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The Western Journal - Cabecera

Parece claro que la política editorial de The Western Journal es manipuladora, que sus contenidos son en exceso partidistas y que la ética periodística no es lo suyo. Pero no es menos cierto que las tecnológicas están jugando sucio.

Puede que no sea un nombre muy conocido, pero pocas publicaciones han tenido el alcance y la potencial influencia en la pol√≠tica estadounidense como The Western Journal. Su cuantiosa audiencia ha eclipsado a muchas de las plataformas de noticias m√°s grandes del pa√≠s. Hablamos, seg√ļn algunos medios, de m√°s de 36 millones de personas de fuerte tendencia conservadora, que si bien consumen a diario su informaci√≥n no saben gran cosa sobre la compa√Ī√≠a, ni sobre qui√©n est√° detr√°s de ella.

En una investigación del New York Times, Nicholas Confessore y Justin Bank descubrieron que The Western Journal, dedicado a alimentar la indignación y a elaborar un relato donde los conservadores y sus valores son objeto de constantes ataques, está en el medio de un virulento enfrentamiento entre Silicon Valley y Washington. The Western Journal ha luchado por mantener su audiencia a través de los cambios algorítmicos de Facebook y Google destinados a reducir la desinformación, acciones que los líderes del medio ven como evidencia de sesgo político.

A continuación ofrecemos un resumen ejecutivo de los hallazgos y conclusiones de la investigación.

La publicaci√≥n no hace casi ning√ļn reportaje original, sino que selecciona, agrupa y edita historias que encuentran en otros lugares y que encajan en los discursos de la derecha. En su funcionamiento, el editor es el responsable de la selecci√≥n de una historia adecuada para la transmisi√≥n de su mensaje, la env√≠a a un grupo de escritores externos contratados que tienen un tiempo medio de 30 minutos para escribir una historia. La mayor√≠a de estos grupos no trabajan por tanto en la redacci√≥n como tal.

En su sitio web de noticias y opiniones, los usuarios, nacionalistas conservadores, se encuentran con asaltos continuados de fanáticos anticristianos, migrantes enfermos y simpatizantes de Trump falsamente acusados de delitos de odio. También con artículos sobre un político mexicano que amenaza con la toma de posesión de varios estados americanos, oficiales de policía que son expulsados de un Starbucks en Arizona, o reportajes en profundidad sobre Kamala Harris, la candidata presidencial demócrata que propone ayudas por 100 mil millones de dólares para familias negras.

A pesar de su creciente auge existe un manto de opacidad sobre The Western Journal. Aunque publica decenas de artículos cada semana sobre política nacional, la empresa no tiene redacción u oficina en Washington ni en otro lugar. De hecho, rara vez envía periodistas a eventos para recoger noticias de primera mano y hasta hace poco, algunos de sus escritores más prolíficos utilizaban seudónimos.

Este modelo funcion√≥ sorprendentemente bien durante un tiempo. De marzo de 2016 a marzo de 2019, es decir, en tan solo tres a√Īos, las publicaciones del Western Journal en Facebook consiguieron 750 millones de acciones, likes y comentarios; casi tantos como el total sumado de 10 organizaciones de noticias l√≠deres en Estados Unidos.

Pero los gigantes tecnol√≥gicos entraron en acci√≥n y comenzaron a limitar el alcance del medio. Google News lo incluy√≥ en su lista negra al identificar pr√°cticas empresariales enga√Īosas, Apple News hizo lo mismo alegando que The Western Journal produc√≠a historias que promov√≠an ¬ępuntos de vista rechazados abrumadoramente por la comunidad cient√≠fica¬Ľ. Facebook rebaj√≥ su calificaci√≥n despu√©s de que sus contenidos quedaran repetidamente en evidencia en los sitios de verificaci√≥n de datos.

