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¿Incubar empresas o incubar un mercado? La clave está en el «Open Banking»

El desarrollo del «open banking», el «banco API», supone un cambio en el paradigma de incubación fintech. No es ninguna casualidad que en la misma semana que el regulador de Singapur llega a un acuerdo con el regulador británico, uno de los principales bancos de la ciudad estado lance su API abierto con un portal de documentación para desarrolladores. El Open Banking puede cambiar no solo las perspectivas de la banca sino las relaciones con las fintech y… el modelo de incubación de nuevas empresas.

La idea del «Open API» es relativamente sencilla: al modo de los medios sociales más conocidos -facebook, twitter, Google- el banco permite consultar su base de datos y acceder a su transaccional a cualquier desarrollador o empresa utilizando unos formatos determinados a través de https, el protocolo cifrado estándar de la web.

Los API facilitan la aparición de fintechs que colaboran con los bancos creándoles una capa de relación con los clientes. Pero los API son abiertos, así que en realidad lo que aparece es un mercado de fintechs que compite entre sí por ganar clientes que relacionar con los bancos, personalizando la experiencia y produciendo una miriada de aproximaciones novedosas. Un ejemplo de lo que podemos esperar como fintechs típicas en una primera etapa es thisisbud.com, una aproximación al mercado de la «generación milenio» que clasifica al cliente en función de sus estilos de vida. 

Pero las posibilidades del Open Banking van más allá de la externalización de la «capa cliente» o de una parte de ella en apps y servicios que compiten entre sí. También modifican la lógica de la incubación.

¿Qué sentido tiene incubar start ups individuales cuando se está facilitando la creación de todo un entorno? Ir más allá de la primera capa (revendedores y gestores de clientes) y participar de la innovación verdaderamente disruptiva.

Este segundo nivel de innovación podemos identificarlo hoy en fintechs como trov.com, que aunque destinadas a operar con un banco o aseguradora necesitan «su propio API» porque crean nuevos mercados. Trov, de quién hablamos en un análisis anterior, ha entrado en Europa con Axxa, sin embargo aunque esta aseguradora le cubre los riesgos regulatorios y de balance, no se beneficia ganando clientes ni posicionando su marca. Es un modelo donde participar es interesante precisamente porque cubre demandas nuevas.

Pero en el sector financiero, empresas que aportan ese grado de innovación suelen ir acompañadas de riesgo regulatorio. Por eso ya no tiene sentido la incubadora tradicional y el modelo de éxito incluirá necesariamente al regulador. Es lo que están poniendo en marcha Gran Bretaña, Australia, Singapur y los Emiratos con sus «reglabs» y «regulatory sandboxes» (ver últimos informes).

El modelo de Open Banking impulsa pues una decantación y una nueva forma de invertir en innovación para la banca minorista. 

Mediante un API abierto se favorece la aparición de startups en la «capa cliente» que consiguen nuevos clientes para servicios y ofertas ya existentes en el banco o la aseguradora.
De este modo se centra el foco y se pasa a invertir solo en aquello que es disruptivo o queda fuera del alcance del banco.

Los riesgos regulatorios se «cubren» y analizan con el propio regulador en un esfuerzo compartido por potenciar nuevos modelos de negocio beneficiosos para la competencia y el cliente.

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