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Jóvenes en la montaña

Uno de los analistas de Wharton Fintech analiza el funcionamiento y éxito de una aplicación para la reserva de hoteles que fue éxito de descargas en 2015 a modo de inspiración para que la banca resulte atractiva a la generación del Milenio. Las observaciones pecan tal vez de obvias y se podrían resumir en simplificar la oferta para disminuir el número de opciones que se le presentan al usuario, usar un sistema de categorización básico y ofrecer un producto lo más personalizado posible a la necesidad de cada cliente.

Para ello el banco debería ser capaz de hacer un análisis de información y determinación de perfiles que permita diseñar toda una gama de productos que tienen en común la lógica de una aplicación, un uso, aunque eso sea a costa de la sofisticación del producto.

Main Funders, Commerzbank

Como adelantamos en mayo en exclusiva para los suscriptores del informe de innovación financiera del Instituto Hermes, Commerzbank, el segundo mayor banco de Alemania, será el primer gran banco en lanzar una plataforma de crédito p2p. La noticia la ha hecho pública esta Michael Kotzbauer en rueda de prensa juanto con Birgit Storz directora de la incubadora de la entidad «Main Founders».

Stortz se negó a dar una cifra sobre la expectativa de volumen que la entidad espera gestionar a través de esta plataforma, diciendo que lo importante es estar preparados para atender los deseos de diversificación que han detectado entre muchos de sus clientes y ser flexibles ante un posible aumento rápido del número de inversores en la plataforma.

Queda la incógnita de si el banco llevará esta nueva plataforma a China, el mayor mercado p2p lending del mundo. La clientela de Commerzbank en China creció un 30% el año pasado.

Posicionamientos de reguladores, banca y consultoras sobre la adopción de Blockchain 

Algunos bancos centrales están mirando con interés al blockchain como sistema para disminuir el riesgo de fraude y bloquear transacciones sospechosas. De entre ellos, el Banco Popular de China y el Banco de Inglaterra han expresado su interés en el uso de monedas blockchain y digitales. Por su parte, Bank of America hacía público en el mes de enero su solicitud de 15 patentes relacionadas con blockchain.

El Banco de Inglaterra muestra cautela ante la implementación de blockchain en el sistema financiero

El Banco de Inglaterra aboga por explorar vías que aporten resiliencia a la infraestructura financiera, fórmulas más eficaces para las transacciones comerciales y nuevas maneras de codificar, compartir y analizar datos. Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra anunció que la entidad está ya explorando tecnologías descentralizadas tipo blockchain en el core de sus actividades, incluídas las operaciones de liquidación bruta en tiempo real (RTGS, por sus siglas en inglés).

«Distribuir el mayor significa liberar múltiples copias al sistema. Se puede seguir operando aunque alguna de sus partes se caiga, eliminando el riesgo de fallo en un único nodo que conllevan los sistemas centralizados»

Carney afirmó también que un registro distribuido y abierto podría abrir la posibilidad a la creación de moneda digital por los bancos centrales. Esta posibilidad es algo que están contemplando otros bancos centrales como el de Canadá, Australia y China. 

Los expertos del banco han estado trabajando con consultores de PwC en la realización de la «prueba de concepto». Los resultados sobre la prueba de concepto ya han sido publicados por el banco. El objetivo principal declarado es evaluar la capacidad potencial de transformación de los sistemas de registro distribuído en el sector financiero, más que sus capacidades comerciales.

Metolodología: El equipo de tecnología del banco creó e integró una plataforma de libro mayor distribuido sobre el protocolo Ethereum. Las pruebas se orientaron a la capacidad de la tecnología en soportar y resolver cuestiones relacionadas con los mecanismos de consenso, resiliencia del sistema, transparencia, soporte de contratos inteligente e integridad de los datos.

Conclusiones: Aunque la tecnología se muestra todavía inmadura, podría aportar beneficios en un futuro y ser complementaria a los sistemas existentes, aportando mayor resiliencia a la infraestructura por las características inherentes de una red descentralizada.

