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Por Josep Santacreu

Internet genera m煤ltiples oportunidades de formaci贸n, informaci贸n, desarrollo, expresi贸n social e incluso participaci贸n ciudadana. Sin embargo, dentro de Internet se han desarrollado comportamientos negativos como el acoso virtual, la violencia verbal y simb贸lica, la discriminaci贸n y, cada vez m谩s, el robo o el abuso sexual. Personas con discapacidad ps铆quica, personas mayores o migrantes enfrentan mayores dificultad para acceder de forma segura a los servicios digitales.

El proyecto PROLIFIC, PROmoting digital rights LIteracy For Including Citizens, tiene como objetivo empoderar a los grupos vulnerables (en concreto ancianos, inmigrantes y personas con discapacidad) sobre sus derechos digitales a trav茅s de la capacitaci贸n de los profesionales que trabajan con ellos en ONG, asociaciones o servicios sociales a trav茅s de la creaci贸n de contenidos y herramientas espec铆ficas.

Estos grupos tienen diferentes caracter铆sticas, pero tienen en com煤n una mayor vulnerabilidad a las consecuencias negativas del r谩pido desarrollo de la digitalizaci贸n y las TIC, debido tambi茅n a un menor nivel de competencias digitales. Aunque la renuncia voluntaria a la digitalizaci贸n tiene que ser tambi茅n un derecho, este proyecto parte de la convicci贸n de que la tecnolog铆a puede ayudar a estos grupos vulnerables a vivir mejor, ser m谩s aut贸nomos y tener m谩s y mejores oportunidades de proyecci贸n profesional, integraci贸n social, bienestar y aprendizaje.

Precisamente porque la tecnolog铆a es tan 煤til para estos colectivos tenemos que asegurarnos de que su inmersi贸n 鈥搗oluntaria- en el mundo digital debe cumplir todas las garant铆as respecto a la protecci贸n de sus derechos digitales. La soluci贸n, de nuevo, se encuentra en la formaci贸n y en la utilizaci贸n de herramientas digitales adecuadas. Con este proyecto, tratamos de un paso importante para empezar a generar conciencia a escala europea, y crear herramientas para proteger a los grupos vulnerables de la
estafa o la usurpaci贸n de identidad, el acoso y el grooming o el abuso de poder de las empresas, y para luchar contra la difusi贸n de mensajes extremistas, discriminatorios, racistas, xen贸fobos, antisemitas, hom贸fobos o sexistas. Para ello, estamos desarrollando una plataforma tecnol贸gica que permitir谩 personalizar itinerarios y materiales formativos en base al idioma de los destinatarios, sus habilidades
previas en el mundo digital y las vulnerabilidades propias de su condici贸n.

La creaci贸n del consorcio europeo que lleva a cabo este proyecto se basa en la comprensi贸n com煤n de lo importante que es hoy en d铆a apoyar a los grupos vulnerables para que puedan utilizar la tecnolog铆a e Internet como oportunidades de formaci贸n, informaci贸n, desarrollo, expresi贸n social y participaci贸n ciudadana, evitando ser enga帽ados, acosados o discriminados.

芦Las personas con discapacidad ps铆quica se convierten
f谩cilmente en v铆ctimas de acoso, delitos de odio e incluso
abuso sexual en Internet禄

Ignacio Torreblanca

Los resultados de un estudio de diagn贸stico de las necesidades y carencias de los grupos vulnerables muestra, por ejemplo, que las personas con discapacidad ps铆quica, que obtienen grandes beneficios de las facilidades que Internet ofrece para el ocio y la socializaci贸n, se convierten f谩cilmente en v铆ctimas de acoso, delitos de odio e incluso abuso sexual en Internet.

Las personas mayores son habitualmente excluidas de servicios b谩sicos, como la banca, por su falta de competencias digitales y tambi茅n son v铆ctimas f谩ciles para ciberestafadores de distinto tipo.

Los inmigrantes, por su parte, caen f谩cilmente en ciberestafas relacionadas con falsas ofertas de trabajo y tiendas falsas as铆 como en la desinformaci贸n.

El proyecto PROLIFIC, PROmoting digital rights LIteracy For Including Citizens coordinado por el instituto Polibienestar de la Universidad de Valencia, tiene como socios a la Fundaci贸n Instituto Hermes (Espa帽a), Margherita Societa鈥 Cooperativa Sociale Onlus (Italia), Senior Europa Sociedad Limitada 鈥 Kveloce (Espa帽a) y Funda莽茫o Dr. Jos茅 Louren莽o J煤nior (Portugal).

PROLIFIC Est谩 financiado por la Comisi贸n Europea a trav茅s del Programa Erasmus+.

Por Juan Manuel Serrano | Presidente de Correos y Miembro del Consejo Asesor de Instituto Hermes

Solo garantizando servicios b谩sicos digitales y log铆sticos podremos enfrentar y revertir el declive de la Espa帽a despoblada.

La intensificaci贸n de la digitalizaci贸n de nuestras sociedades y su conexi贸n con el Pacto Verde, est谩n dando forma ya a nuestras vidas. Esto es evidente. Pero lo que quiz谩 no sea tan obvio es que la digitalizaci贸n, unida a derechos digitales, es un motor de lucha contra el declive de la Espa帽a menos poblada.

Cuando o铆mos o leemos 芦derechos digitales禄 pensamos en libertad de expresi贸n, en protecci贸n de datos, en cookies, en Cambridge Analytica o ciberataques. Pero los derechos digitales tambi茅n son la conectividad universal, el teletrabajo, la formaci贸n en cultura digital o la log铆stica, porque sin ella ni la digitalizaci贸n de las empresas est谩 garantizada ni las necesidades de los ciudadanos completamente satisfechas.

Durante la pandemia descubrimos que muchos empleos pod铆an ser desempe帽ados con la misma eficacia desde los domicilios de los trabajadores y trabajadoras. Descubrimos que ahorr谩bamos mucho tiempo en desplazamientos (lo que incid铆a, adem谩s, en la cantidad de CO2 emitida a la atm贸sfera) y que lugares mucho m谩s agradables que nuestras atestadas e inc贸modas grandes ciudades pod铆an convertirse, por fin, en hogares estables.

Pero sin una conectividad suficiente para mantener una videoconferencia sin cortes, sin oferta formativa para nuestros hijos y ante la posibilidad de quedar descolgado del mercado laboral ante la p茅rdida de un trabajo, el ideal de la vida en el campo se fue desinflando y las mudanzas no llegaron m谩s all谩 de 70 kil贸metros de las grandes capitales.

Ah铆 es donde la Fundaci贸n Instituto Hermes, en colaboraci贸n con Correos, se propuso llevar a cabo un proceso de an谩lisis, reflexi贸n y debate con la colaboraci贸n de otras dos empresas p煤blicas, tambi茅n presentes en todo el territorio: Renfe y Red El茅ctrica Espa帽ola, con el objetivo de ofrecer al Gobierno y las CC.AA. propuestas realistas y aplicables para revertir la despoblaci贸n a trav茅s de la identificaci贸n, promoci贸n y difusi贸n de los derechos digitales.

As铆, planteamos los debates en 4 ejes, relacionados con otros tantos derechos: Conectividad, Trabajo digital, Alfabetizaci贸n y desarrollo cultural, y Log铆stica.

Seg煤n los mapas oficiales del Ministerio de Transici贸n Ecol贸gica y Reto Demogr谩fico hay seis millones de personas en Espa帽a que no cuentan con una conectividad decente. La conectividad no lo es todo. La brecha digital tambi茅n tiene que ver con el acceso a dispositivos, con la formaci贸n y con la cultura digital pero es preciso solucionar el tema de la conectividad para avanzar en todo lo dem谩s. Sin una conectividad m铆nima universal y asequible para todos, los m谩s avanzados programas de inclusi贸n y capacitaci贸n ser谩n insuficientes.

Otras condiciones han de cumplirse tambi茅n para que teletrabajar desde cualquier punto del territorio sea una realidad para una cantidad relevante de poblaci贸n. El caso de Renfe y la distribuci贸n en el territorio de sus Centros de Competencias Digitales (Teruel, Miranda de Ebro, Alc谩zar de San Juan, Linares y M茅rida, por ahora) es un ejemplo de acci贸n desde las empresas p煤blicas. Pero para que el sector privado haga lo mismo, es necesario crear incentivos, tambi茅n de tipo fiscal, para que empresas, aut贸nomos y trabajadores tomen una decisi贸n que ahora mismo ni se plantean.

Al mismo tiempo, la formaci贸n en competencias digitales debe cambiar su l贸gica y su naturaleza. Debe dejar de ser una formaci贸n puntual en herramientas concretas que muchas veces quedan obsoletas para pasar a ser una formaci贸n en cultura digital, que cada trabajador y cada empresario pueda aplicar para digitalizar su actividad aumentando productividad y reduciendo ineficiencias.

La formaci贸n digital de los grupos vulnerables dirigida a garantizar su inclusi贸n tambi茅n debe ser revisada y adaptada a las condiciones particulares de colectivos vulnerables espec铆ficos, incidiendo especialmente en la protecci贸n de sus derechos de ciudadan铆a digital, al ser mayor el riesgo y los peligros que enfrentan estos grupos poblacionales.

Y tampoco podemos olvidarnos de la log铆stica, que da materialidad a un mundo digitalizado. Espa帽a es ya una potencia log铆stica y con el Pacto Verde tenemos una oportunidad hist贸rica para poner en valor lo invertido desde lo p煤blico en infraestructuras ferroviarias, aprovechando, por ejemplo, las franja horaria nocturna de la alta velocidad para el transporte de paqueter铆a, electrificando el transporte de mercanc铆as o conectando los puertos con la red ferroviaria.

Hay mucho por hacer, pero ya tenemos parte del camino hecho. La digitalizaci贸n y la log铆stica unidas pueden marcar realmente la diferencia para alcanzar la igualdad real, la cohesi贸n social y territorial y un tejido productivo potente y distribuido. Tenemos un pa铆s con demasiado potencial como para desperdiciar sus posibilidades.

Art铆culo de Carme Artigas para el Instituto Hermes

La perspectiva 茅tica y humanista es la piedra angular de una digitalizaci贸n democr谩tica, sostenible y al servicio del progreso y la justicia social. El nuevo paradigma econ贸mico, pol铆tico, social y cultural que la revoluci贸n tecnol贸gica ha impulsado de manera determinante conlleva enormes implicaciones a todos los niveles que ya est谩n impactando de forma decisiva en nuestras vidas. Un escenario 煤nico, en el que los cambios generados a partir de un desarrollo tecnol贸gico sin precedentes est谩n abriendo a gran velocidad procesos transformadores esenciales para nuestro futuro a corto, medio y largo plazo.

