Análisis

Telefonica cierra el proyecto Yaap

La noticia fintech de la semana en España ha sido la liquidación de Yaap. La prensa económica española lo ha interpretado como una retirada y los mentideros como una manifestación más de la incompatibilidad entre Santander -socio de Yaap- y BBVA -socio de Telefonica. Pero desde el punto de vista fintech lo que es indudable es que el abordaje estratégico desde la lógica de los medios de pago había quedado ya obsoleto.

Hace menos de dos meses Orange compró un 65% de Groupama Banque en Francia con vistas a crear un ecosistema fintech propio sobre medios móviles. El movimiento ha cambiado la percepción del sector y vindicado una decisión de Telefónica que en principio no parecía «exportable», el «experimento» alemán con Fiodor Bank: O2 Banking.

Empieza a ser visible una cierta nube de puntos: Santander cada vez más «americaniza» su estrategia hacia las «wallets», BBVA apuesta con claridad por el banco API abriendo juego a futuros movimientos de cooperación. Y la Caixa, fuerte en medios de pago, estudia un lugar propio en el nuevo escenario.

Entre todos ellos, Telefónica mira con recelo a Orange y saca lecciones de su experiencia Yaap: no cabe pensar en los usuarios de Telefónica como masa de usuarios que se transfiere fácilmente a servicios nuevos. El abordaje fintech en asociación con bancos a los que complementar parece, en principio, más prometedor.

En busca de rumbo

Según el director de YNext, que agrega datos digitales para instituciones financieras, en el desarrollo de los flujos generados por el fintech se aprecian tres tendencias:

  1. Reducción de escalas de préstamos y enfoque en nichos cada vez más estrechos
  2. Roboadvisors cada vez más sofisticados y omnipresentes
  3. Enfoque hacia la generación milenio

En este último punto insistió también Rich Richie, ex-CEO de Barklays Capital, quien se destacó esta semana con unas declaraciones en las que insistía en que el fintech era «fundamental para devolver el atractivo de las finanzaas para la Generación Milenio».

Carrera por el nodo fintech en Oriente Medio

Mientras la autoridad regulatoria de Abu Dhabi, en el marco de la puesta en marcha de su sandbox regulatorio, llegaba a un acuerdo de intenciones con la incubadora Flat6Labs, Bahrein buscaba talento y experiencias en India para azuzar el desarrollo de un sector propio y Dubai lanzaba toda una serie de innovaciones en testamentos, salud y comercio de diamantes basadas en blockchain con el objetivo de posicionarse como polo especializado en el sistema de libros de cuenta distribuidos.

Los emiratos son bien conscientes de la velocidad que está tomando la competencia por posicionarse globalmente y el papel clave que representa poder contar con la complicidad del regulador para generar sandboxes -o «reglabs»- que permitan experimentar tecnologías y testar su impacto sobre los clientes sin las limitaciones heredadas en la regulación actual. Países como Canadá, originalmente a la cabeza del desarrollo fintech, podrían estar quedando atrás por no contar su regulador con herramientas flexibles e intentan ponerse al día con estudios de mercado a toda velocidad.

En otra escala y con la vista puesta en el mercado arabófono de Libano, Masrech y Magreb Barclays ha llegado a un acuerdo, también con Flat6Labs para poner en marcha en Egipto 1864 Accelerator, un programa de aceleración fintech de 14 semanas.

El mapa global ya no está protagonizado solo por el entorno startupista californianos sino de forma creciente por Gran Bretaña, pionera del modelo «sandbox regulatorio», en alianza con Singapur a través del «puente regulatorio fintech»; en la región, los emiratos compiten no solo con el empuje saudí, sino sobre todo con Tel Aviv, donde Intel anunció el pasado domingo la apertura de un laboratorio fintech en asociación con The Floor, el hub tecnológico de los mercados de valores israelíes que recientemente levantó 2000M$ del grupo chino israelí Pando. The Floor tiene el apoyo de HSBC, Intesa Sanpaolo, RBS y Santander. El foco de Intel estará entre otras cosas en el desarrollo de servicios sobre blockchain en la nube.

En Israel hay ya más de 430 start ups fintech establecidas.

Ethereum

El pasado viernes ocurrieron dos sucesos con capacidad de influir en el desarrollo del sector financiero ante la irrupción de la oleada/hype fintech en el sector. 

En EE.UU la SEC otorgó la aprobación a IEX para operar como bolsa de valores a nivel nacional. La decisión de la SEC de garantizar este mercado supone una victoria para la revolución de las bolsas. 

La mala noticia se daba en el entorno de blockchain, con el hackeo de DAO -Dencetralized Autonomous Organization- que gestiona un crrwfounding de más de 150 millones de dólares en Ethers, moneda virtual creada por la compañía californiana Ethereum. El ataque a DAO, rompe la premisa de que las criptomonedas no pueden ser hackeadas y supone una jarra de agua fría en un momento de auge para blockchain en las instituciones financieras, celosas de la seguridad. Cuando un proyecto como DAO, basado en la criptomeda de Ethereum, es hackeada es un golpe aunque Ethereum en si misma no haya sido hackeada.

Rozando el mediodía, el fundador de Ethereum pidió a través de un comunicado interrumpir todas las transacciones hasta bloquear el ataque. La pérdida se estima en 59 millones de dólares. 

Transferwise

Solo hubo dos mercados (libra-euro y libra-dolar) en los que TransferWise, a pesar de su escala creciente, no dependió de la liquidez de terceros, es decir a través del sistema interbancario en el que pretende ser «disruptivo». 

No parece muy propio de algo que se vende como «P2P» como recordaron las autoridades británicas de la competencia y la publicidad a la startup.

Izabella Kaminska fue dura en su blog de FT señalando que salvo en esos dos casos el éxito de TransferWise no era otra cosa que un subsidio encubierto a sus clientes, lo que no es igual que demostrar que su modelo sea disruptivo.

Búho

Que una gran consultora investigue e invierta en fintech es, sin duda una buena noticia. Pero es obvio que si esta inversión se centra en una única tecnología, puede comprometer la orientación prestada a los clientes. 

El problema de fondo es la no separación entre los productos de observatorio e inteligencia y la provisión de servicios tecnológicos. En un ámbito tan cambiante y todavía indefinido como las fintechs, aquellos que generan expectativas y prescriben tecnologías deberían tener un cierto recato a la hora de plantearse convertirse en canal.

A día de hoy los informes de algunas consultoras globales adolecen de escoras reseñables. En primer lugar una escora cultural y geográfica que desmiente su carácter global, por ejemplo en el análisis de tecnologías y empresas de roboadvising y chatbots. No tener en cuenta el papel de la lengua en la atención al público va más allá de lo arriesgado. En segundo lugar la evolución de los tradicionales informes y «surveys» a verdaderos promocionales destinados a orientar expectativas que están en colusión directa con las inversiones tecnológicas de la firma.

La solución, como casi siempre, está en el lado del cliente. La contratación de empresas de inteligencia independientes e incluso la internalización de los procesos y observatorios parece cada vez más el camino sensato.

Hub Fintech

Si trazamos el mapa del desarrollo fintech global, Silicon Valley sigue siendo el principal nodo. Sin embargo ya no es el único ni el determinante. La apuesta de Londres por la nueva industria y sobre todo la apuesta del regulador británico por la innovación con la puesta en marcha del primer «regulatory sandbox» consolida a la ciudad como el segundo nodo global. Lo que es más importante, el «regulatory bridge» británico con Singapur y las políticas activas de las autoridades singapureñas para atraer talento de todo Asia y capital de las grandes tecnológicas y VCs dejaron por el momento fuera del mapa a los prometedores nodos nacientes en Canadá y Australia, que apostaban por priorizar el link con California. En el caso de Australia no bastó replicar el modelo del regulatory sandbox, que ya se considera básico para configurar un nodo realmente innovador. Australia está pagando su desconfianza histórica con China y la evolución de su imagen en el continente.