El equipo de trabajo se propone en sus siguientes pasos, explorar las siguientes áreas:

  • Escalabilidad: Es necesario asegurar que el sistema tiene capacidad para soportar un gran volumen de operaciones manteniendo la integridad de los datos y la velocidad de procesos que requieren las operaciones de un banco central. 
  • Seguridad: Comprobar que los datos distribuidos a través del sistema de libro mayor distribuido no pueden ser comprometidos por ciberataques.
  • Privacidad: Los protocolos actuales requieren un delicado equilibrio entre privacidad y resistencia. Para que el sistema pueda ser utilizado en cualquier aplicación del banco central, necesita demostrar un alto nivel en ambas características.
  • Interoperabilidad: Orientada a entender cómo los estándares de los datos existentes pueden interactuar con las plataformas de registros distribuidos.
  • Sostenibilidad: Los sistemas de libro mayor distribuido utilizan más capacidad de proceso, requieren mayores volúmenes de almacenamiento y consumen mucha más energía. Es una consideración importante, por lo tanto, cómo puede ser minimizado el consumo de recursos a medida que aumentan la escala.

A la vista de los primeros resultados y las próximas fases de trabajo, el Banco de Inglaterra plantea abrir líneas de trabajo con otras empresas para superar los desafíos encontrados a través de su aceleradora fintech. Declara además que son áreas prioritarias de su interés: Nuevas formas de estructurar y analizar grandes volúmenes de datos obtenidos de la operativa y de los informes regulatorios; inteligencia artificial con capacidad aprendizaje y en especial el diseño de patrones para la detección de anómalos.

Así mismo, el Banco de Inglaterra se muestra abierto a escuchar propuestas para participar/actuar como observador o socio en proyectos piloto existentes sobre sistemas de libro mayor distribuido, siempre que se desarrollen en escenarios del mundo real. Y, por supuesto, en explorar las implicaciones potenciales de la regulación en esta materia.

Otros proyectos en la aceleradora del banco son los desarrollados con:

  • Bitsight: Uso de datos de dominio público para evaluar la capacidad de ciber-resiliencia de las empresas -esto es, recuperación tras un ataque- , que incluye además el desarrollo de programas para la búsqueda de malware, y vulnerabilidades en los sistemas. La prueba de concepto evaluará la ciber-resiliencia del propio banco.
  • Privitar: Uso de herramientas para anonimizar y desensibilizar datos. Las pruebas de concepto también se realizarán en el banco y examinarán el conjunto de datos e información acumulada internamente para ver si estas herramientas permitirían ofrecer un mayor acceso a los datos sin comprometer la privacidad.

El Banco de Canadá experimenta con el CAN-Coin

Durante la conferencia Payments Panorama celebrada la semana pasada en Canadá, Bank of Canada, Royal Bank of Canada y Canadian Payments Association presentaron un proyecto experimental desarrollado sobre tecnología blockchain.

El principal objetivo del banco central era entender en profundidad el funcionamiento del sistema de libro mayor distribuido. Para ello crearon una versión digital de la moneda nacional, el CAN-Coin y se realizaron operaciones interbancarias. El banco central puso gran énfasis en asegurar que no está planeando emitir moneda digital de uso público, sino probando las implicaciones que para la banca puede tener operar en entornos virtuales. 

En una de sus diapositivas se pudo ver el diagrama de una operación en la cual un agente que participa en la plataforma pignora una cierta cantidad en efectivo en una cuenta especial en el banco central, quien convierte ese valor en CAN-Coin y lo envía a la cuenta del agente. Cuando un miembro de la red, que tiene que haber sido aprobado previamente, convierte el CAN-Coin a otra moneda, el banco central destruye esa cantidad de CAN-Coin eliminando su registro. En el experimento participaron los 5 grandes bancos de Canadá: Bank of Montreal, Canadian Imperial Bank of Commerce (CIBC), RBC, Toronto-Dominion Bank y Scotiabank. El proyecto fue desarrollado por el consorcio R3.

Por otro lado Nanopay, la fintech de Toronto que compró MintChip, el primer sistema de moneda virtual basado en libros mayores públicos desarrollado por la Casa de la Moneda canadiense, lanza a partir del día 23 de junio su primera app para el sistema, presentado como la app de referencia de pagos móviles, ofreciendo transferencias p2p gratuitas y descuentos del 20% en todas las compras.