Un desaf铆o clave que exige una respuesta a la altura por parte de todos que nos permita avanzar hacia una evoluci贸n de la transformaci贸n digital orientada a poner la tecnolog铆a al servicio del bienestar social y el respeto a los derechos fundamentales de las personas.

Carme Artigas, Secretaria de Estado de Digitalizaci贸n e Inteligencia Artificial del Gobierno de Espa帽a

Un desaf铆o clave que exige una respuesta a la altura por parte de todos que nos permita avanzar hacia una evoluci贸n de la transformaci贸n digital orientada a poner la tecnolog铆a al servicio del bienestar social y el respeto a los derechos fundamentales de las personas. A trav茅s de un enfoque global que entienda el desarrollo tecnol贸gico como una oportunidad para profundizar en el dise帽o de un modelo m谩s inclusivo, sostenible e igualitario aprovechando las enormes posibilidades de progreso econ贸mico y social de tecnolog铆as disruptivas con potencial para proyectar un sistema m谩s justo y mejor.

Desde la Secretar铆a de Estado de Digitalizaci贸n e Inteligencia Artificial entendemos el humanismo tecnol贸gico como una piedra angular de la transformaci贸n digital y del proyecto de pa铆s que queremos para Espa帽a. Una prioridad que impregna todos y cada uno de los planes y medidas puestas en marcha como parte del despliegue de la agenda Espa帽a Digital 2025, la hoja de ruta de nuestro pa铆s para la digitalizaci贸n, as铆 como del Plan de Recuperaci贸n, Transformaci贸n y Resiliencia.

Tenemos una visi贸n clara sobre hacia d贸nde queremos dirigir las trascendentales reformas que estamos afrontando para la construcci贸n durante la pr贸xima d茅cada de la Espa帽a verde y digital que vertebra nuestro proyecto de recuperaci贸n. Y que parte de una m谩xima: la tecnolog铆a la hacemos las personas, y somos cada uno de nosotros los que estamos dise帽ando el mundo digital que est谩 marcando el presente y construir谩 el futuro m谩s inmediato de nuestra sociedad.

El impacto de la pandemia ha supuesto un factor cat谩rtico decisivo en el impulso definitivo de muchos procesos vinculados a la digitalizaci贸n que se han visto acelerados de una manera totalmente impensable hasta hace tan solo unos a帽os. La revoluci贸n digital es hoy m谩s que nunca una realidad con implicaciones clave en cualquier proyecto con vocaci贸n de generar transformaciones permanentes y verdaderamente relevantes en el devenir de un progreso digital para la mayor铆a.

Estamos tan solo al inicio de una nueva era digital a ra铆z de la que ya estamos comenzando a ver cambios absolutamente decisivos desde el prisma del progreso social, cultural y econ贸mico, que sin duda van a ser clave en el desarrollo de esta d茅cada a nivel pol铆tico y geoestrat茅gico. Las reglas han cambiado, y con ello la necesidad de establecer nuevos equilibrios de poder y de avanzar hacia un modelo de soberan铆a acorde a las exigencias de un escenario global que ya nunca volver谩 a ser el mismo.

Espa帽a contempla entre sus grandes objetivos a medio y largo plazo el ser un actor principal en avance hacia una soberan铆a digital europea que consolide la posici贸n de Europa como eje clave en el nuevo escenario global. Una soberan铆a a la que queremos seguir contribuyendo como pa铆s desde nuestra perspectiva nacional a trav茅s del desarrollo de una soberan铆a de datos a nivel europeo.

Desde el Gobierno de Espa帽a tenemos la firme disposici贸n de trabajar en la generaci贸n de nuevos espacios de datos, garantizando que sean interoperables, seguros y orientados a la privacidad.  Todo ello con el objetivo de avanzar hacia una soberan铆a digital que nos permita establecer una regulaci贸n acorde con los valores y principios europeos, y en l铆nea con la perspectiva 茅tica y humanista que propone Espa帽a.

La digitalizaci贸n humanista supone as铆 una l铆nea de actuaci贸n vertebral y estrat茅gica a la hora de afrontar las complejidades de este nuevo contexto global. Una perspectiva innovadora que entendemos como un factor diferencial del proyecto de transformaci贸n digital a nivel europeo. Y que, asimismo, tenemos el compromiso de trasladar en nuestra relaci贸n con Iberoam茅rica y al trabajo conjunto que se viene realizando por continuar fortaleciendo los lazos que nos unen a los dos lados del Atl谩ntico, fundamentalmente a trav茅s del impulso del potencial de la lengua espa帽ola en 谩mbitos disruptivos como la IA.

La ambici贸n por alcanzar estos objetivos de soberan铆a marca una l铆nea estrat茅gica que los Gobiernos tenemos la responsabilidad de desarrollar garantizando el respeto a los derechos fundamentales de los ciudadanos y los valores democr谩ticos que gu铆an nuestras sociedades. Una senda que desde el Gobierno de Espa帽a tenemos el objetivo de encabezar, con la puesta en marcha de un proyecto pionero e innovador como es la elaboraci贸n de la Carta de Derechos Digitales.

Esta iniciativa, clave en para el desarrollo de una digitalizaci贸n humanista y con perspectiva social que queremos para Espa帽a, aspira a ofrecer un marco normativo para abordar los retos que en materia 茅tica, social y legislativa implican estas transformaciones. Un paso adelante en la creaci贸n de un entorno seguro, confiable y garantista con los derechos y valores democr谩ticos de nuestra sociedad que apuesta por una digitalizaci贸n que anteponga los derechos digitales de los ciudadanos como forma de entender el progreso tecnol贸gico.

Gracias a la elaboraci贸n de esta Carta de Derechos Digitales, Espa帽a se posiciona a la cabeza a nivel global en la actualizaci贸n de derechos. En el reto de trasladar los importantes derechos que tanto nos ha costado conquistar en el mundo anal贸gico a las nuevas circunstancias de la realidad digital que est谩 transformando nuestras vidas y la forma de entender el mundo que nos rodea e interactuar con 茅l.

Para ello, esta carta, de car谩cter eminentemente descriptivo y prospectivo, identifica seis principales categor铆as de derechos. Entre ellos, hemos querido destacar los derechos de libertad, derechos de igualdad, de participaci贸n y conformaci贸n del espacio p煤blico, derechos en el entorno laboral y empresarial, derechos digitales en entornos espec铆ficos y derechos de garant铆as y eficacia.

Una serie de 谩mbitos en los que una regulaci贸n integral y garantista va a ser determinante en el devenir de sociedades digitales m谩s justas e inclusivas. Y cuyo reconocimiento, gracias a la gran labor de un Grupo de Expertos y Expertas constituido para la ocasi贸n y de las aportaciones de los ciudadanos, nos sit煤an como pa铆s en una posici贸n pionera de liderazgo y compromiso con el desarrollo humanista de la tecnolog铆a.

Actualizando derechos e incluyendo nuevas categor铆as necesarias en la nueva realidad digital en la que vivimos. Una Carta que, adem谩s de su plena vinculaci贸n con la Declaraci贸n de Derechos de la Ciudadan铆a, se convierte en un elemento clave para la consecuci贸n de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Concordancias y sinergias que son dos caras de la misma moneda: la de orientar todo el potencial de lo digital al servicio del progreso, la sostenibilidad, la igualdad y el bienestar de la sociedad.

Un futuro ilusionante que afrontamos con la ambici贸n de abordar una transformaci贸n digital de referencia y con impacto en la realidad social y econ贸mica de nuestro pa铆s. De orientar todo el potencial del desarrollo tecnol贸gico hacia la construcci贸n de estructuras y din谩micas favorables al progreso social, la sostenibilidad y la igualdad de oportunidades.

Un desaf铆o hist贸rico por situar los enormes avances de la tecnolog铆a y la ciencia en un plano humano y de desarrollo social, que entienda la digitalizaci贸n como un vector de transformaci贸n que nos permita encauzar las oportunidades de un contexto sin precedentes que tenemos el compromiso de poner al servicio de la mayor铆a social.

El Estado del Bienestar del siglo XXI se escribe en clave digital. La reforma de las estructuras de nuestro modelo productivo, educativo, econ贸mico y social deben de encaminarse a un objetivo prioritario: acabar con las brechas digitales que lastran nuestra competitividad y nos convierten en un pa铆s m谩s injusto y peor.

La perspectiva 茅tica y human铆stica de esta Carta debe ser la base para el avance hacia una digitalizaci贸n destinada a poner la tecnolog铆a al servicio de los colectivos m谩s vulnerables y expuestos a los riesgos e incertidumbre del desarrollo de la tecnolog铆a. Una digitalizaci贸n de ahonde en los derechos y libertades sobre los que queremos construir una sociedad digital dise帽ada por y para todos y todas.

Por Esteban Morr谩s, miembro del Consejo Asesor del Instituto Hermes y Consejero de Veridas

Sin identidad, sin ser reconocible y reconocido por los dem谩s, el ser humano se ve privado de un elemento esencial para su dignidad y plenitud. El derecho a la propia identidad en el entorno digital, reconocido expresamente en la Carta de Derechos Digitales, constituye una garant铆a fundamental para la ciudadan铆a y un presupuesto necesario para la plena efectividad de los restantes derechos digitales.

Tabla de contenidos

El derecho a la propia identidad entendido como el conjunto de atributos y caracter铆sticas que hace que cada cual sea uno mismo y no otro constituye un derecho fundamental y b谩sico para toda persona desde su nacimiento. Para ser sujeto jur铆dico, titular de derechos y obligaciones, para que se nos atribuyan responsabilidades y consecuencias de nuestras actuaciones es necesario que previamente se nos reconozca como la persona irrepetible que somos.

El derecho a la identidad se proyecta con especial intensidad en el mundo digital, en el que no interactuamos directamente, en el que no se puede comprobar con inmediaci贸n f铆sica si somos los que decimos ser, en el que no podemos entregar nuestro documento de identidad para que se comprueben la coincidencia de nuestros rasgos, pero que se ha constituido en el gran espacio de comunicaci贸n, opini贸n e intercambio comercial de nuestro tiempo. Por eso la necesidad de reconocimiento seguro de la identidad real en el entorno digital es tan o m谩s importante que en el mundo f铆sico para que los ciudadanos accedan a los servicios y prestaciones, se les atribuyan sus derechos y obligaciones de modo similar o mejorado con respecto a lo que ocurre en el mundo f铆sico.

