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Por Josep Santacreu

Internet genera m煤ltiples oportunidades de formaci贸n, informaci贸n, desarrollo, expresi贸n social e incluso participaci贸n ciudadana. Sin embargo, dentro de Internet se han desarrollado comportamientos negativos como el acoso virtual, la violencia verbal y simb贸lica, la discriminaci贸n y, cada vez m谩s, el robo o el abuso sexual. Personas con discapacidad ps铆quica, personas mayores o migrantes enfrentan mayores dificultad para acceder de forma segura a los servicios digitales.

El proyecto PROLIFIC, PROmoting digital rights LIteracy For Including Citizens, tiene como objetivo empoderar a los grupos vulnerables (en concreto ancianos, inmigrantes y personas con discapacidad) sobre sus derechos digitales a trav茅s de la capacitaci贸n de los profesionales que trabajan con ellos en ONG, asociaciones o servicios sociales a trav茅s de la creaci贸n de contenidos y herramientas espec铆ficas.

Estos grupos tienen diferentes caracter铆sticas, pero tienen en com煤n una mayor vulnerabilidad a las consecuencias negativas del r谩pido desarrollo de la digitalizaci贸n y las TIC, debido tambi茅n a un menor nivel de competencias digitales. Aunque la renuncia voluntaria a la digitalizaci贸n tiene que ser tambi茅n un derecho, este proyecto parte de la convicci贸n de que la tecnolog铆a puede ayudar a estos grupos vulnerables a vivir mejor, ser m谩s aut贸nomos y tener m谩s y mejores oportunidades de proyecci贸n profesional, integraci贸n social, bienestar y aprendizaje.

Precisamente porque la tecnolog铆a es tan 煤til para estos colectivos tenemos que asegurarnos de que su inmersi贸n 鈥搗oluntaria- en el mundo digital debe cumplir todas las garant铆as respecto a la protecci贸n de sus derechos digitales. La soluci贸n, de nuevo, se encuentra en la formaci贸n y en la utilizaci贸n de herramientas digitales adecuadas. Con este proyecto, tratamos de un paso importante para empezar a generar conciencia a escala europea, y crear herramientas para proteger a los grupos vulnerables de la
estafa o la usurpaci贸n de identidad, el acoso y el grooming o el abuso de poder de las empresas, y para luchar contra la difusi贸n de mensajes extremistas, discriminatorios, racistas, xen贸fobos, antisemitas, hom贸fobos o sexistas. Para ello, estamos desarrollando una plataforma tecnol贸gica que permitir谩 personalizar itinerarios y materiales formativos en base al idioma de los destinatarios, sus habilidades
previas en el mundo digital y las vulnerabilidades propias de su condici贸n.

La creaci贸n del consorcio europeo que lleva a cabo este proyecto se basa en la comprensi贸n com煤n de lo importante que es hoy en d铆a apoyar a los grupos vulnerables para que puedan utilizar la tecnolog铆a e Internet como oportunidades de formaci贸n, informaci贸n, desarrollo, expresi贸n social y participaci贸n ciudadana, evitando ser enga帽ados, acosados o discriminados.

芦Las personas con discapacidad ps铆quica se convierten
f谩cilmente en v铆ctimas de acoso, delitos de odio e incluso
abuso sexual en Internet禄

Ignacio Torreblanca

Los resultados de un estudio de diagn贸stico de las necesidades y carencias de los grupos vulnerables muestra, por ejemplo, que las personas con discapacidad ps铆quica, que obtienen grandes beneficios de las facilidades que Internet ofrece para el ocio y la socializaci贸n, se convierten f谩cilmente en v铆ctimas de acoso, delitos de odio e incluso abuso sexual en Internet.

Las personas mayores son habitualmente excluidas de servicios b谩sicos, como la banca, por su falta de competencias digitales y tambi茅n son v铆ctimas f谩ciles para ciberestafadores de distinto tipo.

Los inmigrantes, por su parte, caen f谩cilmente en ciberestafas relacionadas con falsas ofertas de trabajo y tiendas falsas as铆 como en la desinformaci贸n.

El proyecto PROLIFIC, PROmoting digital rights LIteracy For Including Citizens coordinado por el instituto Polibienestar de la Universidad de Valencia, tiene como socios a la Fundaci贸n Instituto Hermes (Espa帽a), Margherita Societa鈥 Cooperativa Sociale Onlus (Italia), Senior Europa Sociedad Limitada 鈥 Kveloce (Espa帽a) y Funda莽茫o Dr. Jos茅 Louren莽o J煤nior (Portugal).