Banco Central de Rusia

El pasado mes de diciembre el presidente Putin presentaba la hoja de ruta y la creación de un grupo de trabajo para la implementación de monedas digitales y sistemas de libro mayor distribuido. Desde entonces pocas noticias han trascendido sobre los avances de este grupo. Sin embargo, el responsable de Future Banking en el Banco Central de Rusia ha afirmado hace unos días que de acuerdo a las estimaciones realizadas por el banco, las redes cerradas e híbridas de registros de libro mayor, esto es con estricta identificación y normativa propia, tienen un gran potencial de desarrollo en el sector financiero. 

Para el representante del Banco, es fundamental distinguir entre blockchain y otras formas de registros distribuidos, como ocurre con Ripple: Blockchain es una cadena de bloques de transacciones que contienen los registros de todas las transacciones de la red. Los sistemas de libro mayor distribuidos son una tecnología de intercambio de datos no necesariamente basada en blockchain.

Mercados y blockchain

Hace unos días, Benedicte Nolens, jefe del riesgo y la estrategia para la Comisión de Valores y Futuros de Hong Kong, posicionaba a favor de implementar la tecnología blockchain por su capacidad para asegurar el cumplimiento por parte de los bancos de la normativa anti blanqueo de capitales. Según Nolens, los protocolos KYC y AML han evidenciado problemas e ineficiencias, aludiendo a las multas a la que han sido sometido diferentes bancos a nivel mundial.  Se muestra así partidario de utilizar un libro de contabilidad distribuido que podría reducir además de forma significativa los costes de transacción.

Nolens sostiene que si bien la regulación sobre este tema puede llevar un tiempo, las instituciones financieras deben asegurar cualquier uso de la tecnología que permita un mejor cumplimiento de las normas y ve factible su extensión a áreas como Trade Finance y operaciones societarias. Dadas las características de blockchain afirma que su implementación es idónea en aquellos bancos que aún no han desarrollado su propia tecnología de back office.

Considera que hay un espacio de desarrollo a futuro mucho más amplio que el Fintech, y que tiene que ver con la consolidación de la banca digital, el abordaje del crowdfunding o la gestión de valores. Ámbitos que, por estar menos consolidados en la actividad financiera experimentarán un mayor desarrollo y evolución.

Por otro lado, David Rutter, fundador del consorcio R3 para la extensión de blockchain alerta de la creciente burbuja en torno a la transformación digital de la banca y advierte que muchas empresas que están trabajando en el desarrollo de aplicaciones para bancos no serán capaces de alcanzar prototipos funcionales.

En el proyecto R3 está integrado ya por 42 bancos, entre ellos: Bank of America, Barclays, BBVA, Banco Santander, BNP Paribas, BNY Mellon, CIBC, Citi, Commerzbank, Credit Suisse, Deutsche Bank, Danske Bank, Intesa Sanpaolo, Goldman Sachs, HSBC, ING Bank, JP Morgan, Mitsubishi UFJ Financial Group, Mizuho Financial Group, Morgan Stanley, Nordea, Royal Bank of Canada, Royal Bank of Scotland, SEB, Societé Generale, State Street, Toronto-Dominion Bank, UBS, UniCredit y Wells Fargo.

R3 ha formado grupos de trabajo conjuntos y organiza reuniones periódicas para centrarse en el desarrollo de aplicaciones comerciales que la tecnología blockchain puede ofrecer a la industria de servicios financieros globales. El proyecto tratará de establecer normas y protocolos coherentes con el fin de facilitar la adopción más amplia y obtener un efecto de red.

Libros de contabilidad distribuidos

El protocolo Ripple es un sistema de pago, cambio de divisas y una red de remesas que se basa en un sistema distribuido, con protocolo de código abierto, libro de consenso y con una criptomoneda propia, conocida como XRP. Es compatible con cualquier moneda fiduciaria (euros, dólares, yenes, etc), criptomonedas (bitcoin, litecoin, etc), materias primas o de cualquier otra unidad de valor.