El estado actual de reconocimiento de la identidad en el entorno digital es todav铆a deficiente y lo ha convertido en un lugar proclive a la desapropiaci贸n de identidad, en una grave amenaza para los derechos fundamentales debido a la proliferaci贸n del anonimato, de las identidades suplantadas o robadas. Pero, como tambi茅n se explica a continuaci贸n, los avances tecnol贸gicos y las iniciativas que se fundan en ellos permiten albergar la esperanza de que es posible devolver a los ciudadanos el derecho a ser identificados con su identidad real de manera segura, fiable y respetuosa con sus derechos fundamentales.

Es necesario que la acreditaci贸n gire como factor principal en torno a la persona, a sus atributos, y no en torno a los dispositivos o las tarjetas

La experiencia cotidiana de un usuario medio acerca de claves olvidadas, perdidas, sustra铆das o equivocadas es suficientemente representativa de la p茅sima gesti贸n actual de la identidad y resulta en un permanente temor a ser objeto de un ciberataque. De acuerdo con el 2021 Data Breach Investigation Report publicado por Verizon, el 60% de los data breach que ponen en peligro la privacidad y la seguridad de nuestros datos afectan al uso de credenciales o contrase帽as. Cabe preguntarse a qui茅n beneficia una red en la que las identidades son fragmentadas, presuntas, no seguras e interoperables. A nuestro entender, la persona privada de su derecho a la identidad es m谩s vulnerable en el entorno digital y se le dificulta el pleno ejercicio de sus derechos. Es necesario que la acreditaci贸n gire como factor principal en torno a la persona, a sus atributos, y no en torno a los dispositivos o las tarjetas.

El derecho a la identidad digital incluye tambi茅n el derecho de toda persona a que, si lo desea y as铆 lo consiente, se le facilite un medio de acreditaci贸n de su identidad en el entorno digital, basado en elementos que le son inherentes y que no pueden ser sustra铆dos. Este derecho tambi茅n implica que la acreditaci贸n de la identidad digital ha de proporcionarse con la mayor seguridad posible y con una facilidad de acceso que lo extienda a la mayor铆a de la poblaci贸n, sin crear barreras que acrecienten la brecha digital.

Si ante una actuaci贸n en el entorno digital podemos saber que detr谩s hay una persona identificable (quiz谩s no por todos los internautas, pero s铆 por las autoridades competentes si fuera necesario) y por tanto responsable de sus actos, habremos dado un paso sustancial en la protecci贸n de los derechos digitales

Otro gran riesgo para los derechos fundamentales en el espacio digital deriva de las identidades falsas o inventadas, del anonimato. No es necesario recordar c贸mo las redes sociales se han convertido en un semillero impune de odio, de vulneraci贸n del honor y la dignidad, de desinformaci贸n y polarizaci贸n.

Ese anonimato propicia un espacio para la desconfianza y para la alteraci贸n de la realidad. Es notorio c贸mo los resultados de supuestas encuestas virtuales o de procesos pretendidamente p煤blicos y participativos para decidir sobre cualquier materia se ven alterados por la intervenci贸n masiva de identidades fake.

Con el uso voluntario de sistemas de reconocimiento de la identidad real se puede generar confianza. Si ante una actuaci贸n en el entorno digital podemos saber que detr谩s hay una persona identificable (quiz谩s no por todos los internautas, pero s铆 por las autoridades competentes si fuera necesario) y por tanto responsable de sus actos, habremos dado un paso sustancial en la protecci贸n de los derechos digitales

Mientras otros sistemas de identificaci贸n nos permiten presumir que alguien es supuestamente quien dice ser, los sistemas biom茅tricos acreditan con certeza que efectivamente lo es

Tecnolog铆a de reconocimiento biom茅trico a trav茅s de inteligencia artificial

La biometr铆a es el 芦reconocimiento autom谩tico de los individuos en funci贸n de sus caracter铆sticas biol贸gicas y de comportamiento禄. Permite reconocer a las personas por elementos inherentes a su personalidad, propios e irrepetibles. Mientras otros sistemas de identificaci贸n nos permiten presumir que alguien es supuestamente quien dice ser, los sistemas biom茅tricos acreditan con certeza que efectivamente lo es.

Podemos decir que el reconocimiento biom茅trico es el 煤nico sistema que permite acreditar con certeza la identidad digital real de una persona. Y as铆 formular que, en el entorno digital, la 煤nica identidad real o cierta es la identidad biom茅trica.

El Instituto Hermes ha examinado los avances tecnol贸gicos en reconocimiento biom茅trico. Nuestro estudio nos permite concluir que, con el uso de redes neuronales e inteligencia artificial avanzada, la biometr铆a facial se ha convertido en la tecnolog铆a de reconocimiento biom茅trico de referencia.

Los sistemas utilizados han avanzado para dejar atr谩s los primeros desarrollos basados en sistemas de puntos a partir de una imagen, que como se ha demostrado son m谩s proclives al error y susceptibles de ser sustra铆das por terceros. La incorporaci贸n de redes neuronales a los sistemas de identificaci贸n biom茅trica ha supuesto una revoluci贸n industrial en este campo, aportando notables mejoras en precisi贸n, acierto y seguridad. De tal modo que, si el proceso de captura de datos, dise帽o y entrenamiento del motor biom茅trico y el procesamiento del vector resultante se realizan con las tecnolog铆as m谩s avanzadas, convenientemente certificadas, los sistemas de reconocimiento no constituyen por s铆 mismos un riesgo para la privacidad y la seguridad de las personas que los utilizan.

Los riesgos no derivan de la biometr铆a como tecnolog铆a, sino de sus posibles usos. El reconocimiento biom茅trico en s铆 mismo no representa una actividad invasiva o limitatitva de derechos fundamentales y no parece apropiado someterla a prevenciones o trabas que impidan que la ciudadan铆a se beneficie de sus innegables ventajas en aquellos usos que se ajusten a la ley y a los derechos fundamentales.

No es adecuado partir de una presunci贸n de que la biometr铆a perjudica los derechos fundamentales. Al contrario, la inmensa mayor铆a de los usos son de riesgo bajo y si se siguen los requisitos normativos y se usan los est谩ndares tecnol贸gicos adecuados su incidencia negativa en la esfera de derechos ciudadanos es nula.

Seguridad


Uno de los temores m谩s comunes es el de que una vez los datos biom茅tricos est谩n cedidos a terceros, la vulnerabilidad del ser humano ser铆a extrema si alguien los sustrae, ya que, a diferencia de unas claves, no pueden cambiarse.

Evidentemente, en la biometr铆a la ciberseguridad es un pilar b谩sico. Y no se puede descartar que terceros, vulnerando los sistemas de defensa, consigan acceder a los vectores de los motores de identificaci贸n. Si 茅stos est谩n basados en l铆neas de puntos caracter铆sticos o landmarks, la vulnerabilidad es mayor porque a partir de ellos se puede llegar a reconstruir una cara.

Sin embargo, en los sistemas de inteligencia artificial m谩s avanzados, basados en redes neuronales, esos vectores resultan in煤tiles para la identificaci贸n de personas fuera del sistema para el que est谩n concebidos. Ni siquiera la persona que dise帽贸 el motor biom茅trico podr铆a obtener la informaci贸n contando solo con el vector. Por este motivo, es esencial que se promueva la aplicaci贸n estricta de est谩ndares t茅cnicos eficaces contra posibles ataques de ciberseguridad. Estos est谩ndares han de exigir:

  • La aplicaci贸n de motores biom茅tricos modernos de alta calidad basados en redes neuronales que est茅n validados por terceros (por ejemplo el NIST).
  • La capacidad de neutralizar las t茅cnicas de hacking utilizadas de forma maliciosa para suplantar la identidad (spoofing), tambi茅n validada por terceros independientes.

Es preciso a帽adir que existen ya est谩ndares internacionales, como la norma ISO/IEC 30107, que establecen medidas de seguridad que deben cumplir los motores biom茅tricos para repeler este tipo de ataques y garantizar su efectividad en dicha acci贸n.

No obstante, habiendo quedado acreditado que la operativa de los nuevos motores biom茅tricos es segura, no podemos obviar que el obtener una foto de casi cualquier persona en Internet resulta extremadamente f谩cil hoy en d铆a.

Asumida esta premisa, la confianza en los sistemas biom茅tricos se basa en la potencia de los sistemas anti-spoofing certificados que hay detr谩s de los mismos. Es por ello que los fabricantes de sistemas biom茅tricos han de seguir el ejemplo de los fabricantes de papel moneda, que a base de desarrollar y usar constantemente nuevas
tecnolog铆as, han conseguido mantener la confianza en su producto a pesar de los ilimitados intentos de falsificaci贸n.

Sesgo y discriminaci贸n


En cuanto a la posible incidencia del reconocimiento biom茅trico en posibles sesgos o discriminaciones a las personas en raz贸n de su raza, orientaci贸n o grupo social al que pertenezcan, ha de se帽alarse en primer lugar que el uso de la tecnolog铆a biom茅trica de reconocimiento facial de una persona para verificar su identidad, para determinar con su conocimiento y consentimiento si se encuentra entre las personas de un grupo o si es quien dice ser, no debe tener la capacidad de inferir otras caracter铆sticas del usuario como origen 茅tnico o racial, estados de 谩nimo, datos relativos a la salud鈥 etc. Nuestro ordenamiento no permite tratamientos de los datos con esta finalidad. El uso discriminatorio ocurre y puede ocurrir, con y sin tecnolog铆a biom茅trica, pero no es inherente a esta.

El problema no es tanto la tecnolog铆a sino la inclusi贸n de elementos de comparaci贸n suficientemente amplios para eliminar este potencial efecto indirecto. Cabe diferenciar entre los efectos que se producen en los casos de reconocimiento uno a uno (verificaci贸n o autenticaci贸n de identidad), y los de uno a varios (1:N, conocido como identificaci贸n).

Un informe elaborado por el NIST (National Institute of Standards and Technology) en 2019 manifiesta que, para procesos 1:N los sistemas que introducen un mayor n煤mero de variables en el entrenamiento de algoritmos consiguen eliminar falsos positivos o negativos por raz贸n de raza. En casos 1:1 encontraron que los errores apenas tienen incidencia y esta ser铆a menor que la que resultar铆a atribuible al ojo humano. La conclusi贸n es, por tanto, que el problema de los sesgos proviene de usar bases de datos incompletas en el entrenamiento de los motores de
reconocimiento biom茅trico.

El uso discriminatorio ocurre y puede ocurrir, con y sin tecnolog铆a biom茅trica, pero no es inherente a esta

Privacidad


La acreditaci贸n de la identidad mediante reconocimiento biom茅trico est谩 sujeta como todas las actividades al respeto de los derechos fundamentales, a la privacidad y a la protecci贸n de datos personales.

