Instituto Hermes: Informe sobre Innovación financiera, semana del 12 al 18 de mayo de 2016

Desde el gobernador del banco central malayo a los responsables de las zonas de desarrollo especial del Golfo, en estas semanas ha sido constante el llamamiento a la banca islámica para dar el salto al fintech. Hay desde luego razones de oportunidad implícitas:

• Posiblemente, el mercado musulmán asiático tendrá una inflación en los precios del sector alimentario durante el próximo año debido al fenómeno del Niño, con lo que la demada de créditos al consumo, adelantos de nóminas, etc. entre la gran masa de
desbancarizados se multiplicará.

• En Africa, el otro gran espacio de la banca islámica, las fintech dedicadas al crédito sin colaterales, están sofisticándose cada vez más y aumentando la masa de usuarios. Empresas como Finca, con 1.8 millones de clientes, están demostrando la existencia de
un mercado que hasta hace poco los grandes agentes del sector consideraban marginal o demasiado arriesgado.

Pero también hay razones desde la perspectiva del cambio social y cultural: el Islam crece en Africa. Su peso crece no solo poblacionalmente sino también identitariamente, en buena parte del continente y con él, la banca islámica, prestigiada por su participación en proyectos de desarrollo puede encontrar nuevos nichos en las clases medias ascendentes del Magreb y Egipto… pero también del Este africano.

Es este elemento identitario el que llevaría a plantearse la oportunidad de su equivalente europeo: el salto de las «finanzas éticas» a las «fintech éticas».

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