Manufactura 3D y la cuarta revolución industrial

La cuarta revolución industrial, va mucho más allá del uso de técnicas de «impresión 3D». Significa sobre todo el desarrollo de la integración de sistemas físicos e informáticos en entornos cibernéticos de interacción.

Como veremos, su primera manifestación es que se difumina la frontera entre el prototipado virtual y el físico, abriendo la puerta a ecosistemas productivos mucho más complejos basados en la interacción de sistemas de información y máquinas versátiles al máximo. Máquinas capaces de producir a cualquier escala… aunque todavía no, en costes competitivos y tiempos requeridos por el mercado más allá de determinadas tiradas generalmente muy pequeñas y materiales.

Hay que pensar que ésta transformación global se caracteriza desde sus primeros pasos por el uso combinado de tecnologías que diluyen las fronteras entre lo físico, lo digital y lo biológico. La «fábrica» del futuro será una fábrica «social» en el sentido de que satisfará necesidades y demandas particulares muy amplias y tan diversas como podamos imaginar, integrando todo tipo de estructuras productivas en un proceso de producción único y automatizado; del mismo modo que los grandes minoristas online como Amazon han integrado ya la comercialización y la distribución en un único espacio social «inteligente» que se da como objetivo la automatización total.

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