La red Ripple pretende activar «transacciones financieras globales seguras, instantánea y casi libres de cargos». Patrick Griffin, vicepresidente ejecutivo de desarrollo de negocio de Ripple Labs, sostiene que la gran ventaja es que los bancos más pequeños ya no tendrían que tratar con «bancos corresponsales» (JP Morgan & Co., HSBC Holdings, Standard & Chartered y Wells Fargo) para hacer de intermediarios. Permitirá reducir los costes adicionales que esto implica, los costes en cambios de divisa y, sobre todo, eliminar los grandes compromisos de garantías que los bancos más grandes exigen periódicamente para actuar como intermediarios. Para Griffin, «esta es la primera alternativa viable a la banca corresponsal en unos 40 años».

Han firmado acuerdos con Ripple: Santander, CBW Bank, Cross River Bank y Fidor Bank. A través de Santander Innoventures, Banco Santander ha invertido 32 millones de dólares en Ripple para un mercado de servicios financieros al que le asigna un valor de 20 billones de dólares.

Esquema de funcionamiento de Ripple

El proyecto de pagos del consorcio W3C

En octubre de 2015, el consorcio W3C anunciaba la creación de un grupo de trabajo para el desarrollo de un estándar de medios de pago para la web. El grupo de trabajo pretende asentar el funcionamiento de métodos de pago incluyendo tarjetas de débito y crédito, sistema de pago móvil (Alipay), custodias, bitcoin o sistemas blockchain. El proyecto contempla el desarrollo de APIs que fijarán el proceso de comprobación de la transacción aportando mayor seguridad en las operaciones a ambas partes.

Estas API permiten a los usuarios registrar los instrumentos de pago (tarjetas de crédito o servicios de pago) y seleccionar el tipo de pago directamente a través del navegador, hacer pagos más rápido, más seguro y más fácil, sobre todo en dispositivos móviles.

Desde su creación el grupo ha mantenido varios encuentros, uno de ellos en las instalaciones de Google, el próximo se celebrará en Londres durante los días 7 y 8 de julio con el patrocinio de Visa y contará con la participación de Bank of England. En el grupo de trabajo permanente participan, entre otras, Ripple, Apple, Bloomberg, China Mobile, Deutsche Telecom, Rabobank, Worldpay y Google. En sus reuniones como invitados han participado también Facebook, Intel, Netflix y Samsung. 

Aunque no es muy conocido, el protocolo HTTP, incluye desde su origen un código para pagos con la idea de convertir el navegador en un medio de pago. El grupo de trabajo espera presentar la API antes de finales de año.

¿Qué reside bajo el repentino interés de los bancos centrales en blockchain?

Según un informe publicado en diciembre por el Gobierno de Gran Bretaña, es importante separar las critpmonedas de la tecnología blockchain. Bitcoin genera suspicacias entre bancos, agentes institucionales y ciudadanos por su asociación a redes criminales, transacciones delictivas y operativas en la dark Internet. Sin embargo, las tecnologías de libro mayor distribuido y monedas virtuales están siendo miradas con interés por los bancos centrales dadas las eficiencias potenciales que supondría para el sistema financiero el uso de «dinero digital».

¿Es el «libro mayor distribudido», distribuido?

El término distribuido puede dar lugar a confusión, como de hecho está ocurriendo en el tratamiento mediático de las noticias sobre blockchain e incluso en algunos informes especializados. Algo es distribuido cuando no hay un control, autoridad o propiedad única absoluta sobre ello. Por lo tanto, el grado de centralización del sistema de libro mayor dependerá de su diseño.

Diagrama de flujos de blockchain

En la práctica, hay un amplio espectro de modelos de libro mayor distribuido, con diferentes grados de centralización y con diferentes tipos de control en el acceso para adaptarse a las necesidades de cada negocio. Estos pueden ser libros de contabilidad «sin permisos» abiertos a todo el mundo para aportar datos al libro mayor y no puede ser de propiedad de nadie; o libros de contabilidad «con permiso» que pueden tener uno o muchos propietarios que sólo pueden agregar registros y verificar el contenido del libro mayor.

