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El proyecto para la Espa帽a despoblada del Instituto Hermes en colaboraci贸n con las empresas vertebradoras del territorio

La Fundaci贸n Instituto Hermes se encuentra en la recta final de uno de sus proyectos m谩s importantes: el grupo de trabajo 芦Interconectividad, log铆stica y ciudadan铆a digital禄 que parte de la premisa de que si igualamos los derechos digitales, igualamos las oportunidades. As铆, podemos utilizar la identificaci贸n, difusi贸n y defensa de los derechos digitales como motor para revertir la despoblaci贸n en las zonas rurales.

Para llevar a cabo este reto, contamos con la colaboraci贸n de Correos como socio principal y coordinador de los trabajos, y la participaci贸n de Red El茅ctrica Espa帽ola y Renfe.

Contexto

Correos
Oficina de Correos en Torrej贸n de Velasco

La convergencia del despliegue de una estrategia de digitalizaci贸n basada en derechos y de los planes de transici贸n ecol贸gica, es la clave fundamental para enfrentar y revertir el declive de la Espa帽a interior.

Toda estrategia debe tomar como ariete el desarrollo conjunto de conectividad, movilidad y log铆stica. Hay una transformaci贸n en marcha de las infraestructuras y sobre todo, una nueva forma de entender las infraestructuras, que aparece ligada al desarrollo de derechos ciudadanos. Ellas son las nuevas claves del desarrollo.

Estas infraestructuras, que representan la materialidad de los nuevos derechos ciudadanos, est谩n vinculadas a un tipo particular de sujetos: empresas de servicio p煤blico cuya historia ha estado tradicionalmente ligada a la ampliaci贸n de derechos ante cambios tecnol贸gicos profundos (transportes, comunicaciones, electrificaci贸n, etc.).

En 2020, el a帽o de la pandemia, la experiencia de los confinamientos -especialmente en el mundo PYME- hizo evidente que la log铆stica es los pies y las manos de la digitalizaci贸n. Mientras, el arranque del Pacto Verde abr铆a la oportunidad de impulsar el marco de la transici贸n energ茅tica.

Renfe
Bustio

La nueva manera de mirar el territorio que surgi贸 de los debates entre el Instituto Hermes y Correos evidenci贸 la oportunidad de pensar en una l贸gica de colaboraci贸n entre ciudades, superadora de cualquier dial茅ctica de confrontaci贸n entre territorios.

El v铆nculo entre infraestructuras de transporte, digitalizaci贸n y derechos nos permiti贸, por ejemplo, imaginar la red de ciudades del AVE como columna vertebral de la digitalizaci贸n, detonante de una repoblaci贸n sustentada en una reindustrializaci贸n distribuida, digital y verde. Al mismo tiempo que se expand铆an de forma efectiva los derechos de ciudadan铆a digital.

De esta reflexi贸n estrat茅gica surgi贸 la propuesta de Zonas de Urgente Digitalizaci贸n y como consecuencia suya la necesidad de medir el impacto en derechos digitales de los proyectos estrat茅gicos ligados a la digitalizaci贸n.

A lo largo de este a帽o, hemos llevado a cabo una nueva fase de trabajos con el objetivo de presentar a las Administraciones P煤blicas 10 propuestas aplicables para combatir la despoblaci贸n partiendo del poder transformador y de desarrollo de la materializaci贸n de los nuevos derechos digitales.

Esta fase fue dividida en cinco sesiones de debate:

  1. Derecho a la conectividad y la asequibilidad universal
  2. Derecho al Trabajo digital y a la Asociaci贸n y desarrollo social por medios digitales
  3. Derecho a la Alfabetizaci贸n y el desarrollo cultural econ贸mico
  4. La log铆stica y el desarrollo de pol铆ticas activas para el desarrollo cultural y econ贸mico digital
  5. Discusi贸n del resumen de propuestas y aprobaci贸n del documento final de conclusiones

1. Derecho a la conectividad y la asequibilidad universal

Es el punto de partida: para responder al reto demogr谩fico es necesario garantizar una conexi贸n universal con anchos de banda que permitan la digitalizaci贸n efectiva del trabajo y los consumos culturales. Adem谩s, el acceso a la conexi贸n de los ciudadanos tiene que ofrecerse en las mismas condiciones econ贸micas en todo el territorio. Todo lo dem谩s significar铆a discriminaci贸n.

