Decálogo Hermes para la Digitalización

Durante la epidemia COVID nos hemos dado cuenta de hasta qué punto el trabajo y las relaciones de millones de personas estaban ya virtualizados. También de la gravedad de una brecha digital que a la luz del debate público parecía ser ya marginal. La digitalización nos invita a pensar en la reorientación que tanto trabajo como educación deben afrontar para permitir el desarrollo de las actividades profesionales y el aprendizaje de forma efectiva y segura.

  1. Digitalizar una empresa es aumentar la productividad mediante la transformación de los procesos de trabajo y producción utilizando herramientas digitales.
  2. El sujeto tanto del aprendizaje como del trabajo digital es el equipo, no el individuo.
  3. El trabajo digital se organiza por objetivos, no por tiempos. La productividad no es el resultado de una matriz de tiempos diarios de navegación y de uso de programas/aplicaciones.
  4. El trabajador digital es autónomo: su remuneración paga su aporte al equipo dado el cumplimiento de resultados colectivos, no su tiempo de trabajo.
  5. El equipo es responsable de su rendimiento. Precisa de sistemas de autoevaluación y autonomía en el reparto interno de incentivos y en la selección de proveedores.
  6. La coordinación entre funciones/equipos exige ciertas dosis de presencialidad que corresponde organizar a la empresa.
  7. Las necesidades de formación deben ser detectadas y reportadas por los equipos y la empresa debe responder con la adjudicación de un presupuesto.
  8. La relación con los clientes debe seguir unos estándares fijados por la empresa en cuanto a formas, herramientas, criterios de seguridad; y en cuanto a objetivos y resultados.
  9. Proveedores y clientes e la empresa deben de participar de los sistemas de evaluación.
  10. Digitalizar no es hacer una mudanza de espacios, es personalizar las funciones en los equipos y transformar los procedimientos en sistemas de determinación de objetivos.

Digitalización de la empresa

Derechos de Ciudadanía Digital