Con car谩cter general, los sistemas de reconocimiento 1:1 consistentes en la comprobaci贸n de los datos biom茅tricos de una persona contra los de la identidad que dice tener son de muy bajo riesgo y debe promoverse su uso para acreditar la identidad real de la ciudadan铆a en entornos digitales y f铆sicos, bien con fundamento en el consentimiento de la persona o en un inter茅s leg铆timo debidamente reconocido.

Los sistemas de reconocimiento 1:N, consistentes en la comprobaci贸n de los datos biom茅tricos con una base de datos para comprobar si el sujeto es uno de ellos, no representan problemas si son consentidos y responden a una finalidad leg铆tima. Ser铆a el caso, por ejemplo, de los socios de un club para acceder a su local o el acceso a instalaciones laborales.

Es vital que se aplique con rigor la normativa de protecci贸n de datos europea y que las tecnolog铆as que no cumplan los est谩ndares exigibles de garant铆a de privacidad o los casos de uso que representen un riesgo cierto sean limitados o impedidos.

Iniciativas para propiciar una identidad


La necesidad de una identidad digital segura, accesible y confiable es globalmente compartida y existen m煤ltiples iniciativas que promueven soluciones para conseguirla. Es el caso del sistema ALICEM promovido por el gobierno franc茅s y que constituye un precedente significativo en el entorno europeo. En Argentina, tambi茅n se ha puesto en marcha un sistema de verificaci贸n de identidad biom茅trica que da acceso a los servicios p煤blicos agrupados bajo el t铆tulo 芦Mi Argentina禄.

En el seno de la UE, la Comisi贸n Europea trabaja en la definici贸n de un marco para una Identidad Digital Europea. Esta iniciativa promueve un modelo de wallet que posibilita que el ciudadano sea 煤nico propietario de su identidad digital. La determinaci贸n de los est谩ndares tecnol贸gicos y requerimientos de este wallet europeo de identidad se est谩 debatiendo en grupos de trabajo. Estos requerimientos deber铆an articular distintos niveles de seguridad para que sea el usuario quien decida hasta d贸nde quiere llegar en el uso de su identidad.

Es muy relevante el compaginar el uso del wallet en el espacio de Internet, con sus usos en el espacio f铆sico y en las interaciones hombre-m谩quina que va a propiciar el desarrollo del ecosistema de la inteligencia artificial. Dentro de las opciones existentes para optimizar esa conexi贸n, deber铆a analizarse con especial detenimiento el uso de un sistema opcional de QR Biom茅trico en el wallet que permita acreditar la identidad real de una forma r谩pida y segura.

Sin identidad, sin ser reconocible y reconocido por los dem谩s, el ser humano se ve privado de un elemento esencial para su dignidad y plenitud. El derecho a la propia identidad en el entorno digital, reconocido expresamente en la Carta de Derechos Digitales, constituye una garant铆a fundamental para la ciudadan铆a y un presupuesto necesario para la plena efectividad de los restantes derechos digitales.

El grupo de trabajo del Instituto Hermes sobre Identidad digital y Biometr铆a ha analizado los retos que plantea la identificaci贸n de personas en el mundo digital desde la perspectiva de sus derechos digitales. Ha analizado igualmente las soluciones tecnol贸gicas que el reconocimiento biom茅trico basado en inteligencia artificial avanzada ofrece en este terreno, las diferentes regulaciones e iniciativas legislativas en marcha sobre el particular, las resoluciones y actuaciones de las autoridades p煤blicas en Espa帽a, Europa y otros pa铆ses, as铆 como los casos de uso m谩s relevantes.

El proyecto para la Espa帽a despoblada del Instituto Hermes en colaboraci贸n con las empresas vertebradoras del territorio

La Fundaci贸n Instituto Hermes se encuentra en la recta final de uno de sus proyectos m谩s importantes: el grupo de trabajo 芦Interconectividad, log铆stica y ciudadan铆a digital禄 que parte de la premisa de que si igualamos los derechos digitales, igualamos las oportunidades. As铆, podemos utilizar la identificaci贸n, difusi贸n y defensa de los derechos digitales como motor para revertir la despoblaci贸n en las zonas rurales.

Para llevar a cabo este reto, contamos con la colaboraci贸n de Correos como socio principal y coordinador de los trabajos, y la participaci贸n de Red El茅ctrica Espa帽ola y Renfe.

Contexto

Correos
Oficina de Correos en Torrej贸n de Velasco

La convergencia del despliegue de una estrategia de digitalizaci贸n basada en derechos y de los planes de transici贸n ecol贸gica, es la clave fundamental para enfrentar y revertir el declive de la Espa帽a interior.

Toda estrategia debe tomar como ariete el desarrollo conjunto de conectividad, movilidad y log铆stica. Hay una transformaci贸n en marcha de las infraestructuras y sobre todo, una nueva forma de entender las infraestructuras, que aparece ligada al desarrollo de derechos ciudadanos. Ellas son las nuevas claves del desarrollo.

Estas infraestructuras, que representan la materialidad de los nuevos derechos ciudadanos, est谩n vinculadas a un tipo particular de sujetos: empresas de servicio p煤blico cuya historia ha estado tradicionalmente ligada a la ampliaci贸n de derechos ante cambios tecnol贸gicos profundos (transportes, comunicaciones, electrificaci贸n, etc.).

En 2020, el a帽o de la pandemia, la experiencia de los confinamientos -especialmente en el mundo PYME- hizo evidente que la log铆stica es los pies y las manos de la digitalizaci贸n. Mientras, el arranque del Pacto Verde abr铆a la oportunidad de impulsar el marco de la transici贸n energ茅tica.

Renfe
Bustio

La nueva manera de mirar el territorio que surgi贸 de los debates entre el Instituto Hermes y Correos evidenci贸 la oportunidad de pensar en una l贸gica de colaboraci贸n entre ciudades, superadora de cualquier dial茅ctica de confrontaci贸n entre territorios.

El v铆nculo entre infraestructuras de transporte, digitalizaci贸n y derechos nos permiti贸, por ejemplo, imaginar la red de ciudades del AVE como columna vertebral de la digitalizaci贸n, detonante de una repoblaci贸n sustentada en una reindustrializaci贸n distribuida, digital y verde. Al mismo tiempo que se expand铆an de forma efectiva los derechos de ciudadan铆a digital.

De esta reflexi贸n estrat茅gica surgi贸 la propuesta de Zonas de Urgente Digitalizaci贸n y como consecuencia suya la necesidad de medir el impacto en derechos digitales de los proyectos estrat茅gicos ligados a la digitalizaci贸n.

A lo largo de este a帽o, hemos llevado a cabo una nueva fase de trabajos con el objetivo de presentar a las Administraciones P煤blicas 10 propuestas aplicables para combatir la despoblaci贸n partiendo del poder transformador y de desarrollo de la materializaci贸n de los nuevos derechos digitales.

Esta fase fue dividida en cinco sesiones de debate:

  1. Derecho a la conectividad y la asequibilidad universal
  2. Derecho al Trabajo digital y a la Asociaci贸n y desarrollo social por medios digitales
  3. Derecho a la Alfabetizaci贸n y el desarrollo cultural econ贸mico
  4. La log铆stica y el desarrollo de pol铆ticas activas para el desarrollo cultural y econ贸mico digital
  5. Discusi贸n del resumen de propuestas y aprobaci贸n del documento final de conclusiones

1. Derecho a la conectividad y la asequibilidad universal

Es el punto de partida: para responder al reto demogr谩fico es necesario garantizar una conexi贸n universal con anchos de banda que permitan la digitalizaci贸n efectiva del trabajo y los consumos culturales. Adem谩s, el acceso a la conexi贸n de los ciudadanos tiene que ofrecerse en las mismas condiciones econ贸micas en todo el territorio. Todo lo dem谩s significar铆a discriminaci贸n.

En esta sesi贸n se debatieron posibles propuestas de reforma legislativa e iniciativas pol铆ticas concurrentes a hacer efectivo este derecho, y la aplicabilidad y oportunidad de f贸rmulas y conceptos como el 芦servicio universal禄 o los servicios de 芦inter茅s econ贸mico general禄, as铆 como las v铆as de impulso de la 芦iluminaci贸n禄 y ampliaci贸n de las redes de fibra en manos de las Administraciones p煤blicas para llegar a la poblaci贸n rural.

2. Derecho al Trabajo digital y a la Asociaci贸n y desarrollo social por medios digitales

El derecho al trabajo digital es hoy un horizonte en espera de la ampliaci贸n y el desarrollo de un mercado del trabajo digital -no solo del teletrabajo- que en Espa帽a apenas existe fuera de las grandes ciudades. Desde nuestro punto de vista el desarrollo de este derecho y este mercado es la clave fundamental para una nueva industrializaci贸n sostenible en la Espa帽a rural.

Seg煤n nuestros c谩lculos m谩s de un mill贸n de personas que se desarrollan profesionalmente en el 谩mbito de los servicios avanzados consideran o han considerado la posibilidad de instalarse en zonas rurales ante las nuevas posibilidades de teletrabajo. Otros 谩mbitos, desde el emprendimiento digital al telemarketing, desde el periodismo a la administraci贸n de negocios o los servicios educativos digitalizados, esperan todav铆a su oportunidad.

Red El茅ctrica de Espa帽a

Tanto la transici贸n ecol贸gica como la transici贸n digital requieren de un fuerte pilar de participaci贸n ciudadana. El 茅xito de las cooperativas de energ铆a, hoy en transici贸n hacia Comunidades Energ茅ticas Locales (CEL), nos da un modelo de desarrollo para la digitalizaci贸n 芦desde abajo禄. Es fundamental este impulso ciudadano en cuestiones b谩sicas como la creaci贸n de un mercado de trabajo digital y el desarrollo de la alfabetizaci贸n y la cultura digital.

En esta sesi贸n debatimos propuestas presentadas con anterioridad como las Cooperativas de Trabajo Digital o el Estatuto del Trabajador Digital.

3. Derecho a la Alfabetizaci贸n y el desarrollo cultural econ贸mico

La alfabetizaci贸n digital ha de ir mucho m谩s all谩 del manejo de herramientas b谩sicas (tal y como se entendi贸 generalmente hasta ahora en Espa帽a). Es necesario dar la oportunidad de desarrollar competencias de todo tipo a trav茅s de la formaci贸n en 芦cultura digital禄 m谩s que alfabetizaci贸n digital: desde los conocimientos para digitalizar la actividad laboral y profesional hasta la posibilidad de defender la integridad personal frente abusos y agresiones.

