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Telefonica cierra el proyecto Yaap

La noticia fintech de la semana en España ha sido la liquidación de Yaap. La prensa económica española lo ha interpretado como una retirada y los mentideros como una manifestación más de la incompatibilidad entre Santander -socio de Yaap- y BBVA -socio de Telefonica. Pero desde el punto de vista fintech lo que es indudable es que el abordaje estratégico desde la lógica de los medios de pago había quedado ya obsoleto.

Hace menos de dos meses Orange compró un 65% de Groupama Banque en Francia con vistas a crear un ecosistema fintech propio sobre medios móviles. El movimiento ha cambiado la percepción del sector y vindicado una decisión de Telefónica que en principio no parecía «exportable», el «experimento» alemán con Fiodor Bank: O2 Banking.

Empieza a ser visible una cierta nube de puntos: Santander cada vez más «americaniza» su estrategia hacia las «wallets», BBVA apuesta con claridad por el banco API abriendo juego a futuros movimientos de cooperación. Y la Caixa, fuerte en medios de pago, estudia un lugar propio en el nuevo escenario.

Entre todos ellos, Telefónica mira con recelo a Orange y saca lecciones de su experiencia Yaap: no cabe pensar en los usuarios de Telefónica como masa de usuarios que se transfiere fácilmente a servicios nuevos. El abordaje fintech en asociación con bancos a los que complementar parece, en principio, más prometedor.

En busca de rumbo

Según el director de YNext, que agrega datos digitales para instituciones financieras, en el desarrollo de los flujos generados por el fintech se aprecian tres tendencias:

  1. Reducción de escalas de préstamos y enfoque en nichos cada vez más estrechos
  2. Roboadvisors cada vez más sofisticados y omnipresentes
  3. Enfoque hacia la generación milenio

En este último punto insistió también Rich Richie, ex-CEO de Barklays Capital, quien se destacó esta semana con unas declaraciones en las que insistía en que el fintech era «fundamental para devolver el atractivo de las finanzaas para la Generación Milenio».

Carrera por el nodo fintech en Oriente Medio

Mientras la autoridad regulatoria de Abu Dhabi, en el marco de la puesta en marcha de su sandbox regulatorio, llegaba a un acuerdo de intenciones con la incubadora Flat6Labs, Bahrein buscaba talento y experiencias en India para azuzar el desarrollo de un sector propio y Dubai lanzaba toda una serie de innovaciones en testamentos, salud y comercio de diamantes basadas en blockchain con el objetivo de posicionarse como polo especializado en el sistema de libros de cuenta distribuidos.

Los emiratos son bien conscientes de la velocidad que está tomando la competencia por posicionarse globalmente y el papel clave que representa poder contar con la complicidad del regulador para generar sandboxes -o «reglabs»- que permitan experimentar tecnologías y testar su impacto sobre los clientes sin las limitaciones heredadas en la regulación actual. Países como Canadá, originalmente a la cabeza del desarrollo fintech, podrían estar quedando atrás por no contar su regulador con herramientas flexibles e intentan ponerse al día con estudios de mercado a toda velocidad.

En otra escala y con la vista puesta en el mercado arabófono de Libano, Masrech y Magreb Barclays ha llegado a un acuerdo, también con Flat6Labs para poner en marcha en Egipto 1864 Accelerator, un programa de aceleración fintech de 14 semanas.

El mapa global ya no está protagonizado solo por el entorno startupista californianos sino de forma creciente por Gran Bretaña, pionera del modelo «sandbox regulatorio», en alianza con Singapur a través del «puente regulatorio fintech»; en la región, los emiratos compiten no solo con el empuje saudí, sino sobre todo con Tel Aviv, donde Intel anunció el pasado domingo la apertura de un laboratorio fintech en asociación con The Floor, el hub tecnológico de los mercados de valores israelíes que recientemente levantó 2000M$ del grupo chino israelí Pando. The Floor tiene el apoyo de HSBC, Intesa Sanpaolo, RBS y Santander. El foco de Intel estará entre otras cosas en el desarrollo de servicios sobre blockchain en la nube.

En Israel hay ya más de 430 start ups fintech establecidas.

Ethereum

El pasado viernes ocurrieron dos sucesos con capacidad de influir en el desarrollo del sector financiero ante la irrupción de la oleada/hype fintech en el sector. 

En EE.UU la SEC otorgó la aprobación a IEX para operar como bolsa de valores a nivel nacional. La decisión de la SEC de garantizar este mercado supone una victoria para la revolución de las bolsas. 

La mala noticia se daba en el entorno de blockchain, con el hackeo de DAO -Dencetralized Autonomous Organization- que gestiona un crrwfounding de más de 150 millones de dólares en Ethers, moneda virtual creada por la compañía californiana Ethereum. El ataque a DAO, rompe la premisa de que las criptomonedas no pueden ser hackeadas y supone una jarra de agua fría en un momento de auge para blockchain en las instituciones financieras, celosas de la seguridad. Cuando un proyecto como DAO, basado en la criptomeda de Ethereum, es hackeada es un golpe aunque Ethereum en si misma no haya sido hackeada.