PROLIFIC Est谩 financiado por la Comisi贸n Europea a trav茅s del Programa Erasmus+.

Por Juan Manuel Serrano | Presidente de Correos y Miembro del Consejo Asesor de Instituto Hermes

Solo garantizando servicios b谩sicos digitales y log铆sticos podremos enfrentar y revertir el declive de la Espa帽a despoblada.

La intensificaci贸n de la digitalizaci贸n de nuestras sociedades y su conexi贸n con el Pacto Verde, est谩n dando forma ya a nuestras vidas. Esto es evidente. Pero lo que quiz谩 no sea tan obvio es que la digitalizaci贸n, unida a derechos digitales, es un motor de lucha contra el declive de la Espa帽a menos poblada.

Cuando o铆mos o leemos 芦derechos digitales禄 pensamos en libertad de expresi贸n, en protecci贸n de datos, en cookies, en Cambridge Analytica o ciberataques. Pero los derechos digitales tambi茅n son la conectividad universal, el teletrabajo, la formaci贸n en cultura digital o la log铆stica, porque sin ella ni la digitalizaci贸n de las empresas est谩 garantizada ni las necesidades de los ciudadanos completamente satisfechas.

Durante la pandemia descubrimos que muchos empleos pod铆an ser desempe帽ados con la misma eficacia desde los domicilios de los trabajadores y trabajadoras. Descubrimos que ahorr谩bamos mucho tiempo en desplazamientos (lo que incid铆a, adem谩s, en la cantidad de CO2 emitida a la atm贸sfera) y que lugares mucho m谩s agradables que nuestras atestadas e inc贸modas grandes ciudades pod铆an convertirse, por fin, en hogares estables.

Pero sin una conectividad suficiente para mantener una videoconferencia sin cortes, sin oferta formativa para nuestros hijos y ante la posibilidad de quedar descolgado del mercado laboral ante la p茅rdida de un trabajo, el ideal de la vida en el campo se fue desinflando y las mudanzas no llegaron m谩s all谩 de 70 kil贸metros de las grandes capitales.

Ah铆 es donde la Fundaci贸n Instituto Hermes, en colaboraci贸n con Correos, se propuso llevar a cabo un proceso de an谩lisis, reflexi贸n y debate con la colaboraci贸n de otras dos empresas p煤blicas, tambi茅n presentes en todo el territorio: Renfe y Red El茅ctrica Espa帽ola, con el objetivo de ofrecer al Gobierno y las CC.AA. propuestas realistas y aplicables para revertir la despoblaci贸n a trav茅s de la identificaci贸n, promoci贸n y difusi贸n de los derechos digitales.

As铆, planteamos los debates en 4 ejes, relacionados con otros tantos derechos: Conectividad, Trabajo digital, Alfabetizaci贸n y desarrollo cultural, y Log铆stica.

Seg煤n los mapas oficiales del Ministerio de Transici贸n Ecol贸gica y Reto Demogr谩fico hay seis millones de personas en Espa帽a que no cuentan con una conectividad decente. La conectividad no lo es todo. La brecha digital tambi茅n tiene que ver con el acceso a dispositivos, con la formaci贸n y con la cultura digital pero es preciso solucionar el tema de la conectividad para avanzar en todo lo dem谩s. Sin una conectividad m铆nima universal y asequible para todos, los m谩s avanzados programas de inclusi贸n y capacitaci贸n ser谩n insuficientes.

Otras condiciones han de cumplirse tambi茅n para que teletrabajar desde cualquier punto del territorio sea una realidad para una cantidad relevante de poblaci贸n. El caso de Renfe y la distribuci贸n en el territorio de sus Centros de Competencias Digitales (Teruel, Miranda de Ebro, Alc谩zar de San Juan, Linares y M茅rida, por ahora) es un ejemplo de acci贸n desde las empresas p煤blicas. Pero para que el sector privado haga lo mismo, es necesario crear incentivos, tambi茅n de tipo fiscal, para que empresas, aut贸nomos y trabajadores tomen una decisi贸n que ahora mismo ni se plantean.

Al mismo tiempo, la formaci贸n en competencias digitales debe cambiar su l贸gica y su naturaleza. Debe dejar de ser una formaci贸n puntual en herramientas concretas que muchas veces quedan obsoletas para pasar a ser una formaci贸n en cultura digital, que cada trabajador y cada empresario pueda aplicar para digitalizar su actividad aumentando productividad y reduciendo ineficiencias.