Las propuestas previas a debatir en este punto son la creaci贸n de un programa de 芦Misiones pedag贸gicas digitales禄 y la creaci贸n de 芦Zonas de Urgente Digitalizaci贸n禄 (ZUD) como zonas prioritarias para la inversi贸n p煤blica, la RSE (Responsabilidad Social Empresarial) y la acci贸n social.

4. La log铆stica y el desarrollo de pol铆ticas activas para el desarrollo cultural y econ贸mico digital

En esta 煤ltima sesi贸n sobre medidas, debatiremos pol铆ticas y programas tendentes a dotar de piernas a la digitalizaci贸n mediante el desarrollo log铆stico verde de la Espa帽a menos poblada y el desarrollo de la industria digital. Como punto de partida, una 芦red de ciudades del AVE禄 puede ser el gran conector de las ZUD en un rango de 80km a la redonda de cada uno de sus integrantes, sirviendo a la transversalizaci贸n de pol铆ticas activas, la dinamizaci贸n cultural y social y las pol铆ticas de emprendimiento, y sirviendo de paso para comprometer a los grandes centros urbanos y sus elementos m谩s din谩micos en la nueva industrializaci贸n digital y sostenible.

Jos茅 Luis Pi帽ar Ma帽as. Catedr谩tico de Derecho Administrativo. Patrono de la Fundaci贸n Instituto Hermes

El pasado 14 de julio, el presidente del Gobierno present贸 en la Moncloa la Carta de Derechos Digitales y afirm贸 que con ello 芦Espa帽a se sit煤a a la vanguardia internacional en la protecci贸n de derechos de la ciudadan铆a禄. 驴Es realmente as铆, teniendo en cuenta que la Carta carece de valor normativo, que tan s贸lo es un documento program谩tico que pretende recoger en un texto los derechos fundamentales que deber铆an en todo caso ser reconocidos en la sociedad digital?

Desde luego, la protecci贸n efectiva de los derechos s贸lo se alcanza cuando se reconocen de forma vinculante y se articulan garant铆as para hacerlos valer y defenderse frente a los ataques que puedan sufrir. Algo que la Carta, por s铆 sola, no hace. Entonces, 驴por qu茅 una Carta de Derechos Digitales?

Decir que la innovaci贸n tecnol贸gica trae consigo inimaginables avances para la sociedad pero que al mismo tiempo genera riesgos dif铆ciles o imposibles de predecir es algo ya muy manido, pero cierto. Tambi茅n suele decirse que el derecho es incapaz de enfrentarse de antemano a tales riesgos, respecto de los que siempre parece ir a la zaga. Seguramente algo de cierto hay tambi茅n en ello, pero esta situaci贸n no deber铆a generarnos sensaciones de zozobra. El derecho se ha enfrentado a situaciones tan complejas, intensas, disruptivas, como las que ahora trae consigo el reto de la transformaci贸n digital. Y lo ha hecho con 茅xito. Basta pensar en lo que supuso el descubrimiento de Am茅rica, la Revoluci贸n francesa o la ca铆da del Muro de Berl铆n. O las revoluciones industriales que se han producido antes de la que ahora llamamos cuarta. Lo que ocurre es que ahora parece que los cambios son m谩s r谩pidos, los escenarios m谩s inciertos, el entorno muy diferente al que hasta ahora conoc铆a la sociedad. Y el derecho se resiente. Pero no se rinde. As铆 como evoluciona la ciencia, tambi茅n el derecho busca nuevas soluciones y se adapta al nuevo entorno. La regulaci贸n, las garant铆as y la efectividad de las normas deben reinventarse para conseguir el objetivo final, que no es otro que el pleno respeto a los derechos fundamentales de todas las personas.

Y en este contexto la Carta de Derechos Digitales encuentra su justificaci贸n, pues de entrada se presenta como marco imprescindible para futuras leyes. El compromiso asumido por el presidente del Gobierno al presentar la Carta debe traducirse en que cualquier iniciativa legislativa deber铆a superar el juicio de compatibilidad en relaci贸n con el compromiso que supone la Carta. Compromiso que debe entenderse exigible no solo al actual Gobierno, pues la Carta tuvo ya un precedente en la iniciativa que se puso en marcha por el anterior en 2017 y que por cuestiones de calendarios electorales no lleg贸 a ver la luz. Es algo que no debe olvidarse porque de este modo la Carta 鈥攅n cuya elaboraci贸n, por cierto, se han tenido en cuenta las aportaciones de la sociedad civil鈥 puede ser considerada como hoja de ruta para la gran mayor铆a de los grupos pol铆ticos con representaci贸n parlamentaria. Estamos, pues, ante un texto que debe entenderse como una conquista en favor de los ciudadanos, a la que deben sentirse pol铆ticamente vinculados quienes tienen en sus manos la llave de la iniciativa legislativa.

Esta conclusi贸n es de enorme trascendencia porque al aprobarse la Carta se han puesto las bases de lo que debe ser el respeto a los derechos fundamentales en el desarrollo actual y futuro de la sociedad digital.

Cierto que la Constituci贸n de 1978 puede ser interpretada de modo que permite entender reconocidos y tutelados los derechos fundamentales tanto en el entorno f铆sico como en el digital. Pero era necesario resaltar la importancia de los derechos digitales sobre todo si se tiene en cuenta que, especialmente los j贸venes, cada vez m谩s, no es que vivan 芦con禄 Internet, sino que viven tambi茅n 芦en禄 Internet. La red 鈥攍o digital鈥 se ha convertido en un espacio vital cotidiano, en el que las personas nos relacionamos e interactuamos. Es un espacio en el que, adem谩s, se dan al menos dos circunstancias que no debemos olvidar.

Por un lado, y esto es esencial, la violaci贸n de los derechos en el entorno digital puede llegar a pasar totalmente desapercibida para quien la padece. Si sufrimos cualquier ataque a nuestros derechos en la vida f铆sica, de inmediato somos conscientes de ello y podemos reaccionar. Si nos impiden ejercer la libertad de expresi贸n, manifestarnos, si nos privan de la libertad o de la propiedad, por modesto que sea el bien que nos sustraigan, de inmediato podemos caer en la cuenta de ello.

Pero si en el entorno digital nos acechan, nos vigilan, nos roban los datos o la identidad entera, nos manipulan o perfilan il铆citamente, quiz谩 nunca lleguemos a ser conscientes de ello, o lo seamos s贸lo cuando se produzcan las consecuencias nocivas para nosotros derivadas de esa violaci贸n de los derechos: cuando no contraten a alguien porque han estado escudri帽ando sus redes sociales, cuando no podamos utilizar nuestra tarjeta de cr茅dito porque nos han robado los datos, cuando se hacen p煤blicas unas im谩genes comprometedoras que pueden suponer la muerte civil o incluso la real de las personas. No ser铆a la primera vez que una persona se suicida tras hacerse p煤blicas im谩genes sobre ella captadas 鈥攐 difundidas鈥 sin su consentimiento. Zygmunt Bauman y David Lyon han hablado con raz贸n de la 芦vigilancia l铆quida禄 a la que estamos sometidos, y las graves consecuencias que ello tiene.

Por otro lado, y quiz谩 como consecuencia de la falta de conciencia sobre la posible y nefasta violaci贸n de nuestros derechos, las cautelas que se toman en el entorno digital son muy inferiores a las que tomamos en la vida f铆sica. En la sociedad digital no cerramos las puertas con llave ni usamos cintur贸n de seguridad o airbag. Byung-Chul Han ha advertido que con frecuencia son las propias personas las que divulgan de un modo 芦cuasi pornogr谩fico禄 su propia informaci贸n.

Ya s贸lo lo anterior justifica la aprobaci贸n de una Carta de Derechos Digitales, pese a carecer de valor normativo. En efecto, Espa帽a se sit煤a a la cabeza de la reflexi贸n y el compromiso p煤blico con los derechos digitales. El debate generado con este motivo permite colocar en el centro de atenci贸n la necesidad de respetar los derechos digitales. Con propuestas sin duda pioneras, como el reconocimiento de la identidad digital, de los neuroderechos (en lo que tanto tiene que ver a nivel mundial el cient铆fico espa帽ol Rafael Yuste), el derecho de acceso a Internet, el derecho al teletrabajo y a la desconexi贸n (ya propuesto en la Ley Org谩nica 3/2018), o la exigencia de que los sistemas de inteligencia artificial respeten en todo momento los derechos fundamentales. Y todo ello centrado en la persona y su dignidad. Stefano Rodot脿 ha advertido que

芦la dignidad鈥 evita que la persona sea considerada como una especie de explotaci贸n a cielo abierto en la que cualquiera puede recoger informaci贸n y construir perfiles鈥 que convierten a la persona en objeto de poderes externos, que pueden falsificarla, construirla de formas coherentes con las necesidades de una sociedad vigilada, de la selecci贸n social, del c谩lculo econ贸mico禄

Para ello es imprescindible exigir que en el entorno digital los derechos sean plenamente respetados. Ninguna innovaci贸n tecnol贸gica es posible sin derechos fundamentales. No se trata de poner puertas al campo, sino de recordar que la ciencia y el derecho, sobre todo en la sociedad digital, han de ir siempre de la mano. Y en ese recorrido com煤n la Carta de Derechos Digitales puede y debe asumir un papel capital. No lo olvidemos.

El 10 de marzo de 2021 tuvo lugar de forma virtual la reuni贸n de lanzamiento del proyecto PROLIFIC, PROmoting digital rights LIteracy For Including Citizens coordinado por el instituto Polibienestar de la Universidad de Valencia y los socios Fundaci贸n Instituto Hermes para el empoderamiento de la ciudadan铆a (Espa帽a), Margherita Societa’ Cooperativa Sociale Onlus (Italia), Senior Europa Sociedad Limitada – Kveloce (Espa帽a) y Funda莽茫o Dr. Jos茅 Louren莽o J煤nior (Portugal).

Todos los socios participaron en el evento para debatir y planificar la puesta en marcha del proyecto que tiene como objetivo empoderar a los grupos de personas vulnerables (ancianos, inmigrantes y personas con discapacidad) sobre sus derechos digitales a trav茅s de la capacitaci贸n de los profesionales que trabajan con ellos en ONG, asociaciones, servicios sociales, etc. y la creaci贸n y validaci贸n de herramientas espec铆ficas.

Se trata de un paso importante para empezar a generar conciencia y crear herramientas para proteger a los grupos vulnerables de la estafa o la usurpaci贸n de identidad, el acoso y el grooming, la suplantaci贸n de identidad o el abuso de poder de las empresas, y para luchar contra la difusi贸n de mensajes extremistas, discriminatorios, racistas, xen贸fobos, antisemitas, hom贸fobos o sexistas.