Rozando el mediodía, el fundador de Ethereum pidió a través de un comunicado interrumpir todas las transacciones hasta bloquear el ataque. La pérdida se estima en 59 millones de dólares. 

Transferwise

Solo hubo dos mercados (libra-euro y libra-dolar) en los que TransferWise, a pesar de su escala creciente, no dependió de la liquidez de terceros, es decir a través del sistema interbancario en el que pretende ser «disruptivo». 

No parece muy propio de algo que se vende como «P2P» como recordaron las autoridades británicas de la competencia y la publicidad a la startup.

Izabella Kaminska fue dura en su blog de FT señalando que salvo en esos dos casos el éxito de TransferWise no era otra cosa que un subsidio encubierto a sus clientes, lo que no es igual que demostrar que su modelo sea disruptivo.

Búho

Que una gran consultora investigue e invierta en fintech es, sin duda una buena noticia. Pero es obvio que si esta inversión se centra en una única tecnología, puede comprometer la orientación prestada a los clientes. 

El problema de fondo es la no separación entre los productos de observatorio e inteligencia y la provisión de servicios tecnológicos. En un ámbito tan cambiante y todavía indefinido como las fintechs, aquellos que generan expectativas y prescriben tecnologías deberían tener un cierto recato a la hora de plantearse convertirse en canal.

A día de hoy los informes de algunas consultoras globales adolecen de escoras reseñables. En primer lugar una escora cultural y geográfica que desmiente su carácter global, por ejemplo en el análisis de tecnologías y empresas de roboadvising y chatbots. No tener en cuenta el papel de la lengua en la atención al público va más allá de lo arriesgado. En segundo lugar la evolución de los tradicionales informes y «surveys» a verdaderos promocionales destinados a orientar expectativas que están en colusión directa con las inversiones tecnológicas de la firma.

La solución, como casi siempre, está en el lado del cliente. La contratación de empresas de inteligencia independientes e incluso la internalización de los procesos y observatorios parece cada vez más el camino sensato.

Hub Fintech

Si trazamos el mapa del desarrollo fintech global, Silicon Valley sigue siendo el principal nodo. Sin embargo ya no es el único ni el determinante. La apuesta de Londres por la nueva industria y sobre todo la apuesta del regulador británico por la innovación con la puesta en marcha del primer «regulatory sandbox» consolida a la ciudad como el segundo nodo global. Lo que es más importante, el «regulatory bridge» británico con Singapur y las políticas activas de las autoridades singapureñas para atraer talento de todo Asia y capital de las grandes tecnológicas y VCs dejaron por el momento fuera del mapa a los prometedores nodos nacientes en Canadá y Australia, que apostaban por priorizar el link con California. En el caso de Australia no bastó replicar el modelo del regulatory sandbox, que ya se considera básico para configurar un nodo realmente innovador. Australia está pagando su desconfianza histórica con China y la evolución de su imagen en el continente.

En Oriente Medio, mientras tanto, la batalla se da entre Tel Aviv y los emiratos. Las autoridades regulatorias del Golfo han sido rápidas impulsando un sandbox regulatorio y no han dudado en buscar talento en India y contratar asesores en Gran Bretaña. Tel Aviv cuenta con la ventaja de partida del posicionamiento israelí como «start-up nation» y una masa crítica de más de 430 fintechs ya en marcha, algunas con verdadera presencia global. Ambas se ofrecen como nodos capaces de cerrar la red entre EEUU y GB.

Es decir: el mapa de red global fintech está tomando forma con Johanesbourg como incipiente nodo africano y Milán como primer atisbo mediterráneo. 

El gran ausente es Iberoamérica. Y en la relación con Iberoamérica está la gran oportunidad española en un momento en el que el mundo fintech mexicano es la única luz que brilla con luz propia en el mundo de habla española y comienza a mirar fuera.

El peor error que podría cometer España es seguir la senda de la atomización y el localismo seguida por las administraciones locales y autonómicas en el desarrollo de start ups tecnológicas. La oportunidad reside en la importancia del regulador. Si el Banco de España tomara el liderazgo mediante el planteamiento de un «regulatory sandbox» propio y la puesta en marcha de un entorno de aceleración, siguiendo el modelo que se está convirtiendo rapidamente en universal, la «capital fintech española» podría ser única.

Barcelona parece la primera alternativa por tener ya una pequeña masa de fintechs innovadoras. Madrid, que le sigue, podría poner en valor el potencial de Barajas, el gran hub aéreo que nos conecta a América del Sur.

