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España necesita un hub fintech… pero solo uno y en asociación con el Banco de España

Hub Fintech

Si trazamos el mapa del desarrollo fintech global, Silicon Valley sigue siendo el principal nodo. Sin embargo ya no es el único ni el determinante. La apuesta de Londres por la nueva industria y sobre todo la apuesta del regulador británico por la innovación con la puesta en marcha del primer «regulatory sandbox» consolida a la ciudad como el segundo nodo global. Lo que es más importante, el «regulatory bridge» británico con Singapur y las políticas activas de las autoridades singapureñas para atraer talento de todo Asia y capital de las grandes tecnológicas y VCs dejaron por el momento fuera del mapa a los prometedores nodos nacientes en Canadá y Australia, que apostaban por priorizar el link con California. En el caso de Australia no bastó replicar el modelo del regulatory sandbox, que ya se considera básico para configurar un nodo realmente innovador. Australia está pagando su desconfianza histórica con China y la evolución de su imagen en el continente.

En Oriente Medio, mientras tanto, la batalla se da entre Tel Aviv y los emiratos. Las autoridades regulatorias del Golfo han sido rápidas impulsando un sandbox regulatorio y no han dudado en buscar talento en India y contratar asesores en Gran Bretaña. Tel Aviv cuenta con la ventaja de partida del posicionamiento israelí como «start-up nation» y una masa crítica de más de 430 fintechs ya en marcha, algunas con verdadera presencia global. Ambas se ofrecen como nodos capaces de cerrar la red entre EEUU y GB.

Es decir: el mapa de red global fintech está tomando forma con Johanesbourg como incipiente nodo africano y Milán como primer atisbo mediterráneo. 

El gran ausente es Iberoamérica. Y en la relación con Iberoamérica está la gran oportunidad española en un momento en el que el mundo fintech mexicano es la única luz que brilla con luz propia en el mundo de habla española y comienza a mirar fuera.

El peor error que podría cometer España es seguir la senda de la atomización y el localismo seguida por las administraciones locales y autonómicas en el desarrollo de start ups tecnológicas. La oportunidad reside en la importancia del regulador. Si el Banco de España tomara el liderazgo mediante el planteamiento de un «regulatory sandbox» propio y la puesta en marcha de un entorno de aceleración, siguiendo el modelo que se está convirtiendo rapidamente en universal, la «capital fintech española» podría ser única.

Barcelona parece la primera alternativa por tener ya una pequeña masa de fintechs innovadoras. Madrid, que le sigue, podría poner en valor el potencial de Barajas, el gran hub aéreo que nos conecta a América del Sur.

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