Imagen: Gerarlt

El papel de los socios

  • La Universitat de Valencia – Instituto Polibienestar (Espa帽a) es el socio principal del proyecto y ser谩 quien promueva la coordinaci贸n del consorcio. Adem谩s, est谩 a cargo del desarrollo del marco de evaluaci贸n para medir los impactos del proyecto y las actividades relacionadas.
  • La Fundaci贸n Instituto Hermes para el empoderamiento de la ciudadan铆a (Espa帽a) lidera el desarrollo de la creaci贸n de un software (plataforma web) que personaliza un curr铆culo de formaci贸n para que los profesionales que trabajan con grupos vulnerables tengan las competencias adecuadas para promover los derechos digitales y prevenir su vulneraci贸n.
  • Margherita Societa’ Cooperativa Sociale Onlus (Italia) se encarga de las actividades de comunicaci贸n y difusi贸n, pero tambi茅n participar谩 en la prueba de las nuevas herramientas de formaci贸n en el 谩mbito de la discapacidad.
  • Senior Europa Sociedad Limitada – Kveloce (Espa帽a) es responsable del control de calidad de las actividades y los resultados.
  • La Funda莽茫o Dr. Jos茅 Louren莽o J煤nior (Portugal) se encarga de realizar actividades piloto con personas mayores y con profesionales que trabajan con este grupo vulnerable.
Imagen: Gerarlt

Pr贸ximos pasos


Los socios, durante la reuni贸n, debatieron sobre la gesti贸n del proyecto y acordaron comenzar con el desarrollo del primer resultado: un software (plataforma web) que personaliza un curr铆culo de formaci贸n para profesionales, educadores y voluntarios para favorecer el empoderamiento de los derechos digitales de los grupos vulnerables.

Todo el trabajo se basar谩 en la comprensi贸n com煤n de lo importante que es hoy en d铆a apoyar a los grupos vulnerables para que puedan utilizar la tecnolog铆a e Internet como oportunidades de formaci贸n, informaci贸n, desarrollo, expresi贸n social y participaci贸n ciudadana, evitando ser enga帽ados, acosados o discriminados.

El proyecto, financiado por la Comisi贸n Europea en el marco del programa Erasmus plus, est谩 dise帽ado para empoderar a los grupos de personas vulnerables sobre sus derechos digitales a trav茅s de la capacitaci贸n de los profesionales que trabajan con ellos en ONG, asociaciones, servicios sociales, etc. y la creaci贸n y validaci贸n de herramientas espec铆ficas.

Internet genera m煤ltiples oportunidades de formaci贸n, informaci贸n, desarrollo, expresi贸n social e incluso participaci贸n ciudadana. Sin embargo, dentro de Internet se han desarrollado comportamientos negativos como el acoso virtual, la violencia verbal y simb贸lica, la discriminaci贸n e incluso comportamientos delictivos. Hasta el momento, existen importantes iniciativas que muestran la creciente preocupaci贸n por el reconocimiento y regulaci贸n de los derechos de la ciudadan铆a en el entorno digital.

El proyecto PROLIFIC tiene como objetivo generar conciencia y crear herramientas para proteger a los grupos vulnerables de la estafa o la usurpaci贸n de identidad, el acoso y el grooming, la suplantaci贸n de identidad o el abuso de poder por parte de las empresas, as铆 como combatir la difusi贸n de mensajes extremistas, discriminatorios, racistas, xen贸fobos, antisemitas, hom贸fobos o sexistas.

Estos grupos vulnerables son los inmigrantes, las personas mayores y las personas con discapacidad. Estos grupos tienen diferentes caracter铆sticas, pero tienen en com煤n una mayor vulnerabilidad a las consecuencias negativas del r谩pido desarrollo de la digitalizaci贸n y las TIC, debido tambi茅n a un menor nivel de competencias digitales.

Por estas razones, PROLIFIC formar谩 a los profesionales, voluntarios y educadores que trabajan con estos grupos vulnerables mediante el desarrollo y la oferta de un software (plataforma web) que personaliza un curr铆culo de formaci贸n para que desarrollen las competencias adecuadas para responder mejor a los problemas espec铆ficos antes mencionados relacionados con la violaci贸n de los derechos digitales de los ciudadanos, seg煤n las caracter铆sticas de cada grupo objetivo espec铆fico. Adem谩s, se proporcionar谩 una herramienta de evaluaci贸n para medir el impacto de la promoci贸n de los derechos digitales entre los grupos vulnerables.

Imagen: Mohamed Hassan

Gracias a esto, PROLOFIC permitir谩

  • Empoderar a los grupos vulnerables en sus derechos digitales mediante el desarrollo de la capacidad de los profesionales que trabajan con ellos.
  • Aumentar la conciencia de los grupos vulnerables y sus cuidadores sobre sus derechos digitales
  • Difundir y transferir los contenidos y herramientas de formaci贸n en diferentes comunidades de Europa.

Los grupos destinatarios del proyecto ser谩n los usuarios finales (inmigrantes, personas mayores y discapacitados), los profesionales que trabajan con grupos vulnerables (trabajadores sociales, voluntarios, educadores, etc.), los expertos (por ejemplo, abogados, educaci贸n, inform谩tica) y otras partes interesadas (ONG, asociaciones).

隆Sigue conectado con nosotros para crear un entorno digital m谩s inclusivo y seguro!

Socios del proyecto

Socio principal: Universitat de Valencia – Instituto Polibienestar (Espa帽a)

Otros socios:

ALICEM

Seg煤n el Ministerio del Interior, ALICEM es la primera soluci贸n segura de identidad digital soberana. Esta aplicaci贸n ha sido desarrollada por el Ministerio del Interior y la Agencia Nacional de T铆tulos Garantizados (ANTS). ALICEM es una aplicaci贸n para m贸viles dise帽ada para permitir a las personas autenticar su identidad en servicios online p煤blicos y privadas y las transacciones digitales que realicen.

El usuario debe disponer de un tel茅fono inteligente y de pasaporte o tarjeta de residencia con chip. La aplicaci贸n reemplaza as铆 la tarjeta de identidad que utilizan los ciudadanos en la vida cotidiana y permite el uso de servicios online ya sean p煤blicos o privados. No se trata sin embargo de una aplicaci贸n de uso obligatorio, todo el mundo es libre de utilizar o no la aplicaci贸n.

驴C贸mo funciona?

Una vez instalada ALICEM en el m贸vil, el usuario registra su pasaporte o tarjeta de residencia.

  1. La aplicaci贸n realiza la lectura del chip del documento oficial de identidad mediante el protocolo NFC (tecnolog铆a inal谩mbrica de corto alcance), es decir, sin contacto.
  2. A continuaci贸n se procede a efectuar el reconocimiento facial del individuo comparando la foto del documento con identidad con su rostro para autenticar que el usuario es titular del documento de identidad oficial que porta.

驴Qu茅 supone?

La aplicaci贸n forma parte del reglamento europeo 芦elDAS禄 aprobado el 23 de julio de 2014 y relativo a la identificaci贸n electr贸nica y los servicios de confianza para las transacciones electr贸nicas en el mercado interior. Un reglamento con el objetivo de garantizar las interacciones electr贸nicas en la Uni贸n Europea (UE) entre empresas, ciudadanos y autoridades p煤blicas. 芦elDAS禄 define 3 niveles de garant铆a: baja, sustancial y alta; ALICEM apunta a los dos niveles superiores y antecede a identidad electr贸nica que se prev茅 entre en funcionamiento en Francia en agosto de 2021.

La aplicaci贸n ALICEM fue validada mediante un decreto aprobado en mayo de 2019 que autoriza la creaci贸n de un medio de identificaci贸n electr贸nica denominado 芦Autenticaci贸n online certificada en el m贸vil禄 . El art铆culo 3-2 del reglamento eIDAS define, por un lado, la 芦identificaci贸n personal para medios electr贸nicos禄 que contiene datos de identificaci贸n personal y que se utilizan para autenticarse para un servicio en l铆nea y, por otro lado, 芦identificaci贸n electr贸nica禄 que consiste en utilizar datos de identificaci贸n personal en formato electr贸nico que representen de manera inequ铆voca a una persona f铆sica o jur铆dica, o una persona f铆sica que represente a una persona jur铆dica (art. 3-1).

Por su parte, la 芦autenticaci贸n禄 es un proceso electr贸nico que permite confirmar la identificaci贸n electr贸nica de una persona f铆sica o jur铆dica, o el origen e integridad de los datos en formato electr贸nico. La protecci贸n de datos est谩 garantizada de acuerdo con la ley modificada de 1978 y el RGPD, por ejemplo: no hay almacenamiento de datos extra铆dos del documento de identidad y los datos no se procesan.

La biometr铆a, en este caso el reconocimiento facial con fines de autenticaci贸n segura, impone obligaciones especiales cuando da lugar al procesamiento de datos (como la evaluaci贸n del impacto en la privacidad). Este aspecto est谩 contemplado por ALICEM. Sin embargo, la aplicaci贸n ha suscitado inquietudes con respecto a las posibilidades que ofrece a los Estados o empresas en t茅rminos de trazabilidad de personas.

La asociaci贸n La Quadrature du Net solicit贸 al Consejo de Estado la anulaci贸n del decreto por extralimitaci贸n de poder y, subsidiariamente, plantear cuestiones preliminares al Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.

El Consejo de Estado rechaz贸 el recurso de la asociaci贸n que se opon铆a a la fase de reconocimiento facial al abrir la cuenta del usuario, alegando que la soluci贸n deb铆a ofrecer una alternativa a este proceso de verificaci贸n de identidad biom茅trica. Su respuesta advierte en primer lugar que el usuario m贸vil no tiene la obligaci贸n de registrarse en el servicio ya que, como subraya el Consejo de Estado, siempre tiene la posibilidad de utilizar otros dispositivos de identificaci贸n online de France Connect. Conecte 芦cuyo uso no presupone el consentimiento para el procesamiento del reconocimiento facial禄.

Adem谩s, el Consejo de Estado recuerda que la ley modificada de 1978 (art. 8) y el RGPD (art. 9) proh铆ben el tratamiento de datos biom茅tricos, a menos que el interesado haya dado su consentimiento expl铆cito y que, en el procesamiento por razones de inter茅s p煤blico importante, dicho procesamiento es proporcionado. Sin embargo, el consentimiento debe haberse otorgado libremente.