El fundador de The Western Journal, Floyd G. Brown, es un activista pol√≠tico que ha elegido las letras como arma. Comenz√≥ su carrera con el dise√Īo del anuncio oficial del candidato republicano Willie Horton durante la campa√Īa presidencial de 1988. Los v√≠deos mostraban fotos de un condenado por asesinato de raza negra para avivar los temores de que el candidato dem√≥crata, Michael Dukakis, fuera blando con el crimen. En la d√©cada de 1990, cre√≥ y vendi√≥ teor√≠as de la conspiraci√≥n sobre Bill Clinton e investigaciones para la oposici√≥n. En la d√©cada de 2000, ayud√≥ a formar una red de comit√©s de acci√≥n pol√≠tica que hicieron anuncios atacando a Barack Obama, incluidos los virales que presentaban a Obama como posible musulm√°n secreto. The Western Journal tambi√©n tiene v√≠nculos inusualmente estrechos con un PAC pro-Trump, America Fighting Back, del que Brown es presidente.

Los directivos del medio no aceptaron las explicaciones dadas por las tecnol√≥gicas sobre por qu√© la publicaci√≥n hab√≠a sido rebajada o suspendida, haci√©ndose eco de la queja com√ļn en los medios conservadores de que las big tech estaban contra ellos.

Con Patrick Brown, hijo del fundador, al frente comenzaron una serie de cambios para implementar pr√°cticas de los medios de comunicaci√≥n tradicionales. Lanzaron una p√°gina de correcciones y contrataron a editores del periodismo tradicional. Eliminaron miles de art√≠culos antiguos, publicaron est√°ndares editoriales y rebautizaron su ej√©rcito de p√°ginas de Facebook para vincularlas a una sola marca. El resultado, aunque creciente, les ha dejado en un volumen de aproximadamente la mitad de su tama√Īo anterior. Pero adem√°s de la estrategia de contenidos, los Brown han anunciado el lanzamiento de una aplicaci√≥n destinada a eludir la censura de las Big Tech.

Los esfuerzos de Silicon Valley por tomar medidas en√©rgicas contra las fake news y las campa√Īas de desinformaci√≥n han reducido el tr√°fico hacia The Western Journal. ¬ęFacebook ha decidido sacar del negocio a The Western Journal¬Ľ, escribi√≥ Floyd Brown en un correo electr√≥nico en junio a los 1,6 millones de suscriptores del bolet√≠n informativo del sitio.

Incluso algunas figuras de la extrema derecha han sido expulsadas de medios sociales por violar las reglas contra la incitaci√≥n al odio. Por su parte, pol√≠ticos y activistas republicanos han alegado que las tecnol√≥gicas est√°n censurando injustamente a la derecha, amenazando la capacidad de los conservadores para influir en la opini√≥n p√ļblica y ganar las elecciones. El mismo Presidente Trump ha sido el principal impulsor de estos ataques a las tecnol√≥gicas. Aunque √©l y sus ayudantes atribuyeron una vez su victoria en 2016 al poder de Facebook y Twitter, ahora acusan rutinariamente a las mismas compa√Ī√≠as de parcialidad. En el mes de julio, el presidente Trump organiz√≥ una ¬ęcumbre de medios sociales¬Ľ en la que participaron activistas conservadores que afirman haber sido censurados por servicios online. Es m√°s, la administraci√≥n Trump est√° redactando una orden ejecutiva que impondr√≠a la supervisi√≥n federal de las pol√≠ticas de moderaci√≥n de contenidos de las plataformas, lo que supone un sorprendente alejamiento de d√©cadas de ortodoxia desreguladora de los republicanos.

Por su parte, la empresa matriz del Western Journal contrató los servicios de un cabildero de Washington para mostrar su oposición a la censura digital. En su propio medio han ido publicando una serie de artículos y estudios internos que afirman que las nuevas normas de Silicon Valley han discriminado a los editores y políticos conservadores. Los Brown también han tratado de unirse a la cruzada del presidente Trump contra Sillicon Valley, enviando a Herman Cain, el antiguo candidato presidencial y destacado colaborador del Western Journal, como representante en la cumbre sobre social media celebrada de la Casa Blanca en el mes de julio. Un día antes del arranque de la cumbre, Facebook restauró la página principal de The Western Journal.