La cuestión clave es que, tanto instituciones públicas como sector privado pueden elegir el diseño que mejor se adapte a un fin determinado, buscando el equilibrio entre la seguridad y el control centralizados con la oportunidad que supone compartir datos entre instituciones e individuos.

Otro elemento a considerar el capacidad de proceso, que, para grandes volúmenes de datos hace imposible manejar las cadenas de bloque a agentes con infraestructuras medias. Es decir, la característica de distribuida pura que permite el diseño de red abierta es difícil de asegurar. En el funcionamiento real lo que hace es concentrar las operaciones en unos pocos agentes.

¿Cuáles son los tiempos que se están manejando en las transacciones sobre blockchain?

El proceso de funcionamiento de blockchain necesita tiempo para sincronizar transacciones entre una gran cantidad de copias del libro mayor distribuido. Es dependiente del volumen, a más copias, más tiempo necesita. Así por ejemplo, para bitcoin, un nuevo bloque de transacciones puede ser añadido a la cadena más o menos cada 10 minutos. A su vez, los bloques son de tamaño limitado, por lo que sólo puede contener un cierto número de transacciones. El rendimiento máximo actual de bitcoin es de 5 a 7 transacciones por segundo (la red VISA es unas 10.000 veces más rápido).

Jugada de gol

Esta semana Fidor bank abrió oficinas en Dubai. Su llegada al Golfo representa no solo el primer éxito de la política dubaití de desarrollo fintech, sino también el verdadero arranque de los ecosistemas fintech para clientes en los emiratos.

Fidor representa la apuesta más innovadora de la banca alemana. Desde 2007 utiliza medios sociales para reducir costes y ganar confianza de los clientes en comunidades virtuales. Su oferta incluye un ecosistema de 25 apps y servicios ofrecidos por terceros gracias a su API abierta. Su despegue en un entorno tan diferente del característico de su cliente tipo original va a ser una verdadera prueba de las potencialidades del modelo open banking. No en vano, abrirá su oficina a escasos 200 metros de la nueva incubadora alentada por las autoridades regulatorias emiratíes.

Por otro lado, Fidor conjuga la banca minorista con los servicios bancarios para redes de terceros sin licencia bancaria propia (como el O2Banking para Telefónica), terreno en el que compite con Solaris bank. Es esta segunda dimensión la que le ha llevado a priorizar el Golfo como primer foco de su expansión fuera de Europa.

Esta dualidad representa la otra cara del banco API y como demuestra este caso, modifica las reglas de la internacionalización de la banca minorista tal y como la conocemos. Ya no se trata de plantear compras o costosos aterrizajes en terceros países. La internacionalización se vuelve atractiva en el momento en el que el país destino tiene empresas o redes de clientes que quieren dar el salto al fintech

Estación Central de New York

La «Independent Community Bankers of America», el lobby de los bancos pequeños y locales de EEUU, en un movimiento harto inusual, ha pedido al regulador una «regulación completa» del fintech. 
Karen Thomas, vicepresidente del lobby, escribía

«ICBA cree que los recientes problemas que algunos de los prestamistas online han experimentado con resultados y liquidez, así como con su cumplimiento normativo, hace que sea importante que estos prestamistas sean objeto de control y regulación para asegurar su seguridad y solidez»

En realidad, según FT el problema es que los bancos pequeños se sienten constreñidos por la dura regulación que siguió a la crisis al tiempo que ven como el movimiento de las fintech les está erosionando el mercado milenial de forma cada vez más significativa.

Aunque no se ha producido una respuesta oficial, reguladores locales como el del estado de Nueva York, ya han comenzado investigaciones sobre el conjunto del sector a raíz de la inquietud generada por la crisis de Lending Club con un ímpetu que ha parecido desproporcionado a algunos analistas.

Estadísticas

Según TechCrunch, aunque no veremos el rápido sorpasso característico de la industria tecnológica (iPhone y Androids reduciendo a Nokia a la marginalidad o Wassap a los SMS), «el futuro es inevitable» en el largo plazo porque los incentivos se orientan a crear alternativas al core business de los bancos y las aseguradoras.

