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Cómo hacer un laboratorio para la regulación del fintech

Banco de pruebas virtual

Las preocupaciones regulatorias derivadas de la expansión de las fintech han sido uno de los temas recurrentes de esta semana. La FCA británica («Financial Conduct Authority»), ha anunciado un laboratorio («regulatory sandbox»). Pero ¿cuáles son sus claves?

El laboratorio se da dentro de un proyecto para fomentar la innovación en el mercado de servicios financieros del Reino Unido, tanto de los participantes en el mercado fintech como de las instituciones financieras ya establecidas, con el objetivo de que la regulación futura promueva la competencia a través de la innovación disruptiva. Este espacio de experimentación regulatoria tiene como objetivo proporcionar un espacio seguro para el ensayo de productos y servicios innovadores sin que se dispare el conjunto aplicable de consecuencias reglamentarias. El objetivo es fomentar la innovación mediante la reducción de las barreras administrativas y los costes para las pruebas de productos y servicios innovadores, al tiempo que garantiza que los riesgos de las pruebas no se transfieren a los consumidores. Por eso todas las empresas, tanto las financieras como las tecnológicas pueden participar. 

Las fintech podrán obtener una autorización restringida para probar productos o servicios innovadores sin tener que obtener autorización completa. Cualquier actividad regulada posteriormente fuera del entorno limitado todavía requerirá autorización completa, pero la FCA espera que la plena autorización de un producto o servicio que ya ha sido probado en el laboratorio se pueda obtener más rápido y más fácilmente.

Quienes deseen probar un producto o servicio innovador que pueda no encajar fácilmente en el marco regulador existente, pueden desear obtener una mayor claridad acerca de las reglas aplicables antes de la prueba. Para estas empresas, la FCA prevé la prestación de asistencia de las siguientes maneras:

  • La emisión de orientación individual sobre la interpretación de ciertas normas en el contexto de la prueba. 
  • La concesión de exenciones o modificaciones a las reglas de la FCA, aunque obviamente no a las reglas europeas.
  • La emisión de cartas de exención activa. La FCA considerará la utilización de este instrumento con mucho cuidado y sólo para los casos en que no sea capaz de emitir una guía individual o conceder excepciones. Siempre y cuando el destinatario de la carta colabore estrechamente con la FCA, se mantenga dentro de los parámetros de prueba acordados y trate a sus clientes de manera justa, no se enfrentará a medidas disciplinarias de la FCA, incluso si algo va mal inesperadamente durante la prueba. Sin embargo, la carta sólo se aplicaría durante la duración de la prueba en el laboratorio.

Criterio de elegibilidad

Los parámetros exactos de cada prueba serán acordados con la empresa pertinente sobre una base de caso por caso. Sin embargo, la FCA ha desarrollado y publicado ya un conjunto de estándares en los siguientes campos:

  • La firma o el modelo de negocio debe estar en el ámbito de la FCA
  • El producto o servicio debe ser una auténtica innovación
  • Tiene que haber un beneficio para el consumidor
  • Tiene que ser necesaria la necesidad de la empresa de probar su producto en clientes reales porque el proceso regulatorio estándar sería demasiado complejo o costoso.
  • El producto debe estar listo para su prueba con usuarios reales

Los parámetros exactos de cada prueba serán acordados con la empresa pertinente sobre una base de caso por caso. Sin embargo, la FCA ha desarrollado y publicado ya un conjunto de estándares en los siguientes campos:

  • Duración, generalmente de tres a seis meses
  • Número de clientes: El tamaño de la prueba y el número de clientes participantes se limitará estrictamente. Sin embargo, la FCA reconoce que el número de clientes debe ser lo suficientemente grande como para obtener datos estadísticamente relevantes.
  • La selección del cliente: La empresa debe encontrar a los clientes para la prueba. El tipo de clientes debe ser apropiado para el producto o servicio a ensayar, el mercado previsto y el riesgo que implica.
  • Garantías de los clientes: Las empresas deben tener garantías de los clientes. La lista y perfil de cliente será acordada con la FCA sobre una base caso por caso.
  • Consentimiento informado: Las empresas deben revelar información sobre la prueba y la compensación disponible (incluso en caso de quiebra de las empresas) para los clientes que están participando bajo el consentimiento informado.
  • Datos: La FCA afirma que no es responsable del uso de los datos de los clientes.
  • Planes de pruebas: los planes de prueba deben establecer claramente el calendario, los principales hitos, medidas de éxito, parámetros de prueba, las salvaguardas de los clientes, una evaluación del riesgo y una estrategia de salida para los clientes que participan en el examen para evitar consecuencias negativas para estos clientes.

La FCA espera informes semanales con los hitos y principales resultados de gestión del riesgo. Una vez terminada la prueba, las empresas tendrán que producir y presentar a la FCA un informe final. La FCA tiene como objetivo publicar los resultados de las pruebas aunque reconoce que tendrá que revisar lo que se puede publicar caso por caso para asegurar que cualquier información comercialmente sensible está protegida.

Inicialmente, la FCA ha previsto que dos grupos de empresas al año sean aceptadas en el programa.

Al introducir el «regulatory sandbox» en la «Innovate Finance Global Summit 2016» Christopher Woolard, director de Estrategia y Competencia de la FCA, afirmó que la FCA fue el primer regulador en el mundo en poner en marcha un programa de esta naturaleza: «un proyecto audaz y complejo para cualquier regulador». Pero como remarcó, si el regulador tiene que afrontar la innovación del mismo modo que lo hace el sector financiero y tecnológico: innovando para no quedar atrás.

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