En Oriente Medio, mientras tanto, la batalla se da entre Tel Aviv y los emiratos. Las autoridades regulatorias del Golfo han sido rápidas impulsando un sandbox regulatorio y no han dudado en buscar talento en India y contratar asesores en Gran Bretaña. Tel Aviv cuenta con la ventaja de partida del posicionamiento israelí como «start-up nation» y una masa crítica de más de 430 fintechs ya en marcha, algunas con verdadera presencia global. Ambas se ofrecen como nodos capaces de cerrar la red entre EEUU y GB.

Es decir: el mapa de red global fintech está tomando forma con Johanesbourg como incipiente nodo africano y Milán como primer atisbo mediterráneo. 

El gran ausente es Iberoamérica. Y en la relación con Iberoamérica está la gran oportunidad española en un momento en el que el mundo fintech mexicano es la única luz que brilla con luz propia en el mundo de habla española y comienza a mirar fuera.

El peor error que podría cometer España es seguir la senda de la atomización y el localismo seguida por las administraciones locales y autonómicas en el desarrollo de start ups tecnológicas. La oportunidad reside en la importancia del regulador. Si el Banco de España tomara el liderazgo mediante el planteamiento de un «regulatory sandbox» propio y la puesta en marcha de un entorno de aceleración, siguiendo el modelo que se está convirtiendo rapidamente en universal, la «capital fintech española» podría ser única.

Barcelona parece la primera alternativa por tener ya una pequeña masa de fintechs innovadoras. Madrid, que le sigue, podría poner en valor el potencial de Barajas, el gran hub aéreo que nos conecta a América del Sur.

Lending Club

Lógicamente ésta está siendo la semana de las reacciones al escándalo Laplanche, el hasta hace dos semanas «niño mimado» de las fintech. La primera reacción de los demás concurrentes en el mercado del crédito p2p fue, lógicamente, separarse conforme se extendía la noticia de que Laplanche comparecería ante un Gran Jurado, noticia que reforzaba la idea de que los problemas de Lending Club no son sistémicos sino de gestión. Pero como era previsible eso no disipó la inquietud y las dudas.

La batería de reportajes y análisis de New York Times y Wall Street Journal en cambio insistían en la falta de control en la que el vacío regulatorio deja a este mercado: no se comunican operaciones clave, los riesgos se cubren insuficientemente, existen áreas de opacidad para el inversor y además los tipos de interés -como asegura una serie de demandas anteriores contra la entidad- pueden llegar a ser usurarios.

Los blogs y la prensa online especializada insistieron en diferenciar los distintos canales de Lending Club: el mercado p2p, la gestión de activos «clásicos» y la compra y  venta de créditos; para resaltar que el negocio p2p creció de forma sostenida un 50% cada año y que las prácticas cuestionables de gestión se situaron en los otros dos ejes, por lo que en teoría aun en el peor de los escenarios, Lending Club tendría futuro como empresa si se reenfoca en su negocio original.

Mientras tanto CitiGroup rechazaba la financiación que la dirección de Lending Club le pedía. Según los analistas la situación no es grave: LC tiene liquidez suficiente como para poder afrontar pagos sin financiación externa, pero la negativa del banco le pondrá muy difícil alcanzar sus objetivos de resultados.

El lunes por la noche llegó la sorpresa: un grupo chino con base en Singapur, Shanda, propiedad del billonario Chen Tianquiao, comunicaba la compra del 12% de la compañía, dando un vuelco a las cábalas sobre la viabilidad. 

Desde la perspectiva de la industria tecnológica TechCruch aseguraba que el futuro de los créditos p2p no solo no estaba en cuestión sino que acabarán convirtiéndose en activos «mainstream» en breve. Este posicionamiento refuerza paradójicamente la percepción popular en EEUU de todo este escándalo, interpretado por muchas televisiones como el primer resultado de la «batalla entre Silicon Valley y Wall Street». 

Siguiendo la ola y tal vez con excesivo optimismo, Deloitte lanzó un informe donde asegura que el crédito p2p no llegará a ser un competidor significativo de los bancos porque no existen ventajas lo suficientemente significativas para los inversores en créditos p2p si las comparamos con lo que ofrece la banca tradicional. 

En lo que hay consenso es que el escándalo acaba con los días dorados del relato fintech y que su creciente poder de lobby en Washington tendrá que templarse en consecuencia.

Innovfest UnBound Singapure Fintech

Innovfest Unbound 2016 en Singapur permitó conocer de primera mano la perspectiva de un sector que ha recibido 4.500M$ en inversiones en 2015, tres veces lo que sus pares europeos.

  • EEUU sigue siendo el principal mercado fintech, pero en Asia existe menos competencia.
  • El número de desbancarizados forma un mercado potencial gigantesco que se solama con los 1000 millones de usuarios de telefonía móvil.
  • La brecha digital se ha soldado pero la bancaria no: por ejemplo, en Filipinas hay más usuarios de facebook que usuarios de banca.
  • En Asia los costes de las sucursales son demasiado altos: «cada vez que entra un cliente en una sucursal estás perdiendo dinero» aseguró uno de los ponentes.

Las apps y servicios de pagos y transferencias están ocupando el lugar de partida que en el mundo desarrollado tienen los bancos, la competencia directa no se está dando con éstos sino con los prestamitas tradicionales de las zonas rurales, que aplicaban altísimas tasas de interés.

Los elementos regulatorios «son parte del juego», pero la mayor parte de los directivos fintech están confiados en su efecto sobre la competencia y el desarrollo de nuevos productos.

El consenso que está surgiendo, si hacemos caso a publicaciones especializadas como Pymnts es que en Asia se dan las condiciones de mercado para una verdadera revolución fintech.

Health Insurance

La convocatoria de un referendum en Suiza para la sustitución de ayudas sociales y seguridad social por un «ingreso universal básico», la famosa «renta básica», está siendo apoyada por figuras como Yanis Varoufakis en todo el continente.

El paso a este sistema supondría la eliminación de los sistemas de aseguramiento público obligatorios -desempleo, salud, etc.- y su sustitución por un ingreso igual para todas las personas que podrían gastar libremente.

En la práctica obligaría a una reestructuración profunda del sector de la salud en todo el continente, que no sería traumática en Suiza por su sistema de aseguramiento (mínimos y control públicos, provisión privada) pero que seguramente en la mayoría de los países llevaría a un boom de la inversión en infraestructuras y servicios de salud en el momento en el que la gran mayoría de la población tuviera que hacer la transición hacia un seguro privado.

Software libre

La multiplicación de patentes, en especial por parte de los bancos, como forma de defenderse del crecimiento de las fintech puede acabar en un parón de la oleada de innovación y convertir lo que hasta ahora es esencialmente un mercado competitivo entre inversores en busca de un «unicornio financiero» en el infierno de una guerra cotidiana por patentes: una barrera de entrada insalvable para ideas innovadoras que no cuenten con gran financiación y un peligro normativo para los propios bancos que entren en el juego.

El fintech y el assurtech están llegando a una velocidad de desarrollo en la que sería cada vez más valioso que las herramientas básicas de análisis de datos fueran libres y abiertas para poder garantizar la seguridad en entornos de desarrollo cada vez más complejos y sobre todo para disparar la competencia en la capa de innovación que atesora el valor en cada propuesta. Sobre esta idea algunas empresas como Next Money empiezan a apostar la creación de comunidades competitivas de desarrollo a través de premios, concursos y retos.