En esta sesi贸n se debatieron posibles propuestas de reforma legislativa e iniciativas pol铆ticas concurrentes a hacer efectivo este derecho, y la aplicabilidad y oportunidad de f贸rmulas y conceptos como el 芦servicio universal禄 o los servicios de 芦inter茅s econ贸mico general禄, as铆 como las v铆as de impulso de la 芦iluminaci贸n禄 y ampliaci贸n de las redes de fibra en manos de las Administraciones p煤blicas para llegar a la poblaci贸n rural.

2. Derecho al Trabajo digital y a la Asociaci贸n y desarrollo social por medios digitales

El derecho al trabajo digital es hoy un horizonte en espera de la ampliaci贸n y el desarrollo de un mercado del trabajo digital -no solo del teletrabajo- que en Espa帽a apenas existe fuera de las grandes ciudades. Desde nuestro punto de vista el desarrollo de este derecho y este mercado es la clave fundamental para una nueva industrializaci贸n sostenible en la Espa帽a rural.

Seg煤n nuestros c谩lculos m谩s de un mill贸n de personas que se desarrollan profesionalmente en el 谩mbito de los servicios avanzados consideran o han considerado la posibilidad de instalarse en zonas rurales ante las nuevas posibilidades de teletrabajo. Otros 谩mbitos, desde el emprendimiento digital al telemarketing, desde el periodismo a la administraci贸n de negocios o los servicios educativos digitalizados, esperan todav铆a su oportunidad.

Red El茅ctrica de Espa帽a

Tanto la transici贸n ecol贸gica como la transici贸n digital requieren de un fuerte pilar de participaci贸n ciudadana. El 茅xito de las cooperativas de energ铆a, hoy en transici贸n hacia Comunidades Energ茅ticas Locales (CEL), nos da un modelo de desarrollo para la digitalizaci贸n 芦desde abajo禄. Es fundamental este impulso ciudadano en cuestiones b谩sicas como la creaci贸n de un mercado de trabajo digital y el desarrollo de la alfabetizaci贸n y la cultura digital.

En esta sesi贸n debatimos propuestas presentadas con anterioridad como las Cooperativas de Trabajo Digital o el Estatuto del Trabajador Digital.

3. Derecho a la Alfabetizaci贸n y el desarrollo cultural econ贸mico

La alfabetizaci贸n digital ha de ir mucho m谩s all谩 del manejo de herramientas b谩sicas (tal y como se entendi贸 generalmente hasta ahora en Espa帽a). Es necesario dar la oportunidad de desarrollar competencias de todo tipo a trav茅s de la formaci贸n en 芦cultura digital禄 m谩s que alfabetizaci贸n digital: desde los conocimientos para digitalizar la actividad laboral y profesional hasta la posibilidad de defender la integridad personal frente abusos y agresiones.

Las propuestas previas a debatir en este punto son la creaci贸n de un programa de 芦Misiones pedag贸gicas digitales禄 y la creaci贸n de 芦Zonas de Urgente Digitalizaci贸n禄 (ZUD) como zonas prioritarias para la inversi贸n p煤blica, la RSE (Responsabilidad Social Empresarial) y la acci贸n social.

4. La log铆stica y el desarrollo de pol铆ticas activas para el desarrollo cultural y econ贸mico digital

En esta 煤ltima sesi贸n sobre medidas, debatiremos pol铆ticas y programas tendentes a dotar de piernas a la digitalizaci贸n mediante el desarrollo log铆stico verde de la Espa帽a menos poblada y el desarrollo de la industria digital. Como punto de partida, una 芦red de ciudades del AVE禄 puede ser el gran conector de las ZUD en un rango de 80km a la redonda de cada uno de sus integrantes, sirviendo a la transversalizaci贸n de pol铆ticas activas, la dinamizaci贸n cultural y social y las pol铆ticas de emprendimiento, y sirviendo de paso para comprometer a los grandes centros urbanos y sus elementos m谩s din谩micos en la nueva industrializaci贸n digital y sostenible.

Digitalizaci贸n de la empresa

La digitalizaci贸n de las organizaciones y las empresas ha pasado de objetivo estrat茅gico a urgencia inmediata en toda Europa. La recuperaci贸n econ贸mica del continente tendr谩 en ella uno de sus dos pilares fundamentales. Digitalizaci贸n significa hoy un futuro apremiante y una esperanza.

