Blog

Lending Club

Lógicamente ésta está siendo la semana de las reacciones al escándalo Laplanche, el hasta hace dos semanas «niño mimado» de las fintech. La primera reacción de los demás concurrentes en el mercado del crédito p2p fue, lógicamente, separarse conforme se extendía la noticia de que Laplanche comparecería ante un Gran Jurado, noticia que reforzaba la idea de que los problemas de Lending Club no son sistémicos sino de gestión. Pero como era previsible eso no disipó la inquietud y las dudas.

La batería de reportajes y análisis de New York Times y Wall Street Journal en cambio insistían en la falta de control en la que el vacío regulatorio deja a este mercado: no se comunican operaciones clave, los riesgos se cubren insuficientemente, existen áreas de opacidad para el inversor y además los tipos de interés -como asegura una serie de demandas anteriores contra la entidad- pueden llegar a ser usurarios.

Los blogs y la prensa online especializada insistieron en diferenciar los distintos canales de Lending Club: el mercado p2p, la gestión de activos «clásicos» y la compra y  venta de créditos; para resaltar que el negocio p2p creció de forma sostenida un 50% cada año y que las prácticas cuestionables de gestión se situaron en los otros dos ejes, por lo que en teoría aun en el peor de los escenarios, Lending Club tendría futuro como empresa si se reenfoca en su negocio original.

Mientras tanto CitiGroup rechazaba la financiación que la dirección de Lending Club le pedía. Según los analistas la situación no es grave: LC tiene liquidez suficiente como para poder afrontar pagos sin financiación externa, pero la negativa del banco le pondrá muy difícil alcanzar sus objetivos de resultados.

El lunes por la noche llegó la sorpresa: un grupo chino con base en Singapur, Shanda, propiedad del billonario Chen Tianquiao, comunicaba la compra del 12% de la compañía, dando un vuelco a las cábalas sobre la viabilidad. 

Desde la perspectiva de la industria tecnológica TechCruch aseguraba que el futuro de los créditos p2p no solo no estaba en cuestión sino que acabarán convirtiéndose en activos «mainstream» en breve. Este posicionamiento refuerza paradójicamente la percepción popular en EEUU de todo este escándalo, interpretado por muchas televisiones como el primer resultado de la «batalla entre Silicon Valley y Wall Street». 

Siguiendo la ola y tal vez con excesivo optimismo, Deloitte lanzó un informe donde asegura que el crédito p2p no llegará a ser un competidor significativo de los bancos porque no existen ventajas lo suficientemente significativas para los inversores en créditos p2p si las comparamos con lo que ofrece la banca tradicional. 

En lo que hay consenso es que el escándalo acaba con los días dorados del relato fintech y que su creciente poder de lobby en Washington tendrá que templarse en consecuencia.

Innovfest UnBound Singapure Fintech

Innovfest Unbound 2016 en Singapur permitó conocer de primera mano la perspectiva de un sector que ha recibido 4.500M$ en inversiones en 2015, tres veces lo que sus pares europeos.

  • EEUU sigue siendo el principal mercado fintech, pero en Asia existe menos competencia.
  • El número de desbancarizados forma un mercado potencial gigantesco que se solama con los 1000 millones de usuarios de telefonía móvil.
  • La brecha digital se ha soldado pero la bancaria no: por ejemplo, en Filipinas hay más usuarios de facebook que usuarios de banca.
  • En Asia los costes de las sucursales son demasiado altos: «cada vez que entra un cliente en una sucursal estás perdiendo dinero» aseguró uno de los ponentes.

Las apps y servicios de pagos y transferencias están ocupando el lugar de partida que en el mundo desarrollado tienen los bancos, la competencia directa no se está dando con éstos sino con los prestamitas tradicionales de las zonas rurales, que aplicaban altísimas tasas de interés.

Los elementos regulatorios «son parte del juego», pero la mayor parte de los directivos fintech están confiados en su efecto sobre la competencia y el desarrollo de nuevos productos.

El consenso que está surgiendo, si hacemos caso a publicaciones especializadas como Pymnts es que en Asia se dan las condiciones de mercado para una verdadera revolución fintech.

Health Insurance

La convocatoria de un referendum en Suiza para la sustitución de ayudas sociales y seguridad social por un «ingreso universal básico», la famosa «renta básica», está siendo apoyada por figuras como Yanis Varoufakis en todo el continente.

El paso a este sistema supondría la eliminación de los sistemas de aseguramiento público obligatorios -desempleo, salud, etc.- y su sustitución por un ingreso igual para todas las personas que podrían gastar libremente.