Evasión de capital

Un informe sobre el efecto de la regulación bancaria orientada a reprimir el lavado de dinero llevado a cabo por el regulador británico muestra cómo los bancos han tendido a responder centrándose en su core business y estableciendo filtros que dificultan la asociación íntima con las fintechs.

Este «reenfoque» de la actividad bancaria, separando las capas de la banca minoristas en distintos agentes, alimenta el creciente interés de los APIs bancarios y reposiciona a las fintechs en la capa cliente y la pequeña escala.

El fin del dinero físico

Esta semana nuestra fintech destacada es Plastc, una tarjeta realizada con tinta electrónica en la que, al deslizar el dedo por su superficie el usuario elige cuál de sus tarjetas va a usar. Dotada con un sistema automático de bloqueo, la tarjeta «dice» a su propietario dónde está en cada momento y se bloquea sola si este se separa físicamente de ella. Es una materialización muy ilustrativa de la creciente virtualización de los medios de pago.

Desde hace una década el uso de tecnologías RFID en Japón permitió invisibilizar los medios de pago. La inserción subcutánea de chips monedero se convirtió en el país asiático en un símbolo de la cultura teenager y en la base de una nueva forma de relación entre padres e hijos. En Occidente sin embargo, fundamentalmente por motivos culturales, este sistema nunca llegó siquiera a plantearse y solo ahora están tomando masividad las tarjetas contactless, que usan una tecnología similar. Pero la propuesta de valor de estas tarjetas no es realmente diferencial. Por eso la compra de patentes de sistemas de pagos por Fitbit, la más popular de las pulseras tomadoras de datos para apps de fitness, es una de las grandes novedades de esta semana. En un futuro inmediato Fitbit y otros weareables competirán con empresas como Plastc por liberar el bolsillo de los usuarios de sus tarjetas tradicionales.

Pero ¿y si el futuro es que la tarjeta no sea siquiera un «complemento» de nuestra ropa? ¿Y si la tarjeta está «en las cosas que nos rodean»? Esta es, al menos en parte, la apuesta de Samsung. Samsung está jugando con dos barajas: por un lado dar potencia de pago a sus teléfonos móviles. Su sistema de pagos Samsung Pay tiene ya 5 millones de usuarios entre EEUU y Corea y su asociación con Alipay le da acceso a 450 millones de usuarios más, solo en China. Pero lo interesante es que la estrategia del gigante coreano no se queda solo en los pagos móviles. Su asociación con MasterCard se orienta sobre todo a dar capacidades de compra a los electrodomésticos de cocina en torno a los cuales quiere centralizar proveedores y compras. La idea: es la nevera la que hace las compras y las encarga previa sugerencia y proyección de datos de sus contenidos. Es un enfoque que, una vez más, impulsa la virtualización: tarjetas contactless o fitbits encajarían con naturalidad en ellas.

Pero al poner el centro de los medios de pago en lugares familiares y comunitarios Samsung nos evoca otro cambio que está surgiendo con fuerza: el pago social. Paypal ha sido seguramente la primera en ver este nicho de negocio y consagrarle una start up propia: Venmo. Venmo está marcando la diferencia en la evolución de resultados de Paypal: ha crecido un 154% en un año y procesado en el primer trimestre de 2016 3200M$ en pagos. ¿Qué hace? Permitir pagar a partes iguales desde el móvil compras online. Venmo es la app que usan los amigos para comprar unas pizzas y unas cervezas cuando quedan para ver un partido, la app para hacer el «amigo invisible» o los pequeños regalos de cumpleaños en la oficina. Cubre el nicho de la pequeña compra en grupo aunque también puede usarse para pagarle un taxi a una visita, organizar los gastos corrientes de un evento o transferirle dinero a un amigo en un apuro. Venno es la traducción fintech de la experiencia social de eBay y Paypal.

Jugada de gol

En Reino Unido una empresa o profesional autónomo tarda una media de 72 días en cobrar los servicios realizados. España supera 2,6 veces la media europea, situándose a la cabeza de retrasos en el pago de facturas según el informe europeo de pagos realizado en junio de 2015. Las consecuencias son obvias. La necesidad de atajarlo ha llevado al establecimiento de nuevas normativas relativas a pagos y morosidad, aunque con escaso impacto en la práctica. 

Ante una necesidad tan evidente, son varias las aplicaciones que han dado el paso a ofrecer servicios que transforman un problema de tesorería en un servicio financiero. Cabe resaltar que el estallido ha sido posible gracias a la liberación de la API de Xero, uno de los servicios más extendido de contabilidad en la nube en el mundo anglo. Con el acceso a la información contable de sus clientes, los servicios se multiplican. 

Es el caso de Chaser, una aplicación que unida a Xero ofrece el servicio de gestión de facturas adeudadas. A diferencia de los agentes tradicionales, se comprometen a utilizar un tono educado aunque persuasivo a un coste bajo. Su receta de éxito se basa en la automatización humanizada, que se traduce en un sistema de recordatorios a través de correo electrónico programados para mantener el tono educado en todo momento y no dudar en enviar otro mensaje más hasta lograr su objetivo.

Resultado de la pérdida de confianza, triunfa Drangon Bill. Ligada a PayPal, establece un sistema de doble conforming entre cliente proveedor. Así, el comprador de un servicio realiza el depósito por adelantado por el total de la factura. A la entrega, y tras mostrar ambos su acuerdo, la cantidad se libera al proveedor. 

La lista continuaría con las aplicaciones que ofrecen intercambio de facturas entre clientes y proveedores con el fin de adquirir diferentes servicios sin mermar la tesorería, o acceder al cobro inmediato a cambio de descuentos. En realidad lo que está ocurriendo en estos momento es que es tanta la demanda entre las empresas de asegurar pagos y cobrar facturas, que cualquier aplicación que salga al mercado tiene grandes posibilidades de triunfar. A la cabeza estamos encontrando nuevamente empresas de Reino Unido, y algunas en Australia. Su nicho es claramente el ámbito de influencia que le da su idioma, lo que nos deja ante grandes mercados desatendidos en el mundo del español y del portugués. 

Old Banking

Un informe publicado esta semana por el regulador británico adelantaba que las normativas antilavado de capitales están impulsando a los bancos a centrarse en su «core business» y colocar sus relaciones con ONGs y fintechs en planos menos arriesgados que les liberen de responsabilidades de difícil control y muy penadas.

Es decir, la normativa está llevando a los bancos a concebir sus relaciones y colaboraciones en «capas», el modelo que sostiene conceptualmente el Open Banking y que se materializa en APIs más o menos abiertos. No es de extrañar que hayamos detectado la viralización de textos técnicos y de divulgación sobre APIs financieros en la prensa y las redes sociales vinculadas al sector en el mundo anglófono. El API bancario es la forma de no renunciar a la colaboración pero también de enmarcarla en formas de relación y requisitos que liberan a las entidades de riesgos normativos indeseados.

Presentación de Lending Club

El ciclo de crédito es para FT y los medios especializados una verdad tan inconmovible como la muerte o los impuestos… y la realidad subyacente bajo la crisis de Lending Club, además de un motor hacia la normalización -esto es la adopción de prácticas de la banca tradicional por el crédito P2P. Las televisiones y medios generalistas insisten sin embargo en el peligro de los conflictos de intereses en un terreno no tan controlado y regulado como el de la banca tradicional.

Forbes en cambio apuntaba que los resultados eran sorprendentemente buenos pero que la dimisión de Laplanche los había eclipsado, poniendo en crisis todo el sector del crédito p2p.