¬ęEstamos comprometidos con la verdad¬Ľ, dijo Patrick Brown. ¬ęSomos gente de verdad. Somos una empresa de medios digitales¬Ľ, continu√≥. ¬ęNo somos desinformaci√≥n¬Ľ.

Tanto Facebook como Google han negado que censuren sistemáticamente las opiniones conservadoras. Muchos casos de supuesta censura han sido rastreados para identificar si el comportamiento de usuarios asociados a The Western Journal fue el desencadenante de las medidas tomadas por las redes sociales. En este sentido, el propio Facebook informó de la suspensión de la cuenta del director de social media de The Western Journal porque había sido identificada como un bot y en consecuencia se habían aplicado las medidas contra spam y suplantación de identidad pertinentes.

¬ęAplicamos nuestras pol√≠ticas de forma en√©rgica, coherente y sin tener en cuenta las tendencias pol√≠ticas percibidas de cualquier sitio¬Ľ, afirm√≥ Maggie Shiels, portavoz de Google.

El 20 de agosto, se hicieron p√ļblicos los resultados preliminares de un informe encargado por Facebook al ex senador estadounidense Jon Kyl con el objetivo de revisar de forma externa las denuncias de censura. El informe, titulado ¬ęCovington Interim Report¬Ľ concluye que

¬ęlas pol√≠ticas de Facebook y su aplicaci√≥n pueden restringir la libertad de expresi√≥n¬Ľ y que, ¬ędada la popularidad y ubicuidad de la plataforma, se trata de un peligro que debe tomarse muy en serio¬Ľ.

Facebook ha reconocido la importancia de nuestra evaluaci√≥n y ha tomado algunas medidas para abordar las preocupaciones que hemos descubierto. Pero a√ļn queda mucho trabajo por hacer para satisfacer las preocupaciones que hemos escuchado de los conservadores y, a medida que avancemos, seguiremos analizando los temas que m√°s les preocupan.

Por su parte, Facebook dijo que haría más transparentes sus políticas de moderación de contenidos.

El debate sobre la censura pone de relieve el enorme poder de las plataformas tecnológicas y la opacidad, a veces desconcertante, con la que lo ejercen. Las políticas de actuación en constante evolución y los procedimientos secretos de aplicación de Silicon Valley determinan cómo fluyen las noticias a miles de millones de personas. El resultado es que los esfuerzos de adaptación de la industria han perturbado tanto las estrategias políticas como los modelos de negocio, especialmente para los conservadores.

Los sitios de noticias altamente partidistas de la derecha superan en n√ļmero a los de la izquierda, seg√ļn un recuento publicado el oto√Īo pasado por la empresa de an√°lisis NewsWhip. El estudio se√Īala que los lectores conservadores dependen significativamente m√°s de los sitios hiperpartidistas para obtener noticias que los liberales, pero eso no es esencialmente algo malo. El mismo estudio tambi√©n se√Īala que Facebook en s√≠ mismo sigue siendo una fuente importante de noticias para los estadounidenses mayores, que ser√°n el centro de la suerte electoral de los republicanos el pr√≥ximo a√Īo.

Parece claro que la política editorial de The Western Journal es manipuladora, que sus contenidos son en exceso partidistas y que la ética periodística no es lo suyo. Pero no es menos cierto que las tecnológicas están jugando sucio, aplicando de forma arbitraria sus políticas de control de contenidos para perjudicar a este y otros medios, por la simple razón de que pertenecen al bando político contrario.

Debemos luchar contra la manipulación informativa, la desinformación y las fake news pero no puede ser a costa de vender nuestra alma al diablo y caer tan bajo como el rival. Debemos ponerlos en evidencia y buscar herramientas para que la maledicencia y la conspiración caigan por su propio peso, pero en cualquier caso, sin trampas.