El futuro se ve ya en Corea, según los analistas californianos: 55% de los clientes han sustituido la banca presencial por el online y el 10% ya no usa tarjeta de crédito sino pagos online.

Este tipo de análisis converge cada vez más con la conceptualización del fintech como un elemento clave para recuperar la productividad de las economías europeas, especialmente de las pequeñas y medianas empresas en un entorno donde el crédito de pequeña escala sigue siendo muy difícil.

El análisis publicado por TechCrunch se ha entendido como una respuesta a las declaraciones de Jamie Dimon en las que relativizaba el potencial disruptor del fintech para los bancos, abriendo la espita de una nueva oleada de acusaciones de «burbuja» y titulares como el de Business Insider asegurando que «el hype fintech ha ido demasiado lejos».

La frase para la historia de Dimon:

«A lot of things they do, we can do; a lot of things they do, we don’t want to do; and of course they can be competitors».

Marrakech

El informe sobre medios de pago publicado por el «Banco Al Magreb», el regulador marroquí, muestra el retraso en el desarrollo de medios de pago móviles en relación con el resto de Africa de Marruecos. Las tarjetas de crédito siguen representando con 2000M$ al año y 600.000 transacciones diarias la abrumadora mayoría de los medios de pago usados. El informe ni siquiera contiene un epígrafe específico para pago por móvil.

Las causas de este «atraso» son precisamente esa extensión previa de las tarjetas de crédito y débito, el peso de los monopolios (que terminaron en 2014 para dejar paso a un oligopolio con solo tres agentes), las dificultades regulatorias propias de un país que ha regulado siguiendo el modelo francés y la situación del dirham.

Ethereum

El pasado viernes ocurrieron dos sucesos con capacidad de influir en el desarrollo del sector financiero ante la irrupción de la oleada/hype fintech en el sector. 

En EE.UU la SEC otorgó la aprobación a IEX para operar como bolsa de valores a nivel nacional. La decisión de la SEC de garantizar este mercado supone una victoria para la revolución de las bolsas. 

La mala noticia se daba en el entorno de blockchain, con el hackeo de DAO -Dencetralized Autonomous Organization- que gestiona un crrwfounding de más de 150 millones de dólares en Ethers, moneda virtual creada por la compañía californiana Ethereum. El ataque a DAO, rompe la premisa de que las criptomonedas no pueden ser hackeadas y supone una jarra de agua fría en un momento de auge para blockchain en las instituciones financieras, celosas de la seguridad. Cuando un proyecto como DAO, basado en la criptomeda de Ethereum, es hackeada es un golpe aunque Ethereum en si misma no haya sido hackeada.

Rozando el mediodía, el fundador de Ethereum pidió a través de un comunicado interrumpir todas las transacciones hasta bloquear el ataque. La pérdida se estima en 59 millones de dólares. 

Hub Fintech

Si trazamos el mapa del desarrollo fintech global, Silicon Valley sigue siendo el principal nodo. Sin embargo ya no es el único ni el determinante. La apuesta de Londres por la nueva industria y sobre todo la apuesta del regulador británico por la innovación con la puesta en marcha del primer «regulatory sandbox» consolida a la ciudad como el segundo nodo global. Lo que es más importante, el «regulatory bridge» británico con Singapur y las políticas activas de las autoridades singapureñas para atraer talento de todo Asia y capital de las grandes tecnológicas y VCs dejaron por el momento fuera del mapa a los prometedores nodos nacientes en Canadá y Australia, que apostaban por priorizar el link con California. En el caso de Australia no bastó replicar el modelo del regulatory sandbox, que ya se considera básico para configurar un nodo realmente innovador. Australia está pagando su desconfianza histórica con China y la evolución de su imagen en el continente.