En cualquier caso, la evolución del valor bursatil de LendIt y la de Lending Club, está mostrando una caída en picado que amenaza con dejar fuera de juego a todo el sector. Sin embargo aunque no faltan los comentarios catastrofistas, los comentaristas más jóvenes recuerdan que «cuando la burbuja puntocom estalló el mundo no volvió a sus viejas máquinas de fax» y que en realidad estaríamos ante un aviso de la necesidad de volver a modelos más claros y originales de préstamo P2P, una idea similar a la que pudimos el martes en el canal de la cadena norteamericana CNBC.

El viernes, en un análisis posterior al referido arriba, Brooke Masters de FT comentaba que «a los novatos se les han pegado los malos hábitos de los viejos» entrando ya en el detalle de los problemas de LendIt (cambio de fechas en créditos para poder venderlos a un banco y opacidad de Laplanche que no había aclarado que tenía intereses personales en una empresa en la que Lending Club se disponía a invertir). Pero sobre todo dando por hecho que, de alguna manera, este escándalo marcaba el fin de la fase en la que todo el sector creía a pies juntillas que las fintech, más ágiles e inmaculadas, iban a comerse buena parte del mundo financiero y traer un aire fresco -y una nueva ética- al sector. Una lectura opuesta («Lending Club era demasiado parecido a un banco tradicional») podía leerse sin embargo con frecuencia en los blogs de desarrolladores y analistas fintech durante toda la semana. Los resultados récord de «los pequeños» no cotizados como BizFi que presentó el martes resultados del primer trimestre de 2016 ($144M$ en crédito generado a 3.605 PYMEs) parecerían darle la razón.

El lunes la situación en los mercados americanos era ya un «meltdown» no solo de las empresas de crédito p2p sino que apuntaba una sangría general a través de las empresas de pequeño crédito como OnDeck. En ese marco, los analistas apuntaban a las empresas europeas -solo Funding Circle cotiza en mercados americanos- como alternativas relativamente seguras a medio plazo por incorporar distintas bases de clientes e innovaciones propias.

El martes se hacía pública la noticia de que el Departamento de Justicia había citado para testificar a la empresa ante el Gran Jurado, a la que el nuevo CEO siguió con una carta a los accionistas explicándoles las medidas en curso que la dirección ha tomado para salir de la crisis y recuperar la confianza de los inversores.

El balance una semana después en Bloomberg es que la Bolsa se dispone a hacer una verdadera purga entre las empresas fintech cotizadas, reduciéndose el valor de aquellas que peor están preparadas para enfrentar el ciclo de crédito, generalmente las que fiaron demasiado al valor aportado por la innovación tecnológica y prestaron demasiada poca atención a la necesidad de tener un conocimiento íntimo de la demanda.

Singapur fintech

Según un texto de orientación del MIT los próximos early adopters de prácticamente todas las nuevas tecnologías características de nuestra década, están en países en desarrollo. ¿La razón del cambio? La reducción de las escalas de inversión necesarias para adoptar las innovaciones características de la «cuarta revolución industrial»

¿Cómo afecta este marco general a la banca? Los sistemas de pago digitales se están extendiendo rapidamente entre los desbancarizados de Africa y Asia, ganando complejidad y llevando a una experimentación acelerada a los bancos establecidos en la periferia, hasta ahora un «estanque» más que un mercado si hacemos caso a Sonny Singh, de Oracle Financial Services. El tema es que hay un cierto consenso en que por primera vez, es la periferia global (Sudeste Asiático, Suráfrica) quien marca la tendencia a seguir a la banca de los países centrales. Por eso la conexión del sandbox regulatorio británico con Sigapur es tan interesante para ambos mercados y por eso Paypal abre su incubadora en Singapur antes que en California o Europa.

FT dedica un artículo al desarrollo masivo del credito fintech sin colaterales en Africa, entrevistando a líderes de proyectos como Finca, con más de 1.8M de clientes. Finca, por otra parte, ha anunciado el martes su asociación con una empresa de microfinanzas para desarrollar un sistema que mejore el cálculo de riesgos de sus clientes cruzando los datos que tiene la propia plataforma con las bases de datos de uso de telefonía móvil, incluyendo los datos de impagos, etc.

Por otro lado, la previsible inflación de precios de los alimentos en todo Asia debido al fenómeno del Niño, puede convertir este año en el año del crédito fintech en todo el Sudesteasiático.

La explosión de estos sistemas de cálculo instantáneo de riesgos sobre perfiles y estilos de vida, podría transformar profundamente el mercado global minorista, abocando a los bancos europeos a nuevos productos, sistemas de riesgos y formas de relación con los clientes.

Inversiones p2p en España

Según una encuesta entre 5000 miembros de la plataforma de crédito p2p española «Arboribus» el 50% de los inversores reinvierte sus beneficios y el 43% tienen la intención de aumentar su inversión.

Preguntados por  las razones principales que atraen estos early adopters de este tipo de plataformas se señalan principalmente dos:

  • El 30% de los inversores destacan la oportunidad de ayudar a las PYMES a conseguir la financiación para seguir adelante con sus proyectos. El crowdlending forma parte de la tendencia colectiva social y participativa que sigue creciendo en muchos sectores de la economía en este país.
  • Al 28,5% de los inversores les gusta un modelo que ofrece soluciones para invertir sus ahorros de forma independiente a la banca. 

El desarrollo del «open banking», el «banco API», supone un cambio en el paradigma de incubación fintech. No es ninguna casualidad que en la misma semana que el regulador de Singapur llega a un acuerdo con el regulador británico, uno de los principales bancos de la ciudad estado lance su API abierto con un portal de documentación para desarrolladores. El Open Banking puede cambiar no solo las perspectivas de la banca sino las relaciones con las fintech y… el modelo de incubación de nuevas empresas.

La idea del «Open API» es relativamente sencilla: al modo de los medios sociales más conocidos -facebook, twitter, Google- el banco permite consultar su base de datos y acceder a su transaccional a cualquier desarrollador o empresa utilizando unos formatos determinados a través de https, el protocolo cifrado estándar de la web.

Los API facilitan la aparición de fintechs que colaboran con los bancos creándoles una capa de relación con los clientes. Pero los API son abiertos, así que en realidad lo que aparece es un mercado de fintechs que compite entre sí por ganar clientes que relacionar con los bancos, personalizando la experiencia y produciendo una miriada de aproximaciones novedosas. Un ejemplo de lo que podemos esperar como fintechs típicas en una primera etapa es thisisbud.com, una aproximación al mercado de la «generación milenio» que clasifica al cliente en función de sus estilos de vida. 

Pero las posibilidades del Open Banking van más allá de la externalización de la «capa cliente» o de una parte de ella en apps y servicios que compiten entre sí. También modifican la lógica de la incubación.

¿Qué sentido tiene incubar start ups individuales cuando se está facilitando la creación de todo un entorno? Ir más allá de la primera capa (revendedores y gestores de clientes) y participar de la innovación verdaderamente disruptiva.

Este segundo nivel de innovación podemos identificarlo hoy en fintechs como trov.com, que aunque destinadas a operar con un banco o aseguradora necesitan «su propio API» porque crean nuevos mercados. Trov, de quién hablamos en un análisis anterior, ha entrado en Europa con Axxa, sin embargo aunque esta aseguradora le cubre los riesgos regulatorios y de balance, no se beneficia ganando clientes ni posicionando su marca. Es un modelo donde participar es interesante precisamente porque cubre demandas nuevas.