El peligro es que cuando una palabra pasa ser el veh铆culo de todas las aspiraciones sociales, inevitablemente se vac铆a en cierto grado de contenido. El problema es que la reflexi贸n previa sobre su significado real, material, era tan escueta, que podr铆a convertirse en fetiche. Por eso es m谩s importante que nunca escuchar a los cr铆ticos.

El siguiente documento recoge citas de dos art铆culos de opini贸n, firmados por David Justino y Eduardo Manch贸n publicados en medios de comunicaci贸n de Portugal y Espa帽a durante la 煤ltima semana.

Ideas centrales

  • Lo que nos puede salvar es la producci贸n de conocimiento innovador, incorporado o no a la tecnolog铆a, que puede movilizarse para agregar valor a los bienes que producimos. Digitalizar sin un cambio previo de procesos es reproducir los (malos) servicios existentes. Automatizar sistemas industriales obsoletos es darles un nuevo aspecto, sin cambiar su naturaleza real. David Justino
  • La digitalizaci贸n es un aprendizaje y los aprendizajes no se pueden delegar. Al igual que la alfabetizaci贸n tiene consecuencias mayores que el mero hecho de saber juntar letras, la digitalizaci贸n es mucho m谩s que crear una web o una ‘app’, es un aprendizaje que implica cambios profundos en las personas y en el funcionamiento de las organizaciones. Subcontratar la digitalizaci贸n significa pagar para que ese capital intelectual, literalmente, se pierda en un tercero cuyo negocio no es acumular conocimiento, sino vendernos el m谩ximo n煤mero de horas. Contratar a un zorro para que nos vigile las gallinas. Eduardo Manch贸n.

David Justino: 芦El fetichismo de la tecnolog铆a禄

David Justino(1953) Pol铆tico y soci贸logo portugu茅s del partido social dem贸crata (PSD) del que actualmente es vicepresidente. Fue Ministro de Educaci贸n (2002-2004) con el gobierno de Dur茫o Barroso y asesor para asuntos sociales del Presidente Cavaco Silva, entre otros cargos. Es Catedr谩tico de Sociolog铆a en la Universidade Nova de Lisboa.

David Justino ha iniciado la publicaci贸n de una serie de 10 art铆culos en el diario portugu茅s P煤blico sobre los retos a los que nos enfrentamos actualmente en diversas 谩reas, en Portugal y en el mundo. En su art铆culo dice as铆:

La tensi贸n entre individualismo y masificaci贸n se ha formulado, al menos, desde John Stuart Mill y Alexis de Tocqueville y se centra en la libertad y diversidad de una sociedad de individuos y ciudadanos ante lo que se tem铆a como el riesgo de la 芦tiran铆a de las masas禄 o , si queremos, del despotismo de las mayor铆as. Ambos convergieron en la necesidad de crear instituciones pol铆ticas que garantizasen un equilibrio indispensable entre los derechos fundamentales de las personas, su libertad y poder de diferenciaci贸n, y el respeto a la voluntad de las mayor铆as, por irracional y anacr贸nica que sea.

Las nuevas tecnolog铆as, en concreto las de la informaci贸n y la comunicaci贸n, aumentan esta tensi贸n e introducen nuevos motivos de preocupaci贸n por el acceso masivo a la informaci贸n, la opini贸n y el poder que tienen los peque帽os grupos para inducir ideas, conceptos y comportamientos de la enorme masa humana de usuarios. y consumidores. La visi贸n orwelliana sigue flotando sobre el futuro de nuestras sociedades, aunque en una escala ampliada, m谩s descentralizada pero tambi茅n m谩s fragmentada.

El fetichismo de la tecnolog铆a

Recuerdo un episodio sucedido en 1996 y repetido en 1997. Por primera vez un ordenador gan贸 una partida de ajedrez al que en ese momento se consideraba el mejor jugador de todos los tiempos, Garry Kasparov. En 1997, el equipo creado por IBM volvi贸 a ganar dos juegos, lo que le permiti贸 ganar el partido de 6 (tres empates y una derrota). Muchos de los lectores recordar谩n el nombre del campe贸n de ajedrez. Otros recordar谩n el nombre de la computadora, ‘Deep Blue’. Pero pregunto: 驴cu谩ntos recuerdan los nombres de los programadores que desarrollaron el software? Cinco ingenieros y un joven maestro de ajedrez: Chung-Jen Tan, Murray Cambell, Feng-hsiung Hsu, Joseph Hoane Jr., Jerry Brody y Joel Benjamin.