En la práctica obligaría a una reestructuración profunda del sector de la salud en todo el continente, que no sería traumática en Suiza por su sistema de aseguramiento (mínimos y control públicos, provisión privada) pero que seguramente en la mayoría de los países llevaría a un boom de la inversión en infraestructuras y servicios de salud en el momento en el que la gran mayoría de la población tuviera que hacer la transición hacia un seguro privado.

Software libre

La multiplicación de patentes, en especial por parte de los bancos, como forma de defenderse del crecimiento de las fintech puede acabar en un parón de la oleada de innovación y convertir lo que hasta ahora es esencialmente un mercado competitivo entre inversores en busca de un «unicornio financiero» en el infierno de una guerra cotidiana por patentes: una barrera de entrada insalvable para ideas innovadoras que no cuenten con gran financiación y un peligro normativo para los propios bancos que entren en el juego.

El fintech y el assurtech están llegando a una velocidad de desarrollo en la que sería cada vez más valioso que las herramientas básicas de análisis de datos fueran libres y abiertas para poder garantizar la seguridad en entornos de desarrollo cada vez más complejos y sobre todo para disparar la competencia en la capa de innovación que atesora el valor en cada propuesta. Sobre esta idea algunas empresas como Next Money empiezan a apostar la creación de comunidades competitivas de desarrollo a través de premios, concursos y retos.

Evasión de capital

Un informe sobre el efecto de la regulación bancaria orientada a reprimir el lavado de dinero llevado a cabo por el regulador británico muestra cómo los bancos han tendido a responder centrándose en su core business y estableciendo filtros que dificultan la asociación íntima con las fintechs.

Este «reenfoque» de la actividad bancaria, separando las capas de la banca minoristas en distintos agentes, alimenta el creciente interés de los APIs bancarios y reposiciona a las fintechs en la capa cliente y la pequeña escala.

El fin del dinero físico

Esta semana nuestra fintech destacada es Plastc, una tarjeta realizada con tinta electrónica en la que, al deslizar el dedo por su superficie el usuario elige cuál de sus tarjetas va a usar. Dotada con un sistema automático de bloqueo, la tarjeta «dice» a su propietario dónde está en cada momento y se bloquea sola si este se separa físicamente de ella. Es una materialización muy ilustrativa de la creciente virtualización de los medios de pago.

Desde hace una década el uso de tecnologías RFID en Japón permitió invisibilizar los medios de pago. La inserción subcutánea de chips monedero se convirtió en el país asiático en un símbolo de la cultura teenager y en la base de una nueva forma de relación entre padres e hijos. En Occidente sin embargo, fundamentalmente por motivos culturales, este sistema nunca llegó siquiera a plantearse y solo ahora están tomando masividad las tarjetas contactless, que usan una tecnología similar. Pero la propuesta de valor de estas tarjetas no es realmente diferencial. Por eso la compra de patentes de sistemas de pagos por Fitbit, la más popular de las pulseras tomadoras de datos para apps de fitness, es una de las grandes novedades de esta semana. En un futuro inmediato Fitbit y otros weareables competirán con empresas como Plastc por liberar el bolsillo de los usuarios de sus tarjetas tradicionales.

Pero ¿y si el futuro es que la tarjeta no sea siquiera un «complemento» de nuestra ropa? ¿Y si la tarjeta está «en las cosas que nos rodean»? Esta es, al menos en parte, la apuesta de Samsung. Samsung está jugando con dos barajas: por un lado dar potencia de pago a sus teléfonos móviles. Su sistema de pagos Samsung Pay tiene ya 5 millones de usuarios entre EEUU y Corea y su asociación con Alipay le da acceso a 450 millones de usuarios más, solo en China. Pero lo interesante es que la estrategia del gigante coreano no se queda solo en los pagos móviles. Su asociación con MasterCard se orienta sobre todo a dar capacidades de compra a los electrodomésticos de cocina en torno a los cuales quiere centralizar proveedores y compras. La idea: es la nevera la que hace las compras y las encarga previa sugerencia y proyección de datos de sus contenidos. Es un enfoque que, una vez más, impulsa la virtualización: tarjetas contactless o fitbits encajarían con naturalidad en ellas.