Pero en el sector financiero, empresas que aportan ese grado de innovación suelen ir acompañadas de riesgo regulatorio. Por eso ya no tiene sentido la incubadora tradicional y el modelo de éxito incluirá necesariamente al regulador. Es lo que están poniendo en marcha Gran Bretaña, Australia, Singapur y los Emiratos con sus «reglabs» y «regulatory sandboxes» (ver últimos informes).

El modelo de Open Banking impulsa pues una decantación y una nueva forma de invertir en innovación para la banca minorista. 

Mediante un API abierto se favorece la aparición de startups en la «capa cliente» que consiguen nuevos clientes para servicios y ofertas ya existentes en el banco o la aseguradora.
De este modo se centra el foco y se pasa a invertir solo en aquello que es disruptivo o queda fuera del alcance del banco.

Los riesgos regulatorios se «cubren» y analizan con el propio regulador en un esfuerzo compartido por potenciar nuevos modelos de negocio beneficiosos para la competencia y el cliente.

Finanzas éticas

Desde el gobernador del banco central malayo a los responsables de las zonas de desarrollo especial del Golfo, en estas semanas ha sido constante el llamamiento  a la banca islámica para dar el salto al fintech. Hay desde luego razones de oportunidad implícitas:

  • Posiblemente, el mercado musulmán asiático tendrá una inflación en los precios del sector alimentario durante el próximo año debido al fenómeno del Niño, con lo que la demada de créditos al consumo, adelantos de nóminas, etc. entre la gran masa de desbancarizados se multiplicará.
  • En Africa, el otro gran espacio de la banca islámica, las fintech dedicadas al crédito sin colaterales, están sofisticándose cada vez más y aumentando la masa de usuarios. Empresas como Finca, con 1.8 millones de clientes, están demostrando la existencia de un mercado que hasta hace poco los grandes agentes del sector consideraban marginal o demasiado arriesgado.

Pero también hay razones desde la perspectiva del cambio social y cultural: el Islam crece en Africa. Su peso crece no solo poblacionalmente sino también identitariamente, en buena parte del continente y con él, la banca islámica, prestigiada por su participación en proyectos de desarrollo puede encontrar nuevos nichos en las clases medias ascendentes del Magreb y Egipto… pero también del Este africano.

Es este elemento identitario el que llevaría a plantearse la oportunidad de su equivalente europeo: el salto de las «finanzas éticas» a las «fintech éticas». 

Cuando los dos grandes bancos españoles superan en los últimos estudios el 35% de rechazo de marca y algunos bancos intervenidos llegan casi al 75%, no debe extrañarnos que en una reciente encuesta a los 5.000 usuarios de la principal plataforma española de préstamo p2p, las principales razones de participación mencionadas sean la utilidad social de financiar a PYMEs y el deseo de no trabajar con la banca minorista establecida.

El sesgo generacional del usuario fintech europeo se solapa además con el perfil del ciudadano que siente rechazo a la banca y el deseo de formas de interacción financiera en la que sienta «control sobre lo que se hace» con su dinero. Las apps además exigen menos compromiso que la apertura de una cuenta bancaria, por lo que es muy posible que  el mercado potencial sea mayor que el de la «banca ética» que no acaba de desprenderse de la asociación con un perfil de cliente militante.

Inversiones fintech China

Todavía bajo el shock general por la valoración de Ant (el brazo fintech de AliBaba) que le pone al nivel del quinto banco chino, las inversiones fintech están en explosión en todo Asia. El gigante del comercio electrónico japonés Rakuten, dueño además de Viber (el whatsapp japonés) compra Azimo para tener un sistema de pagos y transferencias como forma de expandirse en Asia.

Esta semana se conoció también el volumen de inversión fintech en Asia Pacífico durante 2015: 43.000M€. Un dato significativo de un análisis generalizado: en China menos de un 12% de la financiación obtenida por las PYMEs en el último año fue provista por bancos, el resto lo fue en su mayoría por sistemas de crédito interpersonales y bancos «underground», un espacio que se espera tomen las fintech.

Pero el Asia musulmana tampoco va a la zaga y Malasia se postula como la capital del fintech de las finanzas islámicas, es decir, de la adaptación de este jugoso submercado hasta cierto punto equivalente a las «finanzas éticas» europeas… quienes por cierto, no tienen todavía su update fintech.

En el perfil de cliente más alto, el panorama en los Emiratos Árabes resulta aun más llamativo: En Dubai el fintech está modificando la industria de inversión a través de apps como:

  • Beevihe: un p2p para inversores y PYMEs
  • Bayut: El portal que lidera la inversión inmobiliaria en Emiratos
  • Dubizzle: La app y portal para inversión en productos de lujo y coleccionismo (aviones, automóviles históricos, etc.)
  • Durise: Un crowdfunding para la inversión inmobiliaria

El mercado fintech dubaití y de emiratos en general está orientado, como puede verse, a un perfil alto de inversor que utiliza las apps y las páginas webs de servicios de inversión como una suerte de entretenimiento personal al margen de las grandes carteras institucionales. Este modelo que se muestra en el uso social de Dubizzle, tiene una conexión obvia con el sector del seguro.

Es el momento para tomar la idea y mejorarla abriendo la inversión inmobiliaria y coleccionista al inversor de alto perfil característico de los países del Golfo.

Seguros a demanda

No es la primera vez que hablamos de microseguros como un emergente. La extensión del seguro a segmentos de población donde la previsión no estaba contemplada, unida a la masificación del uso de móviles conectados a la red ha dado lugar a un jugoso mercado en el que están surgiendo nuevos competidores que comienzan jugando bajo estas reglas. El concepto de asegurar cosas concretas en un momento determinado cuenta además con otro gran apoyo en el segmento opuesto de la población: jóvenes, tekis, chicos cool que abrazan una nueva forma de consumo al calor de la economía colaborativa.

El pago por uso se está convirtiendo en una tendencia bien acogida por los usuarios. En 2015 AXA apareció para «solucionar» un problema operativo de BlablaCar y sentó precedente. Hace poco apareció Next Seguros, que tras lanzar el seguro de auto basado en pago por uso anunciaba seguir en el camino de productos a la carta y mercados B2B.

Trov es la primera aseguradora a la carta del mundo. Es una plataforma on demand que permite a los usuarios comprar seguros para productos específicos durante un determinado tiempo. Es un pago por uso, que no se limita a la oferta que realiza la aseguradora, como en el caso de los autos. Trov ofrece asegurar los objetos que el cliente decida en cada momento. El desarrollo tecnológico necesario no es menor, pues supone habilitar espacio en un servidor virtual donde cada usuario puede tener una galería de los objetos que necesitará asegurar, clasificados en cuatro categorías: electrónica, entretenimiento, moda y artículos del hogar. Para activar el seguro de un objeto sólo es necesario acceder a la aplicación, seleccionarlo y establecer el tiempo de uso. La aplicación calcula el precio e inicia el proceso de pago. Para establecer el valor de los productos, Trov solicita marca, modelo y fecha de compra de cada uno. El usuario tiene posibilidad de realizar una copia de seguridad de toda su información.

Por su modo de funcionamiento, Trov, más que una aseguradora es un representante autorizado. En determinadas regiones, se asocia con compañías aseguradoras para operar. A sus socios les aporta usuarios actuando como broker, éstos le cubren el riesgo de balance financiero y riesgo regulatorio, pero todos los pagos y reclamaciones se gestionan a través de la aplicación. Dadas las características de su target de cliente, utilizan bots para evitar someter a sus usuarios a llamadas telefónicas. En Trov se definen como un equipo de personas que están reinventando el seguro para la generación de usuarios digitales, haciéndolo simple, flexible y transparente.