Facebook ha anunciando que comenzar√° a aplicar un nuevo modelo fiscal para las actividades globales de la compa√Ī√≠a. Durante los √ļltimos meses, el esc√°ndalo sobre la baja imposici√≥n a la que se someten los GAFA (Google, Amazon, Facebook, Apple) ha ido in crescendo. La Uni√≥n Europea, la OCDE y EE.UU. han comenzado a impulsar una serie de medidas encaminadas a limitar las pr√°cticas fiscales a la vista del consenso entre pa√≠ses miembros -en el caso de la UE y la OCDE- por un lado y la demanda de empresas y ciudadano que ven como un agravio la disparidad entre sus aportes y las de los gigantes tecnol√≥gicos.

Como ejemplo, Facebook Spain opera en Espa√Īa como prestadora de servicios de venta y marketing, no como comercializadora de publicidad. Este objeto social le permite trasladar la facturaci√≥n de todas las ventas publicitarias a Dublin y, pese a su evidente peso, declarar unas p√©rdidas de 486.917 euros en el ejercicio de 2016. En consecuencia, la tecnol√≥gica √ļnicamente ha pagado 491.000 euros por impuesto de sociedades desde 2012.

Tal vez sea esa presión una de las razones que ha impulsado a Facebook ha cambiar su forma de organización y crear una estructura en cada uno de los países donde desarrolla actividad comercial. Esta decisión significa renunciar a los flujos compensatorios entre filiales y matriz para ajustarse al marco fiscal regulatorio que corresponda a cada una de sus sedes.

Seg√ļn expresaba el comunicado de la compa√Ī√≠a

…en t√©rminos simples, esto significa que los ingresos publicitarios generados por nuestros equipos locales ya no ser√°n registrados por nuestra sede internacional en Dubl√≠n, sino que ser√°n registrados por nuestra compa√Ī√≠a local en ese pa√≠s

El propio director financiero de Facebook afirmaba que el paso a una estructura de venta local va a proporcionar más transparencia al conjunto de operaciones respondiendo así a las peticiones formuladas por autoridades gubernamentales y organismos multilaterales. La implementación de las medidas se realizará a lo largo de 2018 y se espera que esté operativa para 2019. Las oficinas de Dublín continuarán siendo su sede internacional.

Aunque sin tanta atenci√≥n medi√°tica, Microsoft no ha tardado en anunciar que har√° lo mismo y, al parecer, con m√°s contundencia: no ¬ęa lo largo de 2018¬Ľ como Facebook, sino ¬ędesde el primer trimestre de 2018¬Ľ.

Es importante recordar que si ahora se calcula que los GAFA pagan entre un 1 y un 3% de impuestos por sus beneficios, casi todos ellos han triplicado su aportaci√≥n desde 2015, lo que nos permite hacernos una idea de lo que pagaban hace 4 a√Īos.

Estos movimientos nos muestran una nueva cara de la guerra comercial. Con Trump en una decidida pol√≠tica para equilibrar balanzas comerciales pa√≠s por pa√≠s, Europa no tiene m√°s remedio que dar un pu√Īetazo encima de la mesa y empezar a presionar a las grandes tecnol√≥gicas para que paguen lo que deben, sobre todo cuando la presi√≥n interior cada vez es mayor.

Facebook y Microsoft son, probablemente, los adelantados en una tendencia que pretende adelantarse a acciones más contundentes por parte de la Unión Europea contra el abuso de las empresas norteamericanas.

Crickhowell campa√Īa impuestos

En 2015, en un peque√Īo pueblo tur√≠stico de Gales, Crickhowell, los orgullosos y peque√Īos comerciantes locales decidieron rebelarse y darle una lecci√≥n al gobierno. Empez√≥ con la apertura de un supermercado perteneciente a una gran cadena. El rechazo al gran distribuidor ¬ęde fuera¬Ľ muchas veces procede de un localismo exacerbado, de un pueblerinismo cansino, pero en este caso, el tema era m√°s interesante.

