Blog

Facebook ha anunciando que comenzará a aplicar un nuevo modelo fiscal para las actividades globales de la compañía. Durante los últimos meses, el escándalo sobre la baja imposición a la que se someten los GAFA (Google, Amazon, Facebook, Apple) ha ido in crescendo. La Unión Europea, la OCDE y EE.UU. han comenzado a impulsar una serie de medidas encaminadas a limitar las prácticas fiscales a la vista del consenso entre países miembros -en el caso de la UE y la OCDE- por un lado y la demanda de empresas y ciudadano que ven como un agravio la disparidad entre sus aportes y las de los gigantes tecnológicos.

Como ejemplo, Facebook Spain opera en España como prestadora de servicios de venta y marketing, no como comercializadora de publicidad. Este objeto social le permite trasladar la facturación de todas las ventas publicitarias a Dublin y, pese a su evidente peso, declarar unas pérdidas de 486.917 euros en el ejercicio de 2016. En consecuencia, la tecnológica únicamente ha pagado 491.000 euros por impuesto de sociedades desde 2012.

Tal vez sea esa presión una de las razones que ha impulsado a Facebook ha cambiar su forma de organización y crear una estructura en cada uno de los países donde desarrolla actividad comercial. Esta decisión significa renunciar a los flujos compensatorios entre filiales y matriz para ajustarse al marco fiscal regulatorio que corresponda a cada una de sus sedes.

Según expresaba el comunicado de la compañía

…en términos simples, esto significa que los ingresos publicitarios generados por nuestros equipos locales ya no serán registrados por nuestra sede internacional en Dublín, sino que serán registrados por nuestra compañía local en ese país

El propio director financiero de Facebook afirmaba que el paso a una estructura de venta local va a proporcionar más transparencia al conjunto de operaciones respondiendo así a las peticiones formuladas por autoridades gubernamentales y organismos multilaterales. La implementación de las medidas se realizará a lo largo de 2018 y se espera que esté operativa para 2019. Las oficinas de Dublín continuarán siendo su sede internacional.

Aunque sin tanta atención mediática, Microsoft no ha tardado en anunciar que hará lo mismo y, al parecer, con más contundencia: no «a lo largo de 2018» como Facebook, sino «desde el primer trimestre de 2018».

Es importante recordar que si ahora se calcula que los GAFA pagan entre un 1 y un 3% de impuestos por sus beneficios, casi todos ellos han triplicado su aportación desde 2015, lo que nos permite hacernos una idea de lo que pagaban hace 4 años.

Estos movimientos nos muestran una nueva cara de la guerra comercial. Con Trump en una decidida política para equilibrar balanzas comerciales país por país, Europa no tiene más remedio que dar un puñetazo encima de la mesa y empezar a presionar a las grandes tecnológicas para que paguen lo que deben, sobre todo cuando la presión interior cada vez es mayor.

Facebook y Microsoft son, probablemente, los adelantados en una tendencia que pretende adelantarse a acciones más contundentes por parte de la Unión Europea contra el abuso de las empresas norteamericanas.

Crickhowell campaña impuestos

En 2015, en un pequeño pueblo turístico de Gales, Crickhowell, los orgullosos y pequeños comerciantes locales decidieron rebelarse y darle una lección al gobierno. Empezó con la apertura de un supermercado perteneciente a una gran cadena. El rechazo al gran distribuidor «de fuera» muchas veces procede de un localismo exacerbado, de un pueblerinismo cansino, pero en este caso, el tema era más interesante.

La idea de que una gran empresa -sea un hipermercado, una planta de ArcelorMittal o una sede de Google- se instale en tu territorio, creando cientos o miles de puestos de trabajo, incluso empleos cualificados, atrae a cualquiera, sobre todo a las administraciones públicas de las que depende que eso se haga realidad y que se llevarán los laureles por ello.

Sin embargo, todos sabemos que la instalación de esa empresa conlleva exenciones impositivas, acuerdos ventajosos para tarifas eléctricas, donaciones de suelo, edificios, etc. En muchos casos, esas negociaciones con la administración se convierten en puro chantaje por parte de las grandes empresas, que amenazan con llevarse su planta a otro lado, dejando a miles de trabajadores en la calle si no se les da lo que piden. A veces, simplemente la empresa factura desde un lugar fiscalmente ventajoso y por tanto no devuelve apenas en impuestos aquello que se regaló. El puesto de trabajo, al final, resulta bastante caro a la administración.

