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The Western Journal: Un negocio construido sobre la desinformación

The Western Journal - Cabecera

Parece claro que la política editorial de The Western Journal es manipuladora, que sus contenidos son en exceso partidistas y que la ética periodística no es lo suyo. Pero no es menos cierto que las tecnológicas están jugando sucio.

Puede que no sea un nombre muy conocido, pero pocas publicaciones han tenido el alcance y la potencial influencia en la pol√≠tica estadounidense como The Western Journal. Su cuantiosa audiencia ha eclipsado a muchas de las plataformas de noticias m√°s grandes del pa√≠s. Hablamos, seg√ļn algunos medios, de m√°s de 36 millones de personas de fuerte tendencia conservadora, que si bien consumen a diario su informaci√≥n no saben gran cosa sobre la compa√Ī√≠a, ni sobre qui√©n est√° detr√°s de ella.

En una investigación del New York Times, Nicholas Confessore y Justin Bank descubrieron que The Western Journal, dedicado a alimentar la indignación y a elaborar un relato donde los conservadores y sus valores son objeto de constantes ataques, está en el medio de un virulento enfrentamiento entre Silicon Valley y Washington. The Western Journal ha luchado por mantener su audiencia a través de los cambios algorítmicos de Facebook y Google destinados a reducir la desinformación, acciones que los líderes del medio ven como evidencia de sesgo político.

A continuación ofrecemos un resumen ejecutivo de los hallazgos y conclusiones de la investigación.

La publicaci√≥n no hace casi ning√ļn reportaje original, sino que selecciona, agrupa y edita historias que encuentran en otros lugares y que encajan en los discursos de la derecha. En su funcionamiento, el editor es el responsable de la selecci√≥n de una historia adecuada para la transmisi√≥n de su mensaje, la env√≠a a un grupo de escritores externos contratados que tienen un tiempo medio de 30 minutos para escribir una historia. La mayor√≠a de estos grupos no trabajan por tanto en la redacci√≥n como tal.

En su sitio web de noticias y opiniones, los usuarios, nacionalistas conservadores, se encuentran con asaltos continuados de fanáticos anticristianos, migrantes enfermos y simpatizantes de Trump falsamente acusados de delitos de odio. También con artículos sobre un político mexicano que amenaza con la toma de posesión de varios estados americanos, oficiales de policía que son expulsados de un Starbucks en Arizona, o reportajes en profundidad sobre Kamala Harris, la candidata presidencial demócrata que propone ayudas por 100 mil millones de dólares para familias negras.

A pesar de su creciente auge existe un manto de opacidad sobre The Western Journal. Aunque publica decenas de artículos cada semana sobre política nacional, la empresa no tiene redacción u oficina en Washington ni en otro lugar. De hecho, rara vez envía periodistas a eventos para recoger noticias de primera mano y hasta hace poco, algunos de sus escritores más prolíficos utilizaban seudónimos.

Este modelo funcion√≥ sorprendentemente bien durante un tiempo. De marzo de 2016 a marzo de 2019, es decir, en tan solo tres a√Īos, las publicaciones del Western Journal en Facebook consiguieron 750 millones de acciones, likes y comentarios; casi tantos como el total sumado de 10 organizaciones de noticias l√≠deres en Estados Unidos.

Pero los gigantes tecnol√≥gicos entraron en acci√≥n y comenzaron a limitar el alcance del medio. Google News lo incluy√≥ en su lista negra al identificar pr√°cticas empresariales enga√Īosas, Apple News hizo lo mismo alegando que The Western Journal produc√≠a historias que promov√≠an ¬ępuntos de vista rechazados abrumadoramente por la comunidad cient√≠fica¬Ľ. Facebook rebaj√≥ su calificaci√≥n despu√©s de que sus contenidos quedaran repetidamente en evidencia en los sitios de verificaci√≥n de datos.

