pay tiene ya 5 millones de usuarios entre EEUU y Corea y su asociación con Alipay le da acceso a 450 millones de usuarios más, solo en China. Pero lo interesante es que la estrategia del gigante coreano no se queda solo en los pagos móviles. Su asociación con MasterCard se orienta sobre todo a dar capacidades de compra a los electrodomésticos de cocina en torno a los cuales quiere centralizar proveedores y compras. La idea: es la nevera la que hace las compras y las encarga previa sugerencia y proyección de datos de sus contenidos. Es un enfoque que, una vez más, impulsa la virtualización: tarjetas contactless o fitbits encajarían con naturalidad en ellas.

Pero al poner el centro de los medios de pago en lugares familiares y comunitarios Samsung nos evoca otro cambio que está surgiendo con fuerza: el pago social. Paypal ha sido seguramente la primera en ver este nicho de negocio y consagrarle una start up propia: Venmo. Venmo está marcando la diferencia en la evolución de resultados de Paypal: ha crecido un 154% en un año y procesado en el primer trimestre de 2016 3200M$ en pagos. ¿Qué hace? Permitir pagar a partes iguales desde el móvil compras online. Venmo es la app que usan los amigos para comprar unas pizzas y unas cervezas cuando quedan para ver un partido, la app para hacer el «amigo invisible» o los pequeños regalos de cumpleaños en la oficina. Cubre el nicho de la pequeña compra en grupo aunque también puede usarse para pagarle un taxi a una visita, organizar los gastos corrientes de un evento o transferirle dinero a un amigo en un apuro. Venno es la traducción fintech de la experiencia social de eBay y Paypal.

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