«En un mundo donde tengo el control absoluto sobre el entretenimiento, la banca y otros servicios, por qué no puedo escoger las cosas que me importan y protegerlas durante el tiempo que necesite», declara su fundador, Scott Walchek. En lugar de tomar el viejo modelo del seguro, Trov está actuando como puente para las compañías tradicionales ayudándolas a crear productos atractivos para la nueva generación que huye de la lógica todo o nada que opera en el seguro, para adaptar los servicios a las necesidades, según sus propios términos.

AXA será el partner para el despliegue de Trov el próximo año en Gran Bretaña. Fundada en San Francisco en 2012, Trov anunció esta semana el cierre de una ronda de capital por 25,5 millones de dólares.

Usuarios de metro

Las herramientas para el análisis de datos que están disponibles para todas las compañías no son un store restringido de las startups. De hecho, las empresas parten de una ventaja a priori generada a lo largo de años por el desarrollo de sus actividades en el mercado: interacciones con clientes, proveedores, socios… Las tres evidencias que demuestran el principio de la ventaja son: (i) Los datos provienen de una actividad real, no de simulaciones, modelos o estudios; (ii) Los datos tienden a generar más datos; (iii) Las plataformas tienden a ganar.

Sin embargo, no todos los datos son igual de válidos. Todas las actividades producen información, pero ésta no se transforma en datos a menos que involucren una aplicación, un dispositivo o un sensor. Cuando Google desplegó su flota de coches para fotografiar medio mundo poco imaginaron que estaba en marcha una estrategia para ofrecer una nueva gama de servicios a partir de los datos recopilados de los usuarios finales y empresas de su inocente Google Maps. Es difícil saber a ciencia cierta cuáles son las actividades que reportarán mejores datos desde el punto de vista comercial, lo que es seguro es que la información transformada en datos es el nuevo capital de las empresas, si éstas lo saben aprovechar. Es un caso en el que el coste de oportunidad de «no estar» es mucho mayor que el coste de implementar una estrategia que se demuestra errónea. Si no eres parte de una transacción o una interacción cuando ésta ocurre, tu oportunidad de capturar sus datos se perderá para siempre. 

Los primeros movimientos de capitalización de datos están ocurriendo en el ámbito de la investigación científica bio-neurológica. Se está produciendo un aumento considerable de la inversión en el sector tecnológico en el ámbito de la neurociencia. Un paraguas amplio en el que se están englobando disciplinas de neurología, psiquiatría y ciencias del comportamiento. Este interés está relacionado con la búsqueda de soluciones basadas en la inteligencia artificial para la automatización de procesos. Los resultados iniciales, aún rudimentarios, toman la forma de bots. Pero aún queda mucho desarrollo hasta alcanzar una experiencia que pueda sustituir a las personas en entornos conversacionales complejos. Y para conseguirlo será necesario utilizar mucho «big data psicológico». Los agentes que dispongan de información en cantidad suficiente como para someterla a procesos de análisis útiles para el diseño de herramientas tecnológicas conseguirán una posición de ventaja en el mercado. Bajo este enfoque cabe pues preguntarse, si podría resultar interesante ofrecer determinados productos, y además de segmentar la oferta de servicios, estar en disposición de realizar un posterior aprovechamiento de los datos.

Resulta además llamativo encontrar aplicaciones de autoayuda, control de estrés o depresión entre las apps móviles más demandadas por los usuarios y las declaradas de mayor utilidad por los profesionales médicos. Entre sus usuarios destaca un segmento de edad joven que, una vez integrados en el mercado laboral no encuentran acomodo de acuerdo a sus expectativas. En España, donde el uso de terapeutas aún no termina de estar normalizado, resulta más sencillo seguir pautas a través de un dispositivo móvil que acudir al soporte personal y hacer pública una derrota.

Generación Millennial

Hay una constante en las informaciones que hemos destacado esta semana: el choque entre los modelos de negocio nacidos al amparo del discurso del fintech y la cultura de unos consumidores e inversores a los que ninguna consultora ha preguntado por sus valores.

En primer lugar, empieza a ser un consenso de la industria que el modelo de crecimiento de las start up no funciona en el fintech. Y cuando parece hacerlo -como en el caso de Acorn- hay que desconfiar. Esto es algo que aprendieron ya, con sangre, Lendit y las p2p que salieron al mercado y que no han dejado de perder valor desde entonces. Un artículo de The Atlantic sobre la relación entre la clase media americana y el dinero explicaba por qué: la tendencia a jugar con nuestros ahorros o los familiares no depende exclusivamente de las ofertas, de las comisiones y de los tipos. Nuestra relación con la fortuna familiar es más que una función maximizadora, incluso en las sociedades más influidas por el calvinismo. Mientras se siga ignorando en los planes de negocio es muy difícil que cumplan expectativas.

En segundo lugar, es más que dudoso que la robotización vaya a obtener una respuesta positiva por parte de los clientes de banca minorista y seguros. La tendencia cultural está cambiando en buena parte del mundo: los «early adopters» son cada vez más reticentes a probar o privilegiar nada por ser simplemente nuevo, innovador o incorporar una nueva tecnología por revolucionaria que sea. De hecho puede que cuanto más revolucionaria peor porque se vea como «menos auténtica». Si el típico perfil del «early adopter» empieza a criticar la falta de autenticidad de los hoteles «high tech», no es probable que vaya a sustituir de buena gana a su asesor en el banco por un robot. 

Cuando las compañías de seguros avanzan hacia la robotización total de los seguros de vida en el mercado británico, argumentando que los clientes contrastan a los mediadores con la información que obtienen en Internet, seguramente erran el tiro. No es que el consumidor empoderado no quiera o no necesite una relación humana directa. Es que desconfía de la experiencia de relación histórica con los mediadores y con los gestores financieros. 

Cuando tu gestor en la sucursal cambia cada seis meses es el banco el que está degradando y temiendo constantemente que el cliente establezca una relación personal con la institución, no el cliente el que desdeña la fidelización. El sector financiero necesita con sus clientes una verdadera «terapia de pareja», no poner una pantalla led entre su back office y ellos. 

A partir de ahí invocar el fantasma de la generación del milenio pasa a ser una púdica excusa. Entre otras cosas porque si hacemos caso a los publicistas la generación del milenio es la más larga y homogénea de la historia. En teoría nació para definir a aquellos que cumplieron veinte años alrededor del cambio de siglo, pero los anunciantes la han ido desplazando hasta los quinceañeros de hoy. Curiosamente, a pesar de la diferencia de experiencias vitales entre esos dos bloques de edad -en especial en relación con la crisis- las etiquetas y valores asociados seguirían siendo los mismos. Son cada vez más los sociólogos que no solo rechazan el concepto y la supuesta homogeneidad de perfiles, sino que  lo reducen a un segmento cada vez más acotado dentro del mercado norteamericano. El abuso de la idea «milenaria» por los publicistas se parece demasiado al cambio climático para ser verdad: hace obligatorio aquello que nuestras buenas intenciones, nuestra pereza para innovar realmente y sobre todo nuestra mala conciencia, presentan como deseable.

Pero la realidad es tozuda y al final solo prospera en el mercado aquel que lidera el cambio cultural. Dos luces esta semana: Trov y WealthSimple.