El fundador de The Western Journal, Floyd G. Brown, es un activista pol√≠tico que ha elegido las letras como arma. Comenz√≥ su carrera con el dise√Īo del anuncio oficial del candidato republicano Willie Horton durante la campa√Īa presidencial de 1988. Los v√≠deos mostraban fotos de un condenado por asesinato de raza negra para avivar los temores de que el candidato dem√≥crata, Michael Dukakis, fuera blando con el crimen. En la d√©cada de 1990, cre√≥ y vendi√≥ teor√≠as de la conspiraci√≥n sobre Bill Clinton e investigaciones para la oposici√≥n. En la d√©cada de 2000, ayud√≥ a formar una red de comit√©s de acci√≥n pol√≠tica que hicieron anuncios atacando a Barack Obama, incluidos los virales que presentaban a Obama como posible musulm√°n secreto. The Western Journal tambi√©n tiene v√≠nculos inusualmente estrechos con un PAC pro-Trump, America Fighting Back, del que Brown es presidente.

Los directivos del medio no aceptaron las explicaciones dadas por las tecnol√≥gicas sobre por qu√© la publicaci√≥n hab√≠a sido rebajada o suspendida, haci√©ndose eco de la queja com√ļn en los medios conservadores de que las big tech estaban contra ellos.

Con Patrick Brown, hijo del fundador, al frente comenzaron una serie de cambios para implementar pr√°cticas de los medios de comunicaci√≥n tradicionales. Lanzaron una p√°gina de correcciones y contrataron a editores del periodismo tradicional. Eliminaron miles de art√≠culos antiguos, publicaron est√°ndares editoriales y rebautizaron su ej√©rcito de p√°ginas de Facebook para vincularlas a una sola marca. El resultado, aunque creciente, les ha dejado en un volumen de aproximadamente la mitad de su tama√Īo anterior. Pero adem√°s de la estrategia de contenidos, los Brown han anunciado el lanzamiento de una aplicaci√≥n destinada a eludir la censura de las Big Tech.

Los esfuerzos de Silicon Valley por tomar medidas en√©rgicas contra las fake news y las campa√Īas de desinformaci√≥n han reducido el tr√°fico hacia The Western Journal. ¬ęFacebook ha decidido sacar del negocio a The Western Journal¬Ľ, escribi√≥ Floyd Brown en un correo electr√≥nico en junio a los 1,6 millones de suscriptores del bolet√≠n informativo del sitio.

Incluso algunas figuras de la extrema derecha han sido expulsadas de medios sociales por violar las reglas contra la incitaci√≥n al odio. Por su parte, pol√≠ticos y activistas republicanos han alegado que las tecnol√≥gicas est√°n censurando injustamente a la derecha, amenazando la capacidad de los conservadores para influir en la opini√≥n p√ļblica y ganar las elecciones. El mismo Presidente Trump ha sido el principal impulsor de estos ataques a las tecnol√≥gicas. Aunque √©l y sus ayudantes atribuyeron una vez su victoria en 2016 al poder de Facebook y Twitter, ahora acusan rutinariamente a las mismas compa√Ī√≠as de parcialidad. En el mes de julio, el presidente Trump organiz√≥ una ¬ęcumbre de medios sociales¬Ľ en la que participaron activistas conservadores que afirman haber sido censurados por servicios online. Es m√°s, la administraci√≥n Trump est√° redactando una orden ejecutiva que impondr√≠a la supervisi√≥n federal de las pol√≠ticas de moderaci√≥n de contenidos de las plataformas, lo que supone un sorprendente alejamiento de d√©cadas de ortodoxia desreguladora de los republicanos.

Por su parte, la empresa matriz del Western Journal contrató los servicios de un cabildero de Washington para mostrar su oposición a la censura digital. En su propio medio han ido publicando una serie de artículos y estudios internos que afirman que las nuevas normas de Silicon Valley han discriminado a los editores y políticos conservadores. Los Brown también han tratado de unirse a la cruzada del presidente Trump contra Sillicon Valley, enviando a Herman Cain, el antiguo candidato presidencial y destacado colaborador del Western Journal, como representante en la cumbre sobre social media celebrada de la Casa Blanca en el mes de julio. Un día antes del arranque de la cumbre, Facebook restauró la página principal de The Western Journal.