驴Podr铆amos prescindir del reconocimiento facial? 驴Hab铆a otras formas de acceder al servicio ALICEM?

Seg煤n el Consejo de Estado:

No se desprende de los documentos del expediente que, para la creaci贸n de identificadores electr贸nicos, a la fecha del decreto impugnado existieran otros medios para autenticar la identidad del usuario de forma totalmente desmaterializada presentando el mismo nivel de garant铆a que el sistema de reconocimiento facial.

As铆, el uso de biometr铆a autorizado por el decreto 芦debe ser considerado como requerido por el prop贸sito de este procesamiento禄. Es evidente que la asociaci贸n no hab铆a proporcionado pruebas de que existieran tales medios.

Y adem谩s:

De los documentos del expediente se desprende que los servicios accesibles a trav茅s de la aplicaci贸n Alicem tambi茅n eran accesibles, en la fecha del decreto impugnado, a trav茅s de FranceConnect, cuyo uso no presupone el consentimiento para el tratamiento de reconocimiento facial.

Por tanto, de ello se desprende que el consentimiento de los usuarios de ALICEM se otorga libremente. Por 煤ltimo, se deja de lado la cuesti贸n de la recogida de datos adecuados, relevantes y no excesivos en relaci贸n con el objeto y finalidades del tratamiento.

Esta decisi贸n del Consejo de Estado es una buena noticia para la seguridad y la confianza digital; aunque solo sea para luchar contra el fraude y el robo de identidad.

Digitalizaci贸n de la empresa

La digitalizaci贸n de las organizaciones y las empresas ha pasado de objetivo estrat茅gico a urgencia inmediata en toda Europa. La recuperaci贸n econ贸mica del continente tendr谩 en ella uno de sus dos pilares fundamentales. Digitalizaci贸n significa hoy un futuro apremiante y una esperanza.

El peligro es que cuando una palabra pasa ser el veh铆culo de todas las aspiraciones sociales, inevitablemente se vac铆a en cierto grado de contenido. El problema es que la reflexi贸n previa sobre su significado real, material, era tan escueta, que podr铆a convertirse en fetiche. Por eso es m谩s importante que nunca escuchar a los cr铆ticos.

El siguiente documento recoge citas de dos art铆culos de opini贸n, firmados por David Justino y Eduardo Manch贸n publicados en medios de comunicaci贸n de Portugal y Espa帽a durante la 煤ltima semana.

Ideas centrales

  • Lo que nos puede salvar es la producci贸n de conocimiento innovador, incorporado o no a la tecnolog铆a, que puede movilizarse para agregar valor a los bienes que producimos. Digitalizar sin un cambio previo de procesos es reproducir los (malos) servicios existentes. Automatizar sistemas industriales obsoletos es darles un nuevo aspecto, sin cambiar su naturaleza real. David Justino
  • La digitalizaci贸n es un aprendizaje y los aprendizajes no se pueden delegar. Al igual que la alfabetizaci贸n tiene consecuencias mayores que el mero hecho de saber juntar letras, la digitalizaci贸n es mucho m谩s que crear una web o una ‘app’, es un aprendizaje que implica cambios profundos en las personas y en el funcionamiento de las organizaciones. Subcontratar la digitalizaci贸n significa pagar para que ese capital intelectual, literalmente, se pierda en un tercero cuyo negocio no es acumular conocimiento, sino vendernos el m谩ximo n煤mero de horas. Contratar a un zorro para que nos vigile las gallinas. Eduardo Manch贸n.

David Justino: 芦El fetichismo de la tecnolog铆a禄

David Justino(1953) Pol铆tico y soci贸logo portugu茅s del partido social dem贸crata (PSD) del que actualmente es vicepresidente. Fue Ministro de Educaci贸n (2002-2004) con el gobierno de Dur茫o Barroso y asesor para asuntos sociales del Presidente Cavaco Silva, entre otros cargos. Es Catedr谩tico de Sociolog铆a en la Universidade Nova de Lisboa.

David Justino ha iniciado la publicaci贸n de una serie de 10 art铆culos en el diario portugu茅s P煤blico sobre los retos a los que nos enfrentamos actualmente en diversas 谩reas, en Portugal y en el mundo. En su art铆culo dice as铆:

La tensi贸n entre individualismo y masificaci贸n se ha formulado, al menos, desde John Stuart Mill y Alexis de Tocqueville y se centra en la libertad y diversidad de una sociedad de individuos y ciudadanos ante lo que se tem铆a como el riesgo de la 芦tiran铆a de las masas禄 o , si queremos, del despotismo de las mayor铆as. Ambos convergieron en la necesidad de crear instituciones pol铆ticas que garantizasen un equilibrio indispensable entre los derechos fundamentales de las personas, su libertad y poder de diferenciaci贸n, y el respeto a la voluntad de las mayor铆as, por irracional y anacr贸nica que sea.

Las nuevas tecnolog铆as, en concreto las de la informaci贸n y la comunicaci贸n, aumentan esta tensi贸n e introducen nuevos motivos de preocupaci贸n por el acceso masivo a la informaci贸n, la opini贸n y el poder que tienen los peque帽os grupos para inducir ideas, conceptos y comportamientos de la enorme masa humana de usuarios. y consumidores. La visi贸n orwelliana sigue flotando sobre el futuro de nuestras sociedades, aunque en una escala ampliada, m谩s descentralizada pero tambi茅n m谩s fragmentada.

El fetichismo de la tecnolog铆a

Recuerdo un episodio sucedido en 1996 y repetido en 1997. Por primera vez un ordenador gan贸 una partida de ajedrez al que en ese momento se consideraba el mejor jugador de todos los tiempos, Garry Kasparov. En 1997, el equipo creado por IBM volvi贸 a ganar dos juegos, lo que le permiti贸 ganar el partido de 6 (tres empates y una derrota). Muchos de los lectores recordar谩n el nombre del campe贸n de ajedrez. Otros recordar谩n el nombre de la computadora, ‘Deep Blue’. Pero pregunto: 驴cu谩ntos recuerdan los nombres de los programadores que desarrollaron el software? Cinco ingenieros y un joven maestro de ajedrez: Chung-Jen Tan, Murray Cambell, Feng-hsiung Hsu, Joseph Hoane Jr., Jerry Brody y Joel Benjamin.

Lo que qued贸 para la historia fueron Kasparov y Deep Blue, el hombre derrotado por la m谩quina. Todo el conocimiento que se tuvo que movilizar desde el registro de 700 mil partidas que involucraron a los grandes maestros del ajedrez, as铆 como el complejo proceso de programaci贸n, qued贸 en segundo plano.

Nuestra relaci贸n con la tecnolog铆a desde entonces no ha cambiado significativamente. La fascinaci贸n por la tecnolog铆a nos hace olvidar el valor del conocimiento y la acci贸n humana que la conciben y desarrollan. A la tecnolog铆a se le atribuyen poderes m谩gicos, a veces sobrehumanos, cuando no hay nada m谩gico en ella y la capacidad humana para producir estas tecnolog铆as est谩 lejos de su l铆mite.

El concepto de fetichismo fue pionero en Marx, cuando, respecto al concepto de alienaci贸n, habl贸 del 芦fetichismo de la mercanc铆a禄. David Harvey, un ge贸grafo ingl茅s de orientaci贸n marxista, transpone la idea de hablar del fetichismo de la tecnolog铆a, entendi茅ndola como la propensi贸n humana a 芦dotar a los objetos o entidades, reales o imaginarios, de poderes aut贸nomos, misteriosos e incluso m谩gicos para moverse y dar forma el mundo de diferentes maneras禄 (El fetiche de la tecnolog铆a: causas y consecuencias ).

La acci贸n y el discurso pol铆ticos, particularmente entre nosotros, reflejan este fetichismo de la tecnolog铆a. La gran moda de la digitalizaci贸n abarca todos los 谩mbitos de la vida social, est谩 presente en el vocabulario del discurso 芦innovador禄 y 芦vanguardista禄, como si fuera la soluci贸n m谩gica para solucionar los problemas del pa铆s. 隆Puro enga帽o! En el mejor de los casos, seremos mejores consumidores de la tecnolog铆a que otros dise帽an, producen y comercializan, meros agentes pasivos de un proceso cuyo valor agregado es bajo.

Lo que nos puede salvar es la producci贸n de conocimiento innovador, incorporado o no a la tecnolog铆a, que puede movilizarse para agregar valor a los bienes que producimos. Digitalizar sin un cambio previo de procesos es reproducir los (malos) servicios existentes. Automatizar sistemas industriales obsoletos es darles un nuevo aspecto, sin cambiar su naturaleza real.

Eduardo Manch贸n: 芦Las consultoras est谩n matando la industria禄

Eduardo Manch贸n(1977) Fundador de Panoramio y Mailcheck, es el primer espa帽ol que vendi贸 su empresa a Google. Publica columnas de opini贸n en el diaro El Confidencial. Hacemos referencia a uno de sus art铆culos en el que plantea y analiza el error que muchas empresas espa帽olas han cometido al dejar su digitalizaci贸n en manos de consultoras.

Las pifias de la web de Renfe son el hazmerre铆r nacional, todos hemos sufrido en carne propia sus fallos. Lo sorprendente, sin embargo, no es que alguien cometa errores, lo verdaderamente chocante es que despu茅s de muchos a帽os esos errores contin煤en all铆. Solo quien conozca c贸mo funciona la consultor铆a de software ser谩 capaz de entender esta situaci贸n delirante.

La web de Renfe es solo la punta del iceberg. Buscadores que no encuentran, webs lentas, procesos incomprensibles鈥 No hace falta ser un experto, cualquier usuario sabe que la calidad de la mayor铆a de las ‘apps’ y webs ‘made in Spain’ deja mucho que desear. Y s铆, casi todo ese ‘software’ ha sido creado por consultoras.

La digitalizaci贸n por fin ha llegado a Espa帽a, toda empresa o Administraci贸n que se precie tiene una web y una ‘app’ pero, como los se帽ores feudales que renunciaban a aprender a leer y a escribir delegando esa tarea en sus escribanos, las empresas espa帽olas han cometido el error de delegar su digitalizaci贸n y dejarla en manos de consultoras.

El problema es que la digitalizaci贸n es un aprendizaje y los aprendizajes no se pueden delegar. Al igual que la alfabetizaci贸n tiene consecuencias mayores que el mero hecho de saber juntar letras, la digitalizaci贸n es mucho m谩s que crear una web o una ‘app’, es un aprendizaje que implica cambios profundos en las personas y en el funcionamiento de las organizaciones.