Lo que qued贸 para la historia fueron Kasparov y Deep Blue, el hombre derrotado por la m谩quina. Todo el conocimiento que se tuvo que movilizar desde el registro de 700 mil partidas que involucraron a los grandes maestros del ajedrez, as铆 como el complejo proceso de programaci贸n, qued贸 en segundo plano.

Nuestra relaci贸n con la tecnolog铆a desde entonces no ha cambiado significativamente. La fascinaci贸n por la tecnolog铆a nos hace olvidar el valor del conocimiento y la acci贸n humana que la conciben y desarrollan. A la tecnolog铆a se le atribuyen poderes m谩gicos, a veces sobrehumanos, cuando no hay nada m谩gico en ella y la capacidad humana para producir estas tecnolog铆as est谩 lejos de su l铆mite.

El concepto de fetichismo fue pionero en Marx, cuando, respecto al concepto de alienaci贸n, habl贸 del 芦fetichismo de la mercanc铆a禄. David Harvey, un ge贸grafo ingl茅s de orientaci贸n marxista, transpone la idea de hablar del fetichismo de la tecnolog铆a, entendi茅ndola como la propensi贸n humana a 芦dotar a los objetos o entidades, reales o imaginarios, de poderes aut贸nomos, misteriosos e incluso m谩gicos para moverse y dar forma el mundo de diferentes maneras禄 (El fetiche de la tecnolog铆a: causas y consecuencias ).

La acci贸n y el discurso pol铆ticos, particularmente entre nosotros, reflejan este fetichismo de la tecnolog铆a. La gran moda de la digitalizaci贸n abarca todos los 谩mbitos de la vida social, est谩 presente en el vocabulario del discurso 芦innovador禄 y 芦vanguardista禄, como si fuera la soluci贸n m谩gica para solucionar los problemas del pa铆s. 隆Puro enga帽o! En el mejor de los casos, seremos mejores consumidores de la tecnolog铆a que otros dise帽an, producen y comercializan, meros agentes pasivos de un proceso cuyo valor agregado es bajo.

Lo que nos puede salvar es la producci贸n de conocimiento innovador, incorporado o no a la tecnolog铆a, que puede movilizarse para agregar valor a los bienes que producimos. Digitalizar sin un cambio previo de procesos es reproducir los (malos) servicios existentes. Automatizar sistemas industriales obsoletos es darles un nuevo aspecto, sin cambiar su naturaleza real.

Eduardo Manch贸n: 芦Las consultoras est谩n matando la industria禄

Eduardo Manch贸n(1977) Fundador de Panoramio y Mailcheck, es el primer espa帽ol que vendi贸 su empresa a Google. Publica columnas de opini贸n en el diaro El Confidencial. Hacemos referencia a uno de sus art铆culos en el que plantea y analiza el error que muchas empresas espa帽olas han cometido al dejar su digitalizaci贸n en manos de consultoras.

Las pifias de la web de Renfe son el hazmerre铆r nacional, todos hemos sufrido en carne propia sus fallos. Lo sorprendente, sin embargo, no es que alguien cometa errores, lo verdaderamente chocante es que despu茅s de muchos a帽os esos errores contin煤en all铆. Solo quien conozca c贸mo funciona la consultor铆a de software ser谩 capaz de entender esta situaci贸n delirante.

La web de Renfe es solo la punta del iceberg. Buscadores que no encuentran, webs lentas, procesos incomprensibles鈥 No hace falta ser un experto, cualquier usuario sabe que la calidad de la mayor铆a de las ‘apps’ y webs ‘made in Spain’ deja mucho que desear. Y s铆, casi todo ese ‘software’ ha sido creado por consultoras.

La digitalizaci贸n por fin ha llegado a Espa帽a, toda empresa o Administraci贸n que se precie tiene una web y una ‘app’ pero, como los se帽ores feudales que renunciaban a aprender a leer y a escribir delegando esa tarea en sus escribanos, las empresas espa帽olas han cometido el error de delegar su digitalizaci贸n y dejarla en manos de consultoras.

El problema es que la digitalizaci贸n es un aprendizaje y los aprendizajes no se pueden delegar. Al igual que la alfabetizaci贸n tiene consecuencias mayores que el mero hecho de saber juntar letras, la digitalizaci贸n es mucho m谩s que crear una web o una ‘app’, es un aprendizaje que implica cambios profundos en las personas y en el funcionamiento de las organizaciones.