La idea de que una gran empresa -sea un hipermercado, una planta de ArcelorMittal o una sede de Google- se instale en tu territorio, creando cientos o miles de puestos de trabajo, incluso empleos cualificados, atrae a cualquiera, sobre todo a las administraciones p√ļblicas de las que depende que eso se haga realidad y que se llevar√°n los laureles por ello.

Sin embargo, todos sabemos que la instalación de esa empresa conlleva exenciones impositivas, acuerdos ventajosos para tarifas eléctricas, donaciones de suelo, edificios, etc. En muchos casos, esas negociaciones con la administración se convierten en puro chantaje por parte de las grandes empresas, que amenazan con llevarse su planta a otro lado, dejando a miles de trabajadores en la calle si no se les da lo que piden. A veces, simplemente la empresa factura desde un lugar fiscalmente ventajoso y por tanto no devuelve apenas en impuestos aquello que se regaló. El puesto de trabajo, al final, resulta bastante caro a la administración.

El trabajador de la gran empresa, dependiente por completo de las decisiones de los de arriba, quiz√° preferir√° que se ceda al chantaje. El peque√Īo empresario, sin embargo, que mientras sostiene al pa√≠s con sus impuestos ha de sufrir los abusos del Estado, los precios del suelo y luchar por que la factura de la luz y los impuestos no lo arruinen, puede no verlo de la misma manera.
Volviendo a Crickhowell, todo empez√≥ con la preocupaci√≥n de los peque√Īos comerciantes locales por una p√©rdida de clientes ante la llegada de la gran superficie, un viejo debate. Pero la cosa se puso seria cuando √©stos descubrieron que la gran cadena no pagaba apenas impuestos gracias a ciertos mecanismos legales de elusi√≥n propios de las grandes empresas multinacionales. La indignaci√≥n pas√≥ a mayores al enterarse de que esta empresa no era una excepci√≥n. Cuando uno de ellos descubri√≥ que su peque√Īo comercio pagaba (proporcionalmente) 7 veces m√°s impuestos que Facebook, decidieron pasar a la acci√≥n.

Los peque√Īos comerciantes locales se unieron. A la cabeza estaban la cafeter√≠a, el ahumador local de salmones, la √≥ptica, la tienda de ropa de aventura, la panader√≠a y la librer√≠a. Juntos, dise√Īaron un plan de impuestos DIY que presentaron ante el HMRC (Her Majesty‚Äôs Revenue and Customs) y que imita las pr√°cticas de elusi√≥n (que no evasi√≥n) de grandes empresas como Google, Facebook, Apple, Starbucks o Caffe N√©ro en Gran Breta√Īa. Todo legal. El objetivo real, era, sin embargo, que la BBC filmara todo el proceso, que incluy√≥ visitas de los comerciantes a la Isla de Man o a las islas Caim√°n. El resultado fue un documental, ¬ęThe Town That Took On The Taxman¬Ľ, que se emiti√≥ en BBC 2 en 2016, con la idea de ampliar la campa√Īa de protesta a nivel nacional.
Todos afirmaron que no tienen nada en contra de pagar impuestos y que siempre han pagado hasta el √ļltimo c√©ntimo exigido por la ley. Lo que no estaban dispuestos a dejar pasar por m√°s tiempo, es que sus competidores m√°s grandes y poderosos jugaran con ventaja mientras ellos financiaban los servicios p√ļblicos.

El popular c√≥mico brit√°nico, Heydon Prowse, presentador del documental, coment√≥ que ¬ętan pronto como se tapa un agujero en la ley contable, se abre otro. Los comerciantes de Crickhowell est√°n hartos y cansados de soportar la carga de todo el sistema. A ellos no les invitan a esas reuniones √≠ntimas con los jefazos del HMRC, a las que s√≠ van las grandes corporaciones, y sin embargo son la columna vertebral de la econom√≠a brit√°nica¬Ľ.