Trov ha hecho de un oxímoron («seguros sólo cuando los necesitas») su producto. Y triunfa. A consecuencia de ello no solo reduce a las grandes compañías locales a un API, sino que les dice cómo ha de ser ese API y las reduce a poco menos que gestoras de sus carteras y productos. Un modelo que nos recuerda demasiado a la relación que establecieron en su día Blackberry y Apple con las operadoras de telefonía. Las operadoras siguen lamentándose hoy de que al haber quedado atrás en la innovación se les «colara» un extraño entre ellos y sus clientes. Pero si quedaron atrás entonces y quedan atrás ahora las aseguradoras no es por no invertir suficiente en innovación, sino por no entender las tendencias subyacentes en el cambio cultural. El usuario de los noventa quería llevar el mail consigo. El cliente de aseguradoras de hoy no quiere comprar seguros prediseñados para sus objetos cotidianos sino comprarlos a medida, sin rituales comerciales y cuando los estrena.

La canadiense WealthSimple, ganadora esta semana de un premio Webby a la mejor web financiera, está haciendo algo muy sencillo que la banca minorista nunca supo hacer: convertir la inversión en valores en algo «cool» renegando de cualquier explicación técnica y a las finales convirtiendo la gestión de carteras en una caja negra que el usuario no necesita conocer, solo disfrutar. Es otra aplicación del modelo Apple de producto cerrado que hace gala de ser opaco a un cliente que solo quiere ver resultados. Aceptémoslo: Linux es un producto que refleja como nos gustaría que fuera la clase media y profesional (transparente, sólido, flexible, universal, cargado de valores, socialmente útil y fiable); Apple hace productos para el modo de vida que la clase media entiende como deseable (vistoso pero rígido, muchas veces banal, casi siempre opaco y siempre, aún en lo masivo, pretendidamente elitista). Linux se ha convertido en el estándar de la industria, la inteligencia que corre bajo los sistemas fiables (desde Google a la NASA o la OTAN) pero Apple es el que ha triunfado entre los profesionales y la mesocracia. Seguramente en fintech lo inteligente es hacer productos «estilo Linux» para la banca minorista, pero para ganar al consumidor de productos financieros de clase media, el modelo triunfador está más cerca de WealthSimple.

Street food Asia

Servicios como m-Pesa o BKash, en países como Kenia, Bangladesh,Tailandia o Indonesia se presentan gracias a las fintech como el próximo gran negocio del retailing… lo que no queda claro es si harán falta bancos o las fintech podrán bastarse solas y si las regulaciones financieras de estos países, donde el negocio financiero ha estado tradicionalmente tan concentrado como poco extendido entre la base de la pirámide social, podrá evitar inestabilidades significativas. 

Las ideas del Gobernador del Banco Central Tailandés, Suthichai Yoon, asegurando que en buena parte del continente empezando por su país, las fintech sustituirán el papel jugado hoy por la banca, han sido muy comentadas en toda la prensa asiática. Las declaraciones han sido seguidas de una lluvia de análisis en distintos medios especializados asegurando que el futuro de los seguros y la banca vendrán dados por el del fintech y el insurtech en grandes mercados subbancarizados como India, China y América del Sur. Y que la sudafricana Zoona anuncie que ha procesado pagos por más de 1000M$ es señal de que Africa también ha de ser tenida en cuenta, sobre todo cuando en Sudáfrica vemos el ascenso de WiGroup, un gigante de los pagos online desde el mercado local. Y en India Ujjivan, una plataforma de microcréditos online que tiene el 11% de la cuota de mercado local, se convierte en banco con la ayuda de inversores extranjeros en medio de una contratación masiva que se anuncia sobrepasará los 2.300 empleos.

En países periféricos pero desarrollados tecnológicamente y con capitales muy concentrados como Singapur o Corea del Sur sin embargo, los análisis apuntan en sentido contrario: más que erosionar a los agentes tradicionales, las fintech los están reforzando, como hemos visto con la asociación entre Wirecard y VISA. De hecho en algunos países con baja bancarización como Tailandia ese es el discurso que están tomando también los bancos: pudimos leer esta semana al presidente de KBank declarando que «la disrupción fintech tiene que ser reforzada».

Y por si sirve de indicador, GoldMan Sachs anuncia que «sale de compras» por India buscando start ups fintech en las que invertir cantidades relevantes de capital y con las que construir alianzas a largo plazo. Y kueski, la principal app mexicana de microcréditos  ha anunciado esta semana que ha cerrado ya con un grupo de inversores internacionales una ronda de 35M$ entre deuda y participaciones, la mayor inversión hasta el momento en una fintech mexicana.

Banca y robotización

Surgen cada vez más críticas entre los analistas a la perspectiva de la robotización de los asesores financieros.

La crítica financiera focaliza en el «Global Investment Performance Standards» (GIPS), un conjunto de principios éticos estandarizados para toda la industria que provee a los gestores de inversiones de guía para calcular el resultado de sus inversiones y hacer report a sus posibles clientes. La ausencia de informes GIPS sobre robo-asesores se está convirtiendo en un flanco débil cada vez más recurrente.

Desde el punto de vista de relación con el cliente, aseguran otros analistas, los ejemplos de las cadenas de videoclubs o tiendas de música no son válidos en banca. Fueron arrasados por Internet porque ponían personas en el medio de una cadena que podía ser digitalizada y convertida en un servicio directo. Pero no es así con la banca. De hecho, según los estudios sobre banca minorista, los más jóvenes, los «mileniales», son precisamente los más propensos a poner en valor la sucursal y discutir cara a cara.

Y para rematar, desde el MIT apuntan si la ola de bots americanos no serán el resultado de un malentendido sobre el éxito y las funcionalidades de los chatbots chinos, que no son solo específicos, sino muchas veces basados en menús de opciones, lejos de la emulación conversacional que se pretende para servicios avanzados o basados en voz… para los que aun quedaría una década como mínimo.

Y sin embargo otros leen el resultado del informe de CapGemini que comentábamos la semana pasada como una muestra de cómo los esfuerzos por mejorar la experiencia de usuario de los clientes financieros puede aumentar ligeramente la satisfacción de estos, pero no tiene una incidencia perceptible en el volumen de negocio. Es decir, que en realidad no existen incentivos para que el sector mantenga el elevado nivel de coste de las redes de sucursales y los asesores telefónicos. Está por ver sin embargo que la elasticidad de la demanda a la bajada de costes en atención sea tan rígida como lo ha sido al incremento del esfuerzo.

Banco de pruebas virtual

Las preocupaciones regulatorias derivadas de la expansión de las fintech han sido uno de los temas recurrentes de esta semana. La FCA británica («Financial Conduct Authority»), ha anunciado un laboratorio («regulatory sandbox»). Pero ¿cuáles son sus claves?

El laboratorio se da dentro de un proyecto para fomentar la innovación en el mercado de servicios financieros del Reino Unido, tanto de los participantes en el mercado fintech como de las instituciones financieras ya establecidas, con el objetivo de que la regulación futura promueva la competencia a través de la innovación disruptiva. Este espacio de experimentación regulatoria tiene como objetivo proporcionar un espacio seguro para el ensayo de productos y servicios innovadores sin que se dispare el conjunto aplicable de consecuencias reglamentarias. El objetivo es fomentar la innovación mediante la reducción de las barreras administrativas y los costes para las pruebas de productos y servicios innovadores, al tiempo que garantiza que los riesgos de las pruebas no se transfieren a los consumidores. Por eso todas las empresas, tanto las financieras como las tecnológicas pueden participar. 

Las fintech podrán obtener una autorización restringida para probar productos o servicios innovadores sin tener que obtener autorización completa. Cualquier actividad regulada posteriormente fuera del entorno limitado todavía requerirá autorización completa, pero la FCA espera que la plena autorización de un producto o servicio que ya ha sido probado en el laboratorio se pueda obtener más rápido y más fácilmente.