En Oriente Medio, mientras tanto, la batalla se da entre Tel Aviv y los emiratos. Las autoridades regulatorias del Golfo han sido rápidas impulsando un sandbox regulatorio y no han dudado en buscar talento en India y contratar asesores en Gran Bretaña. Tel Aviv cuenta con la ventaja de partida del posicionamiento israelí como «start-up nation» y una masa crítica de más de 430 fintechs ya en marcha, algunas con verdadera presencia global. Ambas se ofrecen como nodos capaces de cerrar la red entre EEUU y GB.

Es decir: el mapa de red global fintech está tomando forma con Johanesbourg como incipiente nodo africano y Milán como primer atisbo mediterráneo. 

El gran ausente es Iberoamérica. Y en la relación con Iberoamérica está la gran oportunidad española en un momento en el que el mundo fintech mexicano es la única luz que brilla con luz propia en el mundo de habla española y comienza a mirar fuera.

El peor error que podría cometer España es seguir la senda de la atomización y el localismo seguida por las administraciones locales y autonómicas en el desarrollo de start ups tecnológicas. La oportunidad reside en la importancia del regulador. Si el Banco de España tomara el liderazgo mediante el planteamiento de un «regulatory sandbox» propio y la puesta en marcha de un entorno de aceleración, siguiendo el modelo que se está convirtiendo rapidamente en universal, la «capital fintech española» podría ser única.

Barcelona parece la primera alternativa por tener ya una pequeña masa de fintechs innovadoras. Madrid, que le sigue, podría poner en valor el potencial de Barajas, el gran hub aéreo que nos conecta a América del Sur.

Lending Club

Lógicamente ésta está siendo la semana de las reacciones al escándalo Laplanche, el hasta hace dos semanas «niño mimado» de las fintech. La primera reacción de los demás concurrentes en el mercado del crédito p2p fue, lógicamente, separarse conforme se extendía la noticia de que Laplanche comparecería ante un Gran Jurado, noticia que reforzaba la idea de que los problemas de Lending Club no son sistémicos sino de gestión. Pero como era previsible eso no disipó la inquietud y las dudas.

La batería de reportajes y análisis de New York Times y Wall Street Journal en cambio insistían en la falta de control en la que el vacío regulatorio deja a este mercado: no se comunican operaciones clave, los riesgos se cubren insuficientemente, existen áreas de opacidad para el inversor y además los tipos de interés -como asegura una serie de demandas anteriores contra la entidad- pueden llegar a ser usurarios.

Los blogs y la prensa online especializada insistieron en diferenciar los distintos canales de Lending Club: el mercado p2p, la gestión de activos «clásicos» y la compra y  venta de créditos; para resaltar que el negocio p2p creció de forma sostenida un 50% cada año y que las prácticas cuestionables de gestión se situaron en los otros dos ejes, por lo que en teoría aun en el peor de los escenarios, Lending Club tendría futuro como empresa si se reenfoca en su negocio original.

Mientras tanto CitiGroup rechazaba la financiación que la dirección de Lending Club le pedía. Según los analistas la situación no es grave: LC tiene liquidez suficiente como para poder afrontar pagos sin financiación externa, pero la negativa del banco le pondrá muy difícil alcanzar sus objetivos de resultados.

El lunes por la noche llegó la sorpresa: un grupo chino con base en Singapur, Shanda, propiedad del billonario Chen Tianquiao, comunicaba la compra del 12% de la compañía, dando un vuelco a las cábalas sobre la viabilidad. 

Desde la perspectiva de la industria tecnológica TechCruch aseguraba que el futuro de los créditos p2p no solo no estaba en cuestión sino que acabarán convirtiéndose en activos «mainstream» en breve. Este posicionamiento refuerza paradójicamente la percepción popular en EEUU de todo este escándalo, interpretado por muchas televisiones como el primer resultado de la «batalla entre Silicon Valley y Wall Street». 

Siguiendo la ola y tal vez con excesivo optimismo, Deloitte lanzó un informe donde asegura que el crédito p2p no llegará a ser un competidor significativo de los bancos porque no existen ventajas lo suficientemente significativas para los inversores en créditos p2p si las comparamos con lo que ofrece la banca tradicional. 

En lo que hay consenso es que el escándalo acaba con los días dorados del relato fintech y que su creciente poder de lobby en Washington tendrá que templarse en consecuencia.

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