Análisis

Un test para el banco API

Jugada de gol

Esta semana Fidor bank abrió oficinas en Dubai. Su llegada al Golfo representa no solo el primer éxito de la política dubaití de desarrollo fintech, sino también el verdadero arranque de los ecosistemas fintech para clientes en los emiratos.

Fidor representa la apuesta más innovadora de la banca alemana. Desde 2007 utiliza medios sociales para reducir costes y ganar confianza de los clientes en comunidades virtuales. Su oferta incluye un ecosistema de 25 apps y servicios ofrecidos por terceros gracias a su API abierta. Su despegue en un entorno tan diferente del característico de su cliente tipo original va a ser una verdadera prueba de las potencialidades del modelo open banking. No en vano, abrirá su oficina a escasos 200 metros de la nueva incubadora alentada por las autoridades regulatorias emiratíes.

Por otro lado, Fidor conjuga la banca minorista con los servicios bancarios para redes de terceros sin licencia bancaria propia (como el O2Banking para Telefónica), terreno en el que compite con Solaris bank. Es esta segunda dimensión la que le ha llevado a priorizar el Golfo como primer foco de su expansión fuera de Europa.

Esta dualidad representa la otra cara del banco API y como demuestra este caso, modifica las reglas de la internacionalización de la banca minorista tal y como la conocemos. Ya no se trata de plantear compras o costosos aterrizajes en terceros países. La internacionalización se vuelve atractiva en el momento en el que el país destino tiene empresas o redes de clientes que quieren dar el salto al fintech

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