Aunque pagar proporcionalmente lo mismo que Google debe producir un gran placer, su innovador plan fiscal no dejaba de ser una reivindicaci√≥n, una petici√≥n para que el gobierno haga m√°s justo el sistema de pago de impuestos para las empresas. Esa fue la raz√≥n √ļltima del documental y tambi√©n de su amenaza de compartir ese conocimiento con otras localidades, para dar lugar a una verdadera rebeli√≥n fiscal.

Unos meses despu√©s de que saltara la noticia, justo antes del estreno del documental, el grupo de comerciantes volvi√≥ a aparecer en los medios de comunicaci√≥n denunciando las presiones de los tories, en concreto del diputado conservador por Gales Lord Crickhowell, que seg√ļn declararon, se hab√≠a puesto en contacto varias veces con ellos para instarles a abandonar su campa√Īa y apoyar al ministro Osborne, que seg√ļn √©l era una v√≠ctima m√°s de un sistema fiscal injusto pero inevitable.
En uno de los e-mails, Lord Crickhowell lleg√≥ a amenazar con no apoyar un debate parlamentario sobre el sistema fiscal si el grupo no modificaba su estrategia. Despu√©s de una reuni√≥n presencial con √©l, Steve Lewis, due√Īo del Caf√© del pueblo y l√≠der del grupo en ese momento, se quej√≥ de su condescendencia, su paternalismo y sus aires de superioridad, trat√°ndoles ¬ęcomo a una banda de campesinos que no entienden como funciona ‚Äėel gran juego‚Äô¬Ľ.

Lewis afirm√≥ entonces que el resto de comerciantes consideraba el estreno del documental como el final de la campa√Īa mientras que √©l lo consideraba el principio. Estaba dispuesto a llegar a los tribunales incluso si ello supon√≠a perder el apoyo del resto del grupo. El referendum del Brexit cambi√≥ el foco de la atenci√≥n medi√°tica poco despu√©s. La plataforma de recogida de firmas ¬ęFair Tax Town¬Ľ sigue activa.

El 30 de agosto de 2016, Bruselas concluyó que las ayudas fiscales concedidas por Irlanda a Apple no eran legales y que debía recuperar 13.000 millones de euros que había dejado de cobrar por permitir en su territorio maniobras de elusión fiscal.

Seg√ļn la comisaria europea Margrethe Vestager, un a√Īo despu√©s de adoptada la decisi√≥n Irlanda no ha movido un dedo. El plazo para que Dubl√≠n cumpliera expir√≥ en enero de 2017, cuatro meses despu√©s de la comunicaci√≥n, un plazo normal en este tipo de procedimientos. Ante la inacci√≥n del gobierno irland√©s, Bruselas ha comunicado hoy su decisi√≥n de denunciar a Irlanda ante la Corte Europea de Justicia

Bruselas lamenta que hasta que el dinero no sea ingresado en las arcas p√ļblicas, Apple se seguir√° beneficiando de una posici√≥n injusta respecto a otras empresas. Y a pesar de que hay constancia de que el Gobierno irland√©s ¬ęha hecho progresos en el c√°lculo exacto de las ayudas ilegales concedidas, no planea terminar los trabajos antes de marzo de 2018 como pronto, algo que la comisaria considera ¬ęinaceptable¬Ľ.

Irlanda, que califica la denuncia de ¬ęlamentable¬Ľ defiende su sistema fiscal y no quiere ingresar ese dinero, por lo que ha recurrido ante la Justicia Europea la decisi√≥n de Bruselas. Las normas comunitarias, sin embargo, indican que aunque haya un recurso en marcha, el dinero ha de ser recuperado, pudiendo ser depositado temporalmente en una cuenta bloqueada.

La UE no puede imponer multas por el retraso del cumplimiento hasta que haya una sentencia del Tribunal al respecto, algo que suele llevar cerca de dos a√Īos desde que arranca el proceso.

Fiscalidad GAFA

En las próximas horas se espera que la Comisión Europea cuantifique la cantidad exigida a Amazon por utilización de diferentes tipos de estrategias para reducir su base imponible de cotización y reducir su carga fiscal en la Unión Europea.