Quienes deseen probar un producto o servicio innovador que pueda no encajar fácilmente en el marco regulador existente, pueden desear obtener una mayor claridad acerca de las reglas aplicables antes de la prueba. Para estas empresas, la FCA prevé la prestación de asistencia de las siguientes maneras:

  • La emisión de orientación individual sobre la interpretación de ciertas normas en el contexto de la prueba. 
  • La concesión de exenciones o modificaciones a las reglas de la FCA, aunque obviamente no a las reglas europeas.
  • La emisión de cartas de exención activa. La FCA considerará la utilización de este instrumento con mucho cuidado y sólo para los casos en que no sea capaz de emitir una guía individual o conceder excepciones. Siempre y cuando el destinatario de la carta colabore estrechamente con la FCA, se mantenga dentro de los parámetros de prueba acordados y trate a sus clientes de manera justa, no se enfrentará a medidas disciplinarias de la FCA, incluso si algo va mal inesperadamente durante la prueba. Sin embargo, la carta sólo se aplicaría durante la duración de la prueba en el laboratorio.

Criterio de elegibilidad

Los parámetros exactos de cada prueba serán acordados con la empresa pertinente sobre una base de caso por caso. Sin embargo, la FCA ha desarrollado y publicado ya un conjunto de estándares en los siguientes campos:

  • La firma o el modelo de negocio debe estar en el ámbito de la FCA
  • El producto o servicio debe ser una auténtica innovación
  • Tiene que haber un beneficio para el consumidor
  • Tiene que ser necesaria la necesidad de la empresa de probar su producto en clientes reales porque el proceso regulatorio estándar sería demasiado complejo o costoso.
  • El producto debe estar listo para su prueba con usuarios reales

Los parámetros exactos de cada prueba serán acordados con la empresa pertinente sobre una base de caso por caso. Sin embargo, la FCA ha desarrollado y publicado ya un conjunto de estándares en los siguientes campos:

  • Duración, generalmente de tres a seis meses
  • Número de clientes: El tamaño de la prueba y el número de clientes participantes se limitará estrictamente. Sin embargo, la FCA reconoce que el número de clientes debe ser lo suficientemente grande como para obtener datos estadísticamente relevantes.
  • La selección del cliente: La empresa debe encontrar a los clientes para la prueba. El tipo de clientes debe ser apropiado para el producto o servicio a ensayar, el mercado previsto y el riesgo que implica.
  • Garantías de los clientes: Las empresas deben tener garantías de los clientes. La lista y perfil de cliente será acordada con la FCA sobre una base caso por caso.
  • Consentimiento informado: Las empresas deben revelar información sobre la prueba y la compensación disponible (incluso en caso de quiebra de las empresas) para los clientes que están participando bajo el consentimiento informado.
  • Datos: La FCA afirma que no es responsable del uso de los datos de los clientes.
  • Planes de pruebas: los planes de prueba deben establecer claramente el calendario, los principales hitos, medidas de éxito, parámetros de prueba, las salvaguardas de los clientes, una evaluación del riesgo y una estrategia de salida para los clientes que participan en el examen para evitar consecuencias negativas para estos clientes.

La FCA espera informes semanales con los hitos y principales resultados de gestión del riesgo. Una vez terminada la prueba, las empresas tendrán que producir y presentar a la FCA un informe final. La FCA tiene como objetivo publicar los resultados de las pruebas aunque reconoce que tendrá que revisar lo que se puede publicar caso por caso para asegurar que cualquier información comercialmente sensible está protegida.

Inicialmente, la FCA ha previsto que dos grupos de empresas al año sean aceptadas en el programa.

Al introducir el «regulatory sandbox» en la «Innovate Finance Global Summit 2016» Christopher Woolard, director de Estrategia y Competencia de la FCA, afirmó que la FCA fue el primer regulador en el mundo en poner en marcha un programa de esta naturaleza: «un proyecto audaz y complejo para cualquier regulador». Pero como remarcó, si el regulador tiene que afrontar la innovación del mismo modo que lo hace el sector financiero y tecnológico: innovando para no quedar atrás.

Karl Marx

Escuchando a los banqueros minoristas y leyendo entre líneas los estudios de las consultoras, se hace inevitable un escalofrío: la vieja idea marxista está aquí de nuevo.

Puede que Marx aspirara a «hombre nuevo» y lo idealizara en el Prometeo del «proletario consciente liberado» y la banca se conforme con un «cliente nuevo» idealizado en un «milenial» imaginario, pero la idea -errónea- de base está ahí: cambia la estructura y cambiará la cultura automáticamente sin que tengas que preocuparte por nada más.

Lo que es peor, el fintech está desarrollando un discurso marxista-leninista, soñando una especie de alianza tecnológica de las masas sub-bancarizadas del mundo desarrollado con las masas des-bancarizadas de los países en desarrollo.

Pero al margen de las estructuras mitológicas -por lo que se ve muy persistentes- del siglo XX, la realidad es bien otra: el centro de la reducción de escalas está en la economía productiva, en las nuevas PYMEs -cada vez más protagonistas de la innovación y de la rentabilidad- y sus necesidades. Eso es a lo que no se ha adaptado lo suficientemente rápido Goldman y por lo que sufren sus resultados, no por una supuesta y repentina pauperización de las clases medias norteamericanas imposible de verificar estadísticamente.

Bancos blockchain 2016

Dos «mineras» Antpool con un 23,52% del procesamiento de bloques y DiscusFish/F2Pool con un 23’06% acaparan más de la mitad de los bloques creados. A base de electricidad gratuita y potencia de cálculo tienen ya capacidad para modificar las reglas a su antojo. Todo porque el sistema de minería tiende a centralizar el funcionamiento del blockchain de bitcoin.

Mientras, cada vez más analistas comienzan a ver más interesante el uso de blockchain en el sector del seguro que en banca porque ven en él una forma de separar el aseguramiento del reaseguramiento. Sin duda se trata de algo distinto y separado de bitcoin, pero las limitaciones técnicas y la posibilidad de captura del blockchain obligan a replantear el diseño de infraestructuras de base. La solución más sencilla es la centralización en consorcios liderados por grandes bancos o entidades financieras. Es el camino que ha seguido por ejemplo Barclays que ha tomado cabeza en la carrera por explorar este sistema alimentando start ups y grupos de trabajo que le han permitido presentar ya su primera generación de contratos digitales basados en blockchain.

Lo que da un nuevo sentido a las para algunos sorprendentes declaraciones de la Reserva Federal norteamericana que preparan una regulación pública… y global.

Aplicaciones financieras

Los británicos recuperan parte de la confianza en las instituciones financieras pero se tornan más demandantes. A destacar: solo un 20% confía en su aseguradora.

En cuanto al sector en general, solo un 18% estaría satisfecho exclusivamente con servicios online. Sin embargo, uno de los puntos más interesantes es que la experiencia del online es mucho más valorada… aunque no gracias a los bancos y las aseguradoras, sino a los revendedores de productos financieros a través de apps y servicios webs que han sido capaces de generar una experiencia de usuario mucho mejor que la dada por el estándar de bancos y aseguradoras.

La principal ventaja de bancos y aseguradoras: la confianza sobre la seguridad de los datos personales. Un 86% percibe que sus datos personales están más seguros en un banco o aseguradora que en ninguna otra empresa o institución.

¿Qué demandan los clientes? Según Matt Hutchkins, director de UKI Assurance: personalización y nuevos canales. Y lanza un mensaje muy claro en el estudio: cuánto más sofisticado es el cliente, más digital es. Un marco que renueva la apuesta de Accenture por el «Robo-advice», el consejo robotizado en la atención al pequeño inversor y cliente de aseguradoras.

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