El trabajador de la gran empresa, dependiente por completo de las decisiones de los de arriba, quizá preferirá que se ceda al chantaje. El pequeño empresario, sin embargo, que mientras sostiene al país con sus impuestos ha de sufrir los abusos del Estado, los precios del suelo y luchar por que la factura de la luz y los impuestos no lo arruinen, puede no verlo de la misma manera.
Volviendo a Crickhowell, todo empezó con la preocupación de los pequeños comerciantes locales por una pérdida de clientes ante la llegada de la gran superficie, un viejo debate. Pero la cosa se puso seria cuando éstos descubrieron que la gran cadena no pagaba apenas impuestos gracias a ciertos mecanismos legales de elusión propios de las grandes empresas multinacionales. La indignación pasó a mayores al enterarse de que esta empresa no era una excepción. Cuando uno de ellos descubrió que su pequeño comercio pagaba (proporcionalmente) 7 veces más impuestos que Facebook, decidieron pasar a la acción.

Los pequeños comerciantes locales se unieron. A la cabeza estaban la cafetería, el ahumador local de salmones, la óptica, la tienda de ropa de aventura, la panadería y la librería. Juntos, diseñaron un plan de impuestos DIY que presentaron ante el HMRC (Her Majesty’s Revenue and Customs) y que imita las prácticas de elusión (que no evasión) de grandes empresas como Google, Facebook, Apple, Starbucks o Caffe Néro en Gran Bretaña. Todo legal. El objetivo real, era, sin embargo, que la BBC filmara todo el proceso, que incluyó visitas de los comerciantes a la Isla de Man o a las islas Caimán. El resultado fue un documental, «The Town That Took On The Taxman», que se emitió en BBC 2 en 2016, con la idea de ampliar la campaña de protesta a nivel nacional.
Todos afirmaron que no tienen nada en contra de pagar impuestos y que siempre han pagado hasta el último céntimo exigido por la ley. Lo que no estaban dispuestos a dejar pasar por más tiempo, es que sus competidores más grandes y poderosos jugaran con ventaja mientras ellos financiaban los servicios públicos.

El popular cómico británico, Heydon Prowse, presentador del documental, comentó que «tan pronto como se tapa un agujero en la ley contable, se abre otro. Los comerciantes de Crickhowell están hartos y cansados de soportar la carga de todo el sistema. A ellos no les invitan a esas reuniones íntimas con los jefazos del HMRC, a las que sí van las grandes corporaciones, y sin embargo son la columna vertebral de la economía británica».

Aunque pagar proporcionalmente lo mismo que Google debe producir un gran placer, su innovador plan fiscal no dejaba de ser una reivindicación, una petición para que el gobierno haga más justo el sistema de pago de impuestos para las empresas. Esa fue la razón última del documental y también de su amenaza de compartir ese conocimiento con otras localidades, para dar lugar a una verdadera rebelión fiscal.

Unos meses después de que saltara la noticia, justo antes del estreno del documental, el grupo de comerciantes volvió a aparecer en los medios de comunicación denunciando las presiones de los tories, en concreto del diputado conservador por Gales Lord Crickhowell, que según declararon, se había puesto en contacto varias veces con ellos para instarles a abandonar su campaña y apoyar al ministro Osborne, que según él era una víctima más de un sistema fiscal injusto pero inevitable.
En uno de los e-mails, Lord Crickhowell llegó a amenazar con no apoyar un debate parlamentario sobre el sistema fiscal si el grupo no modificaba su estrategia. Después de una reunión presencial con él, Steve Lewis, dueño del Café del pueblo y líder del grupo en ese momento, se quejó de su condescendencia, su paternalismo y sus aires de superioridad, tratándoles «como a una banda de campesinos que no entienden como funciona ‘el gran juego’».

Lewis afirmó entonces que el resto de comerciantes consideraba el estreno del documental como el final de la campaña mientras que él lo consideraba el principio. Estaba dispuesto a llegar a los tribunales incluso si ello suponía perder el apoyo del resto del grupo. El referendum del Brexit cambió el foco de la atención mediática poco después. La plataforma de recogida de firmas «Fair Tax Town» sigue activa.