Pero al poner el centro de los medios de pago en lugares familiares y comunitarios Samsung nos evoca otro cambio que está surgiendo con fuerza: el pago social. Paypal ha sido seguramente la primera en ver este nicho de negocio y consagrarle una start up propia: Venmo. Venmo está marcando la diferencia en la evolución de resultados de Paypal: ha crecido un 154% en un año y procesado en el primer trimestre de 2016 3200M$ en pagos. ¿Qué hace? Permitir pagar a partes iguales desde el móvil compras online. Venmo es la app que usan los amigos para comprar unas pizzas y unas cervezas cuando quedan para ver un partido, la app para hacer el «amigo invisible» o los pequeños regalos de cumpleaños en la oficina. Cubre el nicho de la pequeña compra en grupo aunque también puede usarse para pagarle un taxi a una visita, organizar los gastos corrientes de un evento o transferirle dinero a un amigo en un apuro. Venno es la traducción fintech de la experiencia social de eBay y Paypal.

Jugada de gol

En Reino Unido una empresa o profesional autónomo tarda una media de 72 días en cobrar los servicios realizados. España supera 2,6 veces la media europea, situándose a la cabeza de retrasos en el pago de facturas según el informe europeo de pagos realizado en junio de 2015. Las consecuencias son obvias. La necesidad de atajarlo ha llevado al establecimiento de nuevas normativas relativas a pagos y morosidad, aunque con escaso impacto en la práctica. 

Ante una necesidad tan evidente, son varias las aplicaciones que han dado el paso a ofrecer servicios que transforman un problema de tesorería en un servicio financiero. Cabe resaltar que el estallido ha sido posible gracias a la liberación de la API de Xero, uno de los servicios más extendido de contabilidad en la nube en el mundo anglo. Con el acceso a la información contable de sus clientes, los servicios se multiplican. 

Es el caso de Chaser, una aplicación que unida a Xero ofrece el servicio de gestión de facturas adeudadas. A diferencia de los agentes tradicionales, se comprometen a utilizar un tono educado aunque persuasivo a un coste bajo. Su receta de éxito se basa en la automatización humanizada, que se traduce en un sistema de recordatorios a través de correo electrónico programados para mantener el tono educado en todo momento y no dudar en enviar otro mensaje más hasta lograr su objetivo.

Resultado de la pérdida de confianza, triunfa Drangon Bill. Ligada a PayPal, establece un sistema de doble conforming entre cliente proveedor. Así, el comprador de un servicio realiza el depósito por adelantado por el total de la factura. A la entrega, y tras mostrar ambos su acuerdo, la cantidad se libera al proveedor. 

La lista continuaría con las aplicaciones que ofrecen intercambio de facturas entre clientes y proveedores con el fin de adquirir diferentes servicios sin mermar la tesorería, o acceder al cobro inmediato a cambio de descuentos. En realidad lo que está ocurriendo en estos momento es que es tanta la demanda entre las empresas de asegurar pagos y cobrar facturas, que cualquier aplicación que salga al mercado tiene grandes posibilidades de triunfar. A la cabeza estamos encontrando nuevamente empresas de Reino Unido, y algunas en Australia. Su nicho es claramente el ámbito de influencia que le da su idioma, lo que nos deja ante grandes mercados desatendidos en el mundo del español y del portugués. 

Old Banking

Un informe publicado esta semana por el regulador británico adelantaba que las normativas antilavado de capitales están impulsando a los bancos a centrarse en su «core business» y colocar sus relaciones con ONGs y fintechs en planos menos arriesgados que les liberen de responsabilidades de difícil control y muy penadas.

Es decir, la normativa está llevando a los bancos a concebir sus relaciones y colaboraciones en «capas», el modelo que sostiene conceptualmente el Open Banking y que se materializa en APIs más o menos abiertos. No es de extrañar que hayamos detectado la viralización de textos técnicos y de divulgación sobre APIs financieros en la prensa y las redes sociales vinculadas al sector en el mundo anglófono. El API bancario es la forma de no renunciar a la colaboración pero también de enmarcarla en formas de relación y requisitos que liberan a las entidades de riesgos normativos indeseados.

Presentación de Lending Club

El ciclo de crédito es para FT y los medios especializados una verdad tan inconmovible como la muerte o los impuestos… y la realidad subyacente bajo la crisis de Lending Club, además de un motor hacia la normalización -esto es la adopción de prácticas de la banca tradicional por el crédito P2P. Las televisiones y medios generalistas insisten sin embargo en el peligro de los conflictos de intereses en un terreno no tan controlado y regulado como el de la banca tradicional.

Forbes en cambio apuntaba que los resultados eran sorprendentemente buenos pero que la dimisión de Laplanche los había eclipsado, poniendo en crisis todo el sector del crédito p2p.