La formaci贸n digital de los grupos vulnerables dirigida a garantizar su inclusi贸n tambi茅n debe ser revisada y adaptada a las condiciones particulares de colectivos vulnerables espec铆ficos, incidiendo especialmente en la protecci贸n de sus derechos de ciudadan铆a digital, al ser mayor el riesgo y los peligros que enfrentan estos grupos poblacionales.

Y tampoco podemos olvidarnos de la log铆stica, que da materialidad a un mundo digitalizado. Espa帽a es ya una potencia log铆stica y con el Pacto Verde tenemos una oportunidad hist贸rica para poner en valor lo invertido desde lo p煤blico en infraestructuras ferroviarias, aprovechando, por ejemplo, las franja horaria nocturna de la alta velocidad para el transporte de paqueter铆a, electrificando el transporte de mercanc铆as o conectando los puertos con la red ferroviaria.

Hay mucho por hacer, pero ya tenemos parte del camino hecho. La digitalizaci贸n y la log铆stica unidas pueden marcar realmente la diferencia para alcanzar la igualdad real, la cohesi贸n social y territorial y un tejido productivo potente y distribuido. Tenemos un pa铆s con demasiado potencial como para desperdiciar sus posibilidades.

Art铆culo de Carme Artigas para el Instituto Hermes

La perspectiva 茅tica y humanista es la piedra angular de una digitalizaci贸n democr谩tica, sostenible y al servicio del progreso y la justicia social. El nuevo paradigma econ贸mico, pol铆tico, social y cultural que la revoluci贸n tecnol贸gica ha impulsado de manera determinante conlleva enormes implicaciones a todos los niveles que ya est谩n impactando de forma decisiva en nuestras vidas. Un escenario 煤nico, en el que los cambios generados a partir de un desarrollo tecnol贸gico sin precedentes est谩n abriendo a gran velocidad procesos transformadores esenciales para nuestro futuro a corto, medio y largo plazo.

Un desaf铆o clave que exige una respuesta a la altura por parte de todos que nos permita avanzar hacia una evoluci贸n de la transformaci贸n digital orientada a poner la tecnolog铆a al servicio del bienestar social y el respeto a los derechos fundamentales de las personas.

Carme Artigas, Secretaria de Estado de Digitalizaci贸n e Inteligencia Artificial del Gobierno de Espa帽a

Un desaf铆o clave que exige una respuesta a la altura por parte de todos que nos permita avanzar hacia una evoluci贸n de la transformaci贸n digital orientada a poner la tecnolog铆a al servicio del bienestar social y el respeto a los derechos fundamentales de las personas. A trav茅s de un enfoque global que entienda el desarrollo tecnol贸gico como una oportunidad para profundizar en el dise帽o de un modelo m谩s inclusivo, sostenible e igualitario aprovechando las enormes posibilidades de progreso econ贸mico y social de tecnolog铆as disruptivas con potencial para proyectar un sistema m谩s justo y mejor.

Desde la Secretar铆a de Estado de Digitalizaci贸n e Inteligencia Artificial entendemos el humanismo tecnol贸gico como una piedra angular de la transformaci贸n digital y del proyecto de pa铆s que queremos para Espa帽a. Una prioridad que impregna todos y cada uno de los planes y medidas puestas en marcha como parte del despliegue de la agenda Espa帽a Digital 2025, la hoja de ruta de nuestro pa铆s para la digitalizaci贸n, as铆 como del Plan de Recuperaci贸n, Transformaci贸n y Resiliencia.

Tenemos una visi贸n clara sobre hacia d贸nde queremos dirigir las trascendentales reformas que estamos afrontando para la construcci贸n durante la pr贸xima d茅cada de la Espa帽a verde y digital que vertebra nuestro proyecto de recuperaci贸n. Y que parte de una m谩xima: la tecnolog铆a la hacemos las personas, y somos cada uno de nosotros los que estamos dise帽ando el mundo digital que est谩 marcando el presente y construir谩 el futuro m谩s inmediato de nuestra sociedad.

El impacto de la pandemia ha supuesto un factor cat谩rtico decisivo en el impulso definitivo de muchos procesos vinculados a la digitalizaci贸n que se han visto acelerados de una manera totalmente impensable hasta hace tan solo unos a帽os. La revoluci贸n digital es hoy m谩s que nunca una realidad con implicaciones clave en cualquier proyecto con vocaci贸n de generar transformaciones permanentes y verdaderamente relevantes en el devenir de un progreso digital para la mayor铆a.