El 30 de agosto de 2016, Bruselas concluyó que las ayudas fiscales concedidas por Irlanda a Apple no eran legales y que debía recuperar 13.000 millones de euros que había dejado de cobrar por permitir en su territorio maniobras de elusión fiscal.

Según la comisaria europea Margrethe Vestager, un año después de adoptada la decisión Irlanda no ha movido un dedo. El plazo para que Dublín cumpliera expiró en enero de 2017, cuatro meses después de la comunicación, un plazo normal en este tipo de procedimientos. Ante la inacción del gobierno irlandés, Bruselas ha comunicado hoy su decisión de denunciar a Irlanda ante la Corte Europea de Justicia

Bruselas lamenta que hasta que el dinero no sea ingresado en las arcas públicas, Apple se seguirá beneficiando de una posición injusta respecto a otras empresas. Y a pesar de que hay constancia de que el Gobierno irlandés «ha hecho progresos en el cálculo exacto de las ayudas ilegales concedidas, no planea terminar los trabajos antes de marzo de 2018 como pronto, algo que la comisaria considera «inaceptable».

Irlanda, que califica la denuncia de «lamentable» defiende su sistema fiscal y no quiere ingresar ese dinero, por lo que ha recurrido ante la Justicia Europea la decisión de Bruselas. Las normas comunitarias, sin embargo, indican que aunque haya un recurso en marcha, el dinero ha de ser recuperado, pudiendo ser depositado temporalmente en una cuenta bloqueada.

La UE no puede imponer multas por el retraso del cumplimiento hasta que haya una sentencia del Tribunal al respecto, algo que suele llevar cerca de dos años desde que arranca el proceso.

Fiscalidad GAFA

En las próximas horas se espera que la Comisión Europea cuantifique la cantidad exigida a Amazon por utilización de diferentes tipos de estrategias para reducir su base imponible de cotización y reducir su carga fiscal en la Unión Europea.

Esta decisión se enmarca en el criterio adoptado por la UE en 2014 con el objetivo de impedir que estados miembro concedan acuerdos de favor a grandes multinacionales. Como se ha visto recientemente en casos como el de Google o Apple, la tecnológicas se han caracterizado por adoptar mecanismos varios para camuflar a través de ventas de mercancías y servicios entre empresas de un mismo grupo los beneficios obtenidos de su actividad. A consecuencia de ello, la relación entre la actividad económica real de las empresas y su base imponible existe un desajuste cuanto menos importante.

Los países en los que se han detectado este tipo de acuerdos incluyen a Irlanda, Holanda y Reino Unido además de Luxemburgo.

En el caso concreto de Amazon, la diferencia encontrada tras realizar un análisis a sus cuentas se concentra en el pago de unos 500 millones de euros anuales en concepto de regalías que la sede europea de la empresa, Amazon EU Sarl de Luxembrugo paga a otra filial de la empresa también en Luxemburgo pero que no es sujeto fiscal en el país. El concepto de las regalías son los derechos por el uso de propiedad intelectual. Como la segunda empresa a la que se paga no es sujeto fiscal, de hecho la transferencia de ingresos sirve para reducir los ingresos sujetos a tributación. Para la CE este pacto societario es «cosmético» y por otro lado los cálculos fiscales de Luxemburgo no se ajustan a los principios contables internacionales.

En una década las empresas del grupo que operan en Europa pagaron a la cabecera unos 4.000 millones de euros en regalías por utilizar el nombre y el conocimiento de Amazon. En el mismo periodo las operaciones europeas de Amazon registraron un beneficio de 11 millones de euros sobre ingresos totales de 60.000 millones de euros. Amazon repatrió a Estados Unidos 1.000 millones del total de regalías que quedó sujeto a impuestos y dejó flotando en el extranjero los otros 3.000 millones.

Actualización:
La Unión Europea estima la cifra exigible a Amazon en 250 millones de euros más intereses, aunque puntualiza que debe ser Luxemburgo el que determine la cifra exacta.

El Gran Ducado, por su parte, ha reaccionado de forma inmediata: «Tomamos nota de la decisión de la Comisión Europea. Usaremos los procedimientos apropiados para analizar la decisión y nos reservamos todos nuestros derechos», explica el Ministerio de Finanzas en un comunicado. «La decisión de la Comisión hace referencia a un periodo que se remonta a 2006. Desde entonces, tanto el marco legal luxemburgués como el internacional han evolucionado. Como Amazon ha tributado de acuerdo a las normas fiscales de la época, Luxemburgo considera que la empresa no ha recibido ayuda ilegal de Estado. Hemos colaborado totalmente con la investigación y estamos comprometidos con la transparencia y la lucha contra la dañina evasión fiscal», añade el ministerio.