Lending Club

Lógicamente ésta está siendo la semana de las reacciones al escándalo Laplanche, el hasta hace dos semanas «niño mimado» de las fintech. La primera reacción de los demás concurrentes en el mercado del crédito p2p fue, lógicamente, separarse conforme se extendía la noticia de que Laplanche comparecería ante un Gran Jurado, noticia que reforzaba la idea de que los problemas de Lending Club no son sistémicos sino de gestión. Pero como era previsible eso no disipó la inquietud y las dudas.

La batería de reportajes y análisis de New York Times y Wall Street Journal en cambio insistían en la falta de control en la que el vacío regulatorio deja a este mercado: no se comunican operaciones clave, los riesgos se cubren insuficientemente, existen áreas de opacidad para el inversor y además los tipos de interés -como asegura una serie de demandas anteriores contra la entidad- pueden llegar a ser usurarios.

Los blogs y la prensa online especializada insistieron en diferenciar los distintos canales de Lending Club: el mercado p2p, la gestión de activos «clásicos» y la compra y  venta de créditos; para resaltar que el negocio p2p creció de forma sostenida un 50% cada año y que las prácticas cuestionables de gestión se situaron en los otros dos ejes, por lo que en teoría aun en el peor de los escenarios, Lending Club tendría futuro como empresa si se reenfoca en su negocio original.

Mientras tanto CitiGroup rechazaba la financiación que la dirección de Lending Club le pedía. Según los analistas la situación no es grave: LC tiene liquidez suficiente como para poder afrontar pagos sin financiación externa, pero la negativa del banco le pondrá muy difícil alcanzar sus objetivos de resultados.

El lunes por la noche llegó la sorpresa: un grupo chino con base en Singapur, Shanda, propiedad del billonario Chen Tianquiao, comunicaba la compra del 12% de la compañía, dando un vuelco a las cábalas sobre la viabilidad. 

Desde la perspectiva de la industria tecnológica TechCruch aseguraba que el futuro de los créditos p2p no solo no estaba en cuestión sino que acabarán convirtiéndose en activos «mainstream» en breve. Este posicionamiento refuerza paradójicamente la percepción popular en EEUU de todo este escándalo, interpretado por muchas televisiones como el primer resultado de la «batalla entre Silicon Valley y Wall Street». 

Siguiendo la ola y tal vez con excesivo optimismo, Deloitte lanzó un informe donde asegura que el crédito p2p no llegará a ser un competidor significativo de los bancos porque no existen ventajas lo suficientemente significativas para los inversores en créditos p2p si las comparamos con lo que ofrece la banca tradicional. 

En lo que hay consenso es que el escándalo acaba con los días dorados del relato fintech y que su creciente poder de lobby en Washington tendrá que templarse en consecuencia.

Innovfest UnBound Singapure Fintech

Innovfest Unbound 2016 en Singapur permitó conocer de primera mano la perspectiva de un sector que ha recibido 4.500M$ en inversiones en 2015, tres veces lo que sus pares europeos.

  • EEUU sigue siendo el principal mercado fintech, pero en Asia existe menos competencia.
  • El número de desbancarizados forma un mercado potencial gigantesco que se solama con los 1000 millones de usuarios de telefonía móvil.
  • La brecha digital se ha soldado pero la bancaria no: por ejemplo, en Filipinas hay más usuarios de facebook que usuarios de banca.
  • En Asia los costes de las sucursales son demasiado altos: «cada vez que entra un cliente en una sucursal estás perdiendo dinero» aseguró uno de los ponentes.

Las apps y servicios de pagos y transferencias están ocupando el lugar de partida que en el mundo desarrollado tienen los bancos, la competencia directa no se está dando con éstos sino con los prestamitas tradicionales de las zonas rurales, que aplicaban altísimas tasas de interés.

Los elementos regulatorios «son parte del juego», pero la mayor parte de los directivos fintech están confiados en su efecto sobre la competencia y el desarrollo de nuevos productos.

El consenso que está surgiendo, si hacemos caso a publicaciones especializadas como Pymnts es que en Asia se dan las condiciones de mercado para una verdadera revolución fintech.

Health Insurance

La convocatoria de un referendum en Suiza para la sustitución de ayudas sociales y seguridad social por un «ingreso universal básico», la famosa «renta básica», está siendo apoyada por figuras como Yanis Varoufakis en todo el continente.

El paso a este sistema supondría la eliminación de los sistemas de aseguramiento público obligatorios -desempleo, salud, etc.- y su sustitución por un ingreso igual para todas las personas que podrían gastar libremente.

En la práctica obligaría a una reestructuración profunda del sector de la salud en todo el continente, que no sería traumática en Suiza por su sistema de aseguramiento (mínimos y control públicos, provisión privada) pero que seguramente en la mayoría de los países llevaría a un boom de la inversión en infraestructuras y servicios de salud en el momento en el que la gran mayoría de la población tuviera que hacer la transición hacia un seguro privado.

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