Esta decisión se enmarca en el criterio adoptado por la UE en 2014 con el objetivo de impedir que estados miembro concedan acuerdos de favor a grandes multinacionales. Como se ha visto recientemente en casos como el de Google o Apple, la tecnológicas se han caracterizado por adoptar mecanismos varios para camuflar a través de ventas de mercancías y servicios entre empresas de un mismo grupo los beneficios obtenidos de su actividad. A consecuencia de ello, la relación entre la actividad económica real de las empresas y su base imponible existe un desajuste cuanto menos importante.

Los países en los que se han detectado este tipo de acuerdos incluyen a Irlanda, Holanda y Reino Unido además de Luxemburgo.

En el caso concreto de Amazon, la diferencia encontrada tras realizar un an√°lisis a sus cuentas se concentra en el pago de unos 500 millones de euros anuales en concepto de regal√≠as que la sede europea de la empresa, Amazon EU Sarl de Luxembrugo paga a otra filial de la empresa tambi√©n en Luxemburgo pero que no es sujeto fiscal en el pa√≠s. El concepto de las regal√≠as son los derechos por el uso de propiedad intelectual. Como la segunda empresa a la que se paga no es sujeto fiscal, de hecho la transferencia de ingresos sirve para reducir los ingresos sujetos a tributaci√≥n. Para la CE este pacto societario es ¬ęcosm√©tico¬Ľ y por otro lado los c√°lculos fiscales de Luxemburgo no se ajustan a los principios contables internacionales.

En una década las empresas del grupo que operan en Europa pagaron a la cabecera unos 4.000 millones de euros en regalías por utilizar el nombre y el conocimiento de Amazon. En el mismo periodo las operaciones europeas de Amazon registraron un beneficio de 11 millones de euros sobre ingresos totales de 60.000 millones de euros. Amazon repatrió a Estados Unidos 1.000 millones del total de regalías que quedó sujeto a impuestos y dejó flotando en el extranjero los otros 3.000 millones.

Actualización:
La Unión Europea estima la cifra exigible a Amazon en 250 millones de euros más intereses, aunque puntualiza que debe ser Luxemburgo el que determine la cifra exacta.

El Gran Ducado, por su parte, ha reaccionado de forma inmediata: ¬ęTomamos nota de la decisi√≥n de la Comisi√≥n Europea. Usaremos los procedimientos apropiados para analizar la decisi√≥n y nos reservamos todos nuestros derechos¬Ľ, explica el Ministerio de Finanzas en un comunicado. ¬ęLa decisi√≥n de la Comisi√≥n hace referencia a un periodo que se remonta a 2006. Desde entonces, tanto el marco legal luxemburgu√©s como el internacional han evolucionado. Como Amazon ha tributado de acuerdo a las normas fiscales de la √©poca, Luxemburgo considera que la empresa no ha recibido ayuda ilegal de Estado. Hemos colaborado totalmente con la investigaci√≥n y estamos comprometidos con la transparencia y la lucha contra la da√Īina evasi√≥n fiscal¬Ľ, a√Īade el ministerio.

Por su parte, la empresa defiende que ha respetado todas las leyes. ¬ęCreemos que Amazon no ha recibido ning√ļn trato especial de Luxemburgo y que pagamos impuestos en plena conformidad con la legislaci√≥n tributaria luxemburguesa e internacional. Estudiaremos la decisi√≥n de la Comisi√≥n y consideraremos las opciones legales, incluyendo una apelaci√≥n.

Grupo de protesta

En las √ļltimas semanas diversos medios han publicado informaci√≥n sobre el comportamiento fiscal para sus operaciones en Europa de las multinacionales tecnol√≥gicas. Los conocidos bajo el acr√≥nimo GAFA (Google, Amazon, Facebook, Apple) mantienen una importante diferencia entre el volumen de facturaci√≥n generado por su actividad y su contribuci√≥n v√≠a impuestos en los pa√≠ses que operan.