En cualquier caso, la evolución del valor bursatil de LendIt y la de Lending Club, está mostrando una caída en picado que amenaza con dejar fuera de juego a todo el sector. Sin embargo aunque no faltan los comentarios catastrofistas, los comentaristas más jóvenes recuerdan que «cuando la burbuja puntocom estalló el mundo no volvió a sus viejas máquinas de fax» y que en realidad estaríamos ante un aviso de la necesidad de volver a modelos más claros y originales de préstamo P2P, una idea similar a la que pudimos el martes en el canal de la cadena norteamericana CNBC.

El viernes, en un análisis posterior al referido arriba, Brooke Masters de FT comentaba que «a los novatos se les han pegado los malos hábitos de los viejos» entrando ya en el detalle de los problemas de LendIt (cambio de fechas en créditos para poder venderlos a un banco y opacidad de Laplanche que no había aclarado que tenía intereses personales en una empresa en la que Lending Club se disponía a invertir). Pero sobre todo dando por hecho que, de alguna manera, este escándalo marcaba el fin de la fase en la que todo el sector creía a pies juntillas que las fintech, más ágiles e inmaculadas, iban a comerse buena parte del mundo financiero y traer un aire fresco -y una nueva ética- al sector. Una lectura opuesta («Lending Club era demasiado parecido a un banco tradicional») podía leerse sin embargo con frecuencia en los blogs de desarrolladores y analistas fintech durante toda la semana. Los resultados récord de «los pequeños» no cotizados como BizFi que presentó el martes resultados del primer trimestre de 2016 ($144M$ en crédito generado a 3.605 PYMEs) parecerían darle la razón.

El lunes la situación en los mercados americanos era ya un «meltdown» no solo de las empresas de crédito p2p sino que apuntaba una sangría general a través de las empresas de pequeño crédito como OnDeck. En ese marco, los analistas apuntaban a las empresas europeas -solo Funding Circle cotiza en mercados americanos- como alternativas relativamente seguras a medio plazo por incorporar distintas bases de clientes e innovaciones propias.

El martes se hacía pública la noticia de que el Departamento de Justicia había citado para testificar a la empresa ante el Gran Jurado, a la que el nuevo CEO siguió con una carta a los accionistas explicándoles las medidas en curso que la dirección ha tomado para salir de la crisis y recuperar la confianza de los inversores.

El balance una semana después en Bloomberg es que la Bolsa se dispone a hacer una verdadera purga entre las empresas fintech cotizadas, reduciéndose el valor de aquellas que peor están preparadas para enfrentar el ciclo de crédito, generalmente las que fiaron demasiado al valor aportado por la innovación tecnológica y prestaron demasiada poca atención a la necesidad de tener un conocimiento íntimo de la demanda.

Singapur fintech

Según un texto de orientación del MIT los próximos early adopters de prácticamente todas las nuevas tecnologías características de nuestra década, están en países en desarrollo. ¿La razón del cambio? La reducción de las escalas de inversión necesarias para adoptar las innovaciones características de la «cuarta revolución industrial»

¿Cómo afecta este marco general a la banca? Los sistemas de pago digitales se están extendiendo rapidamente entre los desbancarizados de Africa y Asia, ganando complejidad y llevando a una experimentación acelerada a los bancos establecidos en la periferia, hasta ahora un «estanque» más que un mercado si hacemos caso a Sonny Singh, de Oracle Financial Services. El tema es que hay un cierto consenso en que por primera vez, es la periferia global (Sudeste Asiático, Suráfrica) quien marca la tendencia a seguir a la banca de los países centrales. Por eso la conexión del sandbox regulatorio británico con Sigapur es tan interesante para ambos mercados y por eso Paypal abre su incubadora en Singapur antes que en California o Europa.

FT dedica un artículo al desarrollo masivo del credito fintech sin colaterales en Africa, entrevistando a líderes de proyectos como Finca, con más de 1.8M de clientes. Finca, por otra parte, ha anunciado el martes su asociación con una empresa de microfinanzas para desarrollar un sistema que mejore el cálculo de riesgos de sus clientes cruzando los datos que tiene la propia plataforma con las bases de datos de uso de telefonía móvil, incluyendo los datos de impagos, etc.

Por otro lado, la previsible inflación de precios de los alimentos en todo Asia debido al fenómeno del Niño, puede convertir este año en el año del crédito fintech en todo el Sudesteasiático.

La explosión de estos sistemas de cálculo instantáneo de riesgos sobre perfiles y estilos de vida, podría transformar profundamente el mercado global minorista, abocando a los bancos europeos a nuevos productos, sistemas de riesgos y formas de relación con los clientes.

Derechos de Ciudadanía Digital