No aprender significa quedar a expensas de decisiones interesadas de terceros. Solo a un negocio interesado en facturar horas le conviene que los bancos sigan usando una tecnolog铆a obsoleta como Cobol. Gracias a decisiones como esa, los bancos han acumulado cantidades ingentes de lo que en el sector se llama ‘deuda t茅cnica’, y eso convierte en un infierno cualquier intento de implementar mejoras. Una organizaci贸n suficientemente competente hubiera tomado la muy dif铆cil decisi贸n de reescribir el c贸digo desde cero hace a帽os, pero a las consultoras les va mejor seguir remendando viejos sistemas. Las consecuencias las sufren el banco y especialmente sus clientes en forma de fallos, lentitud y deficiencias en sus maltrechas ‘apps’. Como Unamuno, los bancos han dicho 芦que digitalicen ellos禄.

La digitalizaci贸n produce una acumulaci贸n de un valioso capital intelectual en la organizaci贸n, un ‘asset’ digno de aparecer entre sus activos. Subcontratar la digitalizaci贸n significa pagar para que ese capital intelectual, literalmente, se pierda en un tercero cuyo negocio no es acumular conocimiento, sino vendernos el m谩ximo n煤mero de horas. Contratar a un zorro para que nos vigile las gallinas.

En consultor铆a, se trata de evitar ese conflicto de inter茅s cerrando precios, fechas de entrega y definiendo exactamente el producto a entregar, pero ese cors茅 no funciona y se entregan productos deficientes o inacabados para acabar terminando el producto facturando infinitas horas adicionales de ‘mantenimiento’. El grillete perfecto: el zorro se nos est谩 merendando las gallinas y ni siquiera podemos cambiar de zorro.

Crear ‘software’ es un proceso con caracter铆sticas muy particulares, tan particulares que en la industria se ha llegado al consenso de que es imposible ejecutar con 茅xito un producto planificado de antemano. Todos se han rendido a la realidad de un proceso artesanal de mejora paso a paso que nunca acaba. Las nuevas metodolog铆as, en lugar de intentar poner orden, son capaces de tolerar el caos y la incertidumbre que supone no poder predecir el siguiente paso. En consecuencia, nadie, excepto las consultoras, trabaja ya ni con fechas de entrega ni con las especificaciones detalladas de anta帽o. Un proceso poco predecible y ca贸tico que requiere horas infinitas no es algo que quieras hacer con una consultora externa.

En rom谩n paladino, por muy bien que creas que hayas planificado, a las primeras de cambio surgir谩n imprevistos y toda la planificaci贸n saltar谩 por los aires. Por eso, trabajando con una consultora siempre llega el d铆a en que no le sale a cuenta echar m谩s horas (o las echa con cuentagotas arrastrando los pies). Ese d铆a raramente coincide con el momento en que un producto est谩 listo para ser usado.

Ajenas a las modernas pr谩cticas, las consultoras son aut茅nticas f谩bricas de facturar horas y se vanaglorian de abrir ‘software factories’ intensivas en mano de obra en las localizaciones con salarios m谩s bajos. En las ant铆podas de este modelo est谩n las modernas empresas de ‘software’, organizaciones posindustriales donde la calidad del resultado se basa en el conocimiento t谩cito acumulado en los cerebros de sus trabajadores, el aut茅ntico medio de producci贸n, lo que los hace dif铆cilmente sustituibles e inevitablemente conlleva excelentes condiciones laborales.

驴Hay soluci贸n? S铆, y aunque es dif铆cil, tenemos referentes que han dado un golpe de tim贸n. Juan Roig, en la presentaci贸n de resultados en 2017, dijo literalmente 芦la web de Mercadona es una mierda禄 y apost贸 por crear una divisi贸n interna de la empresa llamada Mercadona Tech para empezar desde cero y hacer viable el negocio ‘online’. Contrat贸 a un equipo de grandes profesionales con el objetivo de repensar absolutamente todo, un proceso artesanal que no acabar谩 nunca y que inevitablemente debe hacerse en casa. Eso es digitalizaci贸n de verdad y, por cierto, la 煤nica manera de que Amazon no te deje alg煤n d铆a en los huesos.

Derechos de Ciudadan铆a Digital