¬ęEstamos comprometidos con la verdad¬Ľ, dijo Patrick Brown. ¬ęSomos gente de verdad. Somos una empresa de medios digitales¬Ľ, continu√≥. ¬ęNo somos desinformaci√≥n¬Ľ.

Tanto Facebook como Google han negado que censuren sistemáticamente las opiniones conservadoras. Muchos casos de supuesta censura han sido rastreados para identificar si el comportamiento de usuarios asociados a The Western Journal fue el desencadenante de las medidas tomadas por las redes sociales. En este sentido, el propio Facebook informó de la suspensión de la cuenta del director de social media de The Western Journal porque había sido identificada como un bot y en consecuencia se habían aplicado las medidas contra spam y suplantación de identidad pertinentes.

¬ęAplicamos nuestras pol√≠ticas de forma en√©rgica, coherente y sin tener en cuenta las tendencias pol√≠ticas percibidas de cualquier sitio¬Ľ, afirm√≥ Maggie Shiels, portavoz de Google.

El 20 de agosto, se hicieron p√ļblicos los resultados preliminares de un informe encargado por Facebook al ex senador estadounidense Jon Kyl con el objetivo de revisar de forma externa las denuncias de censura. El informe, titulado ¬ęCovington Interim Report¬Ľ concluye que

¬ęlas pol√≠ticas de Facebook y su aplicaci√≥n pueden restringir la libertad de expresi√≥n¬Ľ y que, ¬ędada la popularidad y ubicuidad de la plataforma, se trata de un peligro que debe tomarse muy en serio¬Ľ.

Facebook ha reconocido la importancia de nuestra evaluaci√≥n y ha tomado algunas medidas para abordar las preocupaciones que hemos descubierto. Pero a√ļn queda mucho trabajo por hacer para satisfacer las preocupaciones que hemos escuchado de los conservadores y, a medida que avancemos, seguiremos analizando los temas que m√°s les preocupan.

Por su parte, Facebook dijo que haría más transparentes sus políticas de moderación de contenidos.

El debate sobre la censura pone de relieve el enorme poder de las plataformas tecnológicas y la opacidad, a veces desconcertante, con la que lo ejercen. Las políticas de actuación en constante evolución y los procedimientos secretos de aplicación de Silicon Valley determinan cómo fluyen las noticias a miles de millones de personas. El resultado es que los esfuerzos de adaptación de la industria han perturbado tanto las estrategias políticas como los modelos de negocio, especialmente para los conservadores.

Los sitios de noticias altamente partidistas de la derecha superan en n√ļmero a los de la izquierda, seg√ļn un recuento publicado el oto√Īo pasado por la empresa de an√°lisis NewsWhip. El estudio se√Īala que los lectores conservadores dependen significativamente m√°s de los sitios hiperpartidistas para obtener noticias que los liberales, pero eso no es esencialmente algo malo. El mismo estudio tambi√©n se√Īala que Facebook en s√≠ mismo sigue siendo una fuente importante de noticias para los estadounidenses mayores, que ser√°n el centro de la suerte electoral de los republicanos el pr√≥ximo a√Īo.

Parece claro que la política editorial de The Western Journal es manipuladora, que sus contenidos son en exceso partidistas y que la ética periodística no es lo suyo. Pero no es menos cierto que las tecnológicas están jugando sucio, aplicando de forma arbitraria sus políticas de control de contenidos para perjudicar a este y otros medios, por la simple razón de que pertenecen al bando político contrario.

Debemos luchar contra la manipulación informativa, la desinformación y las fake news pero no puede ser a costa de vender nuestra alma al diablo y caer tan bajo como el rival. Debemos ponerlos en evidencia y buscar herramientas para que la maledicencia y la conspiración caigan por su propio peso, pero en cualquier caso, sin trampas.

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