No aprender significa quedar a expensas de decisiones interesadas de terceros. Solo a un negocio interesado en facturar horas le conviene que los bancos sigan usando una tecnolog铆a obsoleta como Cobol. Gracias a decisiones como esa, los bancos han acumulado cantidades ingentes de lo que en el sector se llama ‘deuda t茅cnica’, y eso convierte en un infierno cualquier intento de implementar mejoras. Una organizaci贸n suficientemente competente hubiera tomado la muy dif铆cil decisi贸n de reescribir el c贸digo desde cero hace a帽os, pero a las consultoras les va mejor seguir remendando viejos sistemas. Las consecuencias las sufren el banco y especialmente sus clientes en forma de fallos, lentitud y deficiencias en sus maltrechas ‘apps’. Como Unamuno, los bancos han dicho 芦que digitalicen ellos禄.

La digitalizaci贸n produce una acumulaci贸n de un valioso capital intelectual en la organizaci贸n, un ‘asset’ digno de aparecer entre sus activos. Subcontratar la digitalizaci贸n significa pagar para que ese capital intelectual, literalmente, se pierda en un tercero cuyo negocio no es acumular conocimiento, sino vendernos el m谩ximo n煤mero de horas. Contratar a un zorro para que nos vigile las gallinas.

En consultor铆a, se trata de evitar ese conflicto de inter茅s cerrando precios, fechas de entrega y definiendo exactamente el producto a entregar, pero ese cors茅 no funciona y se entregan productos deficientes o inacabados para acabar terminando el producto facturando infinitas horas adicionales de ‘mantenimiento’. El grillete perfecto: el zorro se nos est谩 merendando las gallinas y ni siquiera podemos cambiar de zorro.

Crear ‘software’ es un proceso con caracter铆sticas muy particulares, tan particulares que en la industria se ha llegado al consenso de que es imposible ejecutar con 茅xito un producto planificado de antemano. Todos se han rendido a la realidad de un proceso artesanal de mejora paso a paso que nunca acaba. Las nuevas metodolog铆as, en lugar de intentar poner orden, son capaces de tolerar el caos y la incertidumbre que supone no poder predecir el siguiente paso. En consecuencia, nadie, excepto las consultoras, trabaja ya ni con fechas de entrega ni con las especificaciones detalladas de anta帽o. Un proceso poco predecible y ca贸tico que requiere horas infinitas no es algo que quieras hacer con una consultora externa.

En rom谩n paladino, por muy bien que creas que hayas planificado, a las primeras de cambio surgir谩n imprevistos y toda la planificaci贸n saltar谩 por los aires. Por eso, trabajando con una consultora siempre llega el d铆a en que no le sale a cuenta echar m谩s horas (o las echa con cuentagotas arrastrando los pies). Ese d铆a raramente coincide con el momento en que un producto est谩 listo para ser usado.

Ajenas a las modernas pr谩cticas, las consultoras son aut茅nticas f谩bricas de facturar horas y se vanaglorian de abrir ‘software factories’ intensivas en mano de obra en las localizaciones con salarios m谩s bajos. En las ant铆podas de este modelo est谩n las modernas empresas de ‘software’, organizaciones posindustriales donde la calidad del resultado se basa en el conocimiento t谩cito acumulado en los cerebros de sus trabajadores, el aut茅ntico medio de producci贸n, lo que los hace dif铆cilmente sustituibles e inevitablemente conlleva excelentes condiciones laborales.

驴Hay soluci贸n? S铆, y aunque es dif铆cil, tenemos referentes que han dado un golpe de tim贸n. Juan Roig, en la presentaci贸n de resultados en 2017, dijo literalmente 芦la web de Mercadona es una mierda禄 y apost贸 por crear una divisi贸n interna de la empresa llamada Mercadona Tech para empezar desde cero y hacer viable el negocio ‘online’. Contrat贸 a un equipo de grandes profesionales con el objetivo de repensar absolutamente todo, un proceso artesanal que no acabar谩 nunca y que inevitablemente debe hacerse en casa. Eso es digitalizaci贸n de verdad y, por cierto, la 煤nica manera de que Amazon no te deje alg煤n d铆a en los huesos.

Hubertus Heil - Ministro Federal de Trabajo de Alemania

El antecedente alem谩n

El Ministro de Trabajo Hubertus Heil (SPD) quiere reconocer el derecho a trabajar desde casa despu茅s de la crisis del coronavirus. Los sindicatos y las empresas le apoyan, pero la respuesta obedece a una demanda m谩s general.

El porcentaje de trabajadores que realizan su trabajo desde casa ha aumentado en Alemania del 12 al 25% del total de asalariados durante la pandemia. Heil declar贸 al peri贸dico 芦Bild am Sonntag禄

Estamos trabajando en una nueva ley para el derecho a 芦la oficina en casa禄 [nombre popular del teletrabajo en Alemania], que presentaremos en oto帽o. Todo aquel cuyo lugar de trabajo lo permita, deber铆a poder trabajar si lo desea en remoto. La idea es que los trabajadores puedan mudar su puesto de trabajo a casa, bien de forma permanente, bien uno o dos d铆as a la semana. Con la pandemia, estamos d谩ndonos cuenta de la cantidad de trabajo que actualmente puede ser realizado en remoto.

Con 芦reglas justas禄 Heil quiere evitar que 芦el trabajo se meta demasiado en la esfera privada禄. Tambi茅n debe haber una hora de cierre en la oficina en casa – 芦y esta hora no puede ser las 10 de la noche禄. El trabajo a domicilio deber铆a ser una opci贸n voluntaria para los empleados. 芦Queremos hacer posible m谩s tele-trabajo, pero no forzarlo禄, dijo Heil.

El partido social-dem贸crata (SPD) que integra la coalici贸n liderada por la canciller Angela Merkel, ya hab铆a defendido en diciembre de 2019 鈥搈ucho antes de que la pandemia obligara al confinamiento en Alemania y en gran parte del mundo鈥 el establecimiento del derecho a trabajar desde casa.

El vicecanciller y ministro federal de finanzas, Olaf Scholz, tambi茅n elogi贸 en p煤blico las ventajas del tele-trabajo. 芦Las 煤ltimas semanas han demostrado lo mucho que se puede hacer trabajando desde casa禄; 芦Es un verdadero logro, del que no debemos quedarnos atr谩s禄, a帽adi贸 el Ministro de Hacienda al peri贸dico 芦Bild am Sonntag禄.

La iniciativa tiene el apoyo de los sindicatos, entre otras organizaciones. El miembro de la junta de Ver.di (Vereinte Dienstleistungsgewerkschaft – en espa帽ol, Sindicato Unido de Servicios), Christoph Schmitz, declar贸 que desde el sindicato:

芦Exigimos el derecho a una oficina en casa禄 y a帽adi贸 que deben seguir cumpli茅ndose ciertas condiciones, 芦por un lado, las cuestiones operativas y la voluntad de los clientes han de tener un papel central, y por otro, la salud y la seguridad en el trabajo deben garantizarse de forma integral, lo que abarca desde los equipos de trabajo ergon贸micos hasta el registro del tiempo de trabajo禄.

驴Por qu茅 la medida genera consenso social CDU-SPD, empresariado-sindicatos?

La medida podr铆a afectar a un 20% de la fuerza de trabajo alemana. La experiencia de lo que en Alemania llaman la 芦oficina en casa禄 ha sido muy positiva durante el confinamiento… tanto para empresarios como para trabajadores. Y algo muy similar ha ocurrido en Francia.

Las empresas han visto la oportunidad de reducir gastos fijos en oficinas y servicios ligados. En no pocos casos especulan incluso con la posibilidad de vender plantas o edificios, sin perder capacidad de crecimiento. Porque el hecho es que tener un cierto porcentaje de la plantilla en remoto permite tener una fuerza de trabajo m谩s flexible y capaz de crecer seg煤n las necesidades de la demanda.

Por otro lado, en pa铆ses como Alemania hace mucho que las metodolog铆as online de gesti贸n de proyectos y organizaci贸n de equipos ya estaban muy implantadas dentro de las oficinas m谩s all谩 de los sectores originales (finanzas, software, etc.). Esto ha convertido el paso al teletrabajo en una ganancia real de productividad que los trabajadores han percibido sin embargo como una ganancia en su capacidad de conciliaci贸n laboral-familiar… y un ahorro en tiempos y gastos de transporte.

驴Qu茅 significa regular el teletrabajo como un derecho?

El teletrabajo es un espacio social propio en el que se solapan los derechos laborales y los digitales.

Es muy significativa la experiencia durante la pandemia en Portutal. Este pa铆s instaur贸 la modalidad de teletrabajo en todas las actividades susceptibles de ser trasladadas a los domicilios de los empleados. Sin embargo, las medidas de control establecidas por las empresas hicieron necesaria la intervenci贸n de la Comisi贸n Nacional de Protecci贸n de Datos. La Comisi贸n estableci贸 los l铆mites al empleador, y, entre otros, asentaba la imposibilidad de obligar al trabajador a mantener la c谩mara permanentemente activa, la prohibici贸n de grabar videoconferencias, as铆 como de someter a control remoto su actividad mediante softwares espec铆ficos (TimeDoctor, Hubstaff, Timing, ManicTime, TimeCamp, Toggl o Harvest).

El problema portugu茅s no puede interpretarse como un conflicto por el control de los trabajadores en el tiempo de trabajo, sino como el producto de una desincronizaci贸n cultural. La pandemia impuso el teletrabajo en entornos empresariales que no hab铆an implantado todav铆a la revoluci贸n digital en lo que toca a los servicios empresariales. A diferencia de Alemania, en buena parte del aparato administrativo de las empresas portuguesas las metodolog铆as de trabajo por metas y objetivos se consideran todav铆a exclusivas de los servicios avanzados y la digitalizaci贸n de la gesti贸n de equipos -presenciales o no- no es todav铆a hegem贸nica en el paisaje organizacional.

El teletrabajo supone ganancias de productividad cuando se organiza con metodolog铆as modernas de gesti贸n de equipos en torno a tiempos, metas y objetivos. El mercado hace ya mucho que ofrece decenas de soluciones con diversos enfoques de planificaci贸n y gesti贸n de proyectos online (BaseCamp, Asana, etc.). Este tipo de organizaci贸n del trabajo ha demostrado aumentar de manera efectiva la productividad de los servicios avanzados sin necesidad de cronometraje.

La forma de dar el salto de una situaci贸n similar a la de Portugal a una como la de Alemania, e incrementar con ello la productividad de los servicios dentro de las empresas, es impulsar mediante regulaci贸n la concepci贸n del teletrabajo que es hegem贸nica en EEUU, Gran Breta帽a, Alemania o los pa铆ses escandinavos.

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