Por su parte, la empresa defiende que ha respetado todas las leyes. «Creemos que Amazon no ha recibido ningún trato especial de Luxemburgo y que pagamos impuestos en plena conformidad con la legislación tributaria luxemburguesa e internacional. Estudiaremos la decisión de la Comisión y consideraremos las opciones legales, incluyendo una apelación.

Grupo de protesta

En las últimas semanas diversos medios han publicado información sobre el comportamiento fiscal para sus operaciones en Europa de las multinacionales tecnológicas. Los conocidos bajo el acrónimo GAFA (Google, Amazon, Facebook, Apple) mantienen una importante diferencia entre el volumen de facturación generado por su actividad y su contribución vía impuestos en los países que operan.

Según datos recabados por Ibercampus para las grandes empresas de la economía digital,

«la imposición sobre ventas dentro de los EEUU no llega en la mayoría de los casos al 20% y en los beneficios tampoco al 50%, pese a las reducciones impulsadas para evitar la deslocalización. Pero en el resto del mundo los impuestos tienden a quedarse para la mayoría por debajo del 2,3% de las ventas y del 10% de los beneficios. »

Impuestos pagados por multinacionales digitales

Son dos los movimientos importantes a los que debemos atender:

  1. A iniciativa de Francia, los ministros de economía de Alemania, Francia, Italia y España han dirigido una carta al jefe del Eurogrupo para parar de una vez con las escandalosas prácticas de elusión fiscal de las grandes tecnológicas americanas, e invitan a sumarse a todos los países «que opinen lo mismo que ellos». Todo esto lo hacen, conscientes de que la ingeniería tributaria de los gigantes tecnológicos está sólidamente cimentada en las políticas de los estados miembros, por lo que no se presumen motivos para cambiar de comportamiento sin que exista obligación para ello.

    Durante la reunión de Tallin, 10 países han suscrito la iniciativa para la creación de una tasa sobre la facturación de las empresas tecnológicas. En contra se han manifestado Reino Unido, Irlanda, Luxemburgo, Chipre, Malta y República Checa

  2. El intercambio automático de información fomentado por la OCDE por fin se pone en marcha. Este mes la Agencia Tributaria recibirá información de residentes con cuentas bancarias en 53 países (Barbados, Bermudas, Guernsey, Islas Caimán, Luxemburgo, Liechtenstein y la Isla de Man, entre otros) y el año que viene de otros 47 países entre los que se incluirán Suiza y Andorra.

Además, las multinacionales españolas con más de 750 millones de euros de facturación deberán informar a la AEAT antes de fin de año de los impuestos pagados en 2016 en cada país, y de su actividad. Esta obligación también afecta a las filiales de empresas extranjeras en nuestro país (con una cifra de negocio superior a este umbral).

Submarino expedición

Los movimientos de esta semana de Apple, Baidu, Paypal y Samsung pueden parecer tímidos o limitados, pero reflejan tomas de posición que a medio plazo pueden llegar a desplazar de nichos de negocio importantes a bancos y aseguradoras. De hecho podrían ser la primera gota de agua de una tormenta por venir.   

Es especialmente interesante el abordaje de Baidu, seguramente el actor chino más parecido a Google y Facebook en Occidente. Baidu asegura haber incorporado algoritmos que le permiten, a través del proceso de la ingente cantidad de datos que almacena sobre sus usuarios, reducir el riesgo de los seguros de automóvil gracias a un «profiling» mucho más preciso que el de los habituales cálculos actuariales de las aseguradoras. A partir de ahí elabora una estrategia basada en su ventaja con el público más joven y su capacidad para ofrecer precios más bajos… y la liga a los cambios por venir en el automóvil (coche conectado a Internet, nuevas cartografías digitales, coche sin conductor, Internet de las cosas) en los que está invirtiendo.

¿Quedará ahí o será un ensayo para otros campos del sector seguro con mayores márgenes?

Impulsamos organizaciones más abiertas y democráticas