Seg√ļn datos recabados por Ibercampus para las grandes empresas de la econom√≠a digital,

¬ęla imposici√≥n sobre ventas dentro de los EEUU no llega en la mayor√≠a de los casos al 20% y en los beneficios tampoco al 50%, pese a las reducciones impulsadas para evitar la deslocalizaci√≥n. Pero en el resto del mundo los impuestos tienden a quedarse para la mayor√≠a por debajo del 2,3% de las ventas y del 10% de los beneficios. ¬Ľ

Impuestos pagados por multinacionales digitales

Son dos los movimientos importantes a los que debemos atender:

  1. A iniciativa de Francia, los ministros de econom√≠a de Alemania, Francia, Italia y Espa√Īa han dirigido una carta al jefe del Eurogrupo para parar de una vez con las escandalosas pr√°cticas de elusi√≥n fiscal de las grandes tecnol√≥gicas americanas, e invitan a sumarse a todos los pa√≠ses ¬ęque opinen lo mismo que ellos¬Ľ. Todo esto lo hacen, conscientes de que la ingenier√≠a tributaria de los gigantes tecnol√≥gicos est√° s√≥lidamente cimentada en las pol√≠ticas de los estados miembros, por lo que no se presumen motivos para cambiar de comportamiento sin que exista obligaci√≥n para ello.

    Durante la reuni√≥n de Tallin, 10 pa√≠ses han suscrito la iniciativa para la creaci√≥n de una tasa sobre la facturaci√≥n de las empresas tecnol√≥gicas. En contra se han manifestado Reino Unido, Irlanda, Luxemburgo, Chipre, Malta y Rep√ļblica Checa

  2. El intercambio autom√°tico de informaci√≥n fomentado por la OCDE por fin se pone en marcha. Este mes la Agencia Tributaria recibir√° informaci√≥n de residentes con cuentas bancarias en 53 pa√≠ses (Barbados, Bermudas, Guernsey, Islas Caim√°n, Luxemburgo, Liechtenstein y la Isla de Man, entre otros) y el a√Īo que viene de otros 47 pa√≠ses entre los que se incluir√°n Suiza y Andorra.

Adem√°s, las multinacionales espa√Īolas con m√°s de 750 millones de euros de facturaci√≥n deber√°n informar a la AEAT antes de fin de a√Īo de los impuestos pagados en 2016 en cada pa√≠s, y de su actividad. Esta obligaci√≥n tambi√©n afecta a las filiales de empresas extranjeras en nuestro pa√≠s (con una cifra de negocio superior a este umbral).

Submarino expedición

Los movimientos de esta semana de Apple, Baidu, Paypal y Samsung pueden parecer tímidos o limitados, pero reflejan tomas de posición que a medio plazo pueden llegar a desplazar de nichos de negocio importantes a bancos y aseguradoras. De hecho podrían ser la primera gota de agua de una tormenta por venir.   

Es especialmente interesante el abordaje de¬†Baidu, seguramente el actor chino m√°s parecido a¬†Google¬†y¬†Facebook¬†en Occidente. Baidu asegura haber incorporado algoritmos que le permiten, a trav√©s del proceso de la ingente cantidad de datos que almacena sobre sus usuarios, reducir el riesgo de los seguros de autom√≥vil gracias a un ¬ęprofiling¬Ľ mucho m√°s preciso que el de los habituales c√°lculos actuariales de las aseguradoras. A partir de ah√≠ elabora una estrategia basada en su ventaja con el p√ļblico m√°s joven y su capacidad para ofrecer precios m√°s bajos… y la liga a los cambios por venir en el autom√≥vil (coche conectado a Internet, nuevas cartograf√≠as digitales, coche sin conductor, Internet de las cosas) en los que est√° invirtiendo.

¬ŅQuedar√° ah√≠ o ser√° un ensayo para otros campos del sector seguro con mayores m√°rgenes?

Derechos de Ciudadanía Digital