Estamos tan solo al inicio de una nueva era digital a ra铆z de la que ya estamos comenzando a ver cambios absolutamente decisivos desde el prisma del progreso social, cultural y econ贸mico, que sin duda van a ser clave en el desarrollo de esta d茅cada a nivel pol铆tico y geoestrat茅gico. Las reglas han cambiado, y con ello la necesidad de establecer nuevos equilibrios de poder y de avanzar hacia un modelo de soberan铆a acorde a las exigencias de un escenario global que ya nunca volver谩 a ser el mismo.

Espa帽a contempla entre sus grandes objetivos a medio y largo plazo el ser un actor principal en avance hacia una soberan铆a digital europea que consolide la posici贸n de Europa como eje clave en el nuevo escenario global. Una soberan铆a a la que queremos seguir contribuyendo como pa铆s desde nuestra perspectiva nacional a trav茅s del desarrollo de una soberan铆a de datos a nivel europeo.

Desde el Gobierno de Espa帽a tenemos la firme disposici贸n de trabajar en la generaci贸n de nuevos espacios de datos, garantizando que sean interoperables, seguros y orientados a la privacidad.  Todo ello con el objetivo de avanzar hacia una soberan铆a digital que nos permita establecer una regulaci贸n acorde con los valores y principios europeos, y en l铆nea con la perspectiva 茅tica y humanista que propone Espa帽a.

La digitalizaci贸n humanista supone as铆 una l铆nea de actuaci贸n vertebral y estrat茅gica a la hora de afrontar las complejidades de este nuevo contexto global. Una perspectiva innovadora que entendemos como un factor diferencial del proyecto de transformaci贸n digital a nivel europeo. Y que, asimismo, tenemos el compromiso de trasladar en nuestra relaci贸n con Iberoam茅rica y al trabajo conjunto que se viene realizando por continuar fortaleciendo los lazos que nos unen a los dos lados del Atl谩ntico, fundamentalmente a trav茅s del impulso del potencial de la lengua espa帽ola en 谩mbitos disruptivos como la IA.

La ambici贸n por alcanzar estos objetivos de soberan铆a marca una l铆nea estrat茅gica que los Gobiernos tenemos la responsabilidad de desarrollar garantizando el respeto a los derechos fundamentales de los ciudadanos y los valores democr谩ticos que gu铆an nuestras sociedades. Una senda que desde el Gobierno de Espa帽a tenemos el objetivo de encabezar, con la puesta en marcha de un proyecto pionero e innovador como es la elaboraci贸n de la Carta de Derechos Digitales.

Esta iniciativa, clave en para el desarrollo de una digitalizaci贸n humanista y con perspectiva social que queremos para Espa帽a, aspira a ofrecer un marco normativo para abordar los retos que en materia 茅tica, social y legislativa implican estas transformaciones. Un paso adelante en la creaci贸n de un entorno seguro, confiable y garantista con los derechos y valores democr谩ticos de nuestra sociedad que apuesta por una digitalizaci贸n que anteponga los derechos digitales de los ciudadanos como forma de entender el progreso tecnol贸gico.

Gracias a la elaboraci贸n de esta Carta de Derechos Digitales, Espa帽a se posiciona a la cabeza a nivel global en la actualizaci贸n de derechos. En el reto de trasladar los importantes derechos que tanto nos ha costado conquistar en el mundo anal贸gico a las nuevas circunstancias de la realidad digital que est谩 transformando nuestras vidas y la forma de entender el mundo que nos rodea e interactuar con 茅l.

Para ello, esta carta, de car谩cter eminentemente descriptivo y prospectivo, identifica seis principales categor铆as de derechos. Entre ellos, hemos querido destacar los derechos de libertad, derechos de igualdad, de participaci贸n y conformaci贸n del espacio p煤blico, derechos en el entorno laboral y empresarial, derechos digitales en entornos espec铆ficos y derechos de garant铆as y eficacia.

Una serie de 谩mbitos en los que una regulaci贸n integral y garantista va a ser determinante en el devenir de sociedades digitales m谩s justas e inclusivas. Y cuyo reconocimiento, gracias a la gran labor de un Grupo de Expertos y Expertas constituido para la ocasi贸n y de las aportaciones de los ciudadanos, nos sit煤an como pa铆s en una posici贸n pionera de liderazgo y compromiso con el desarrollo humanista de la tecnolog铆a.

Actualizando derechos e incluyendo nuevas categor铆as necesarias en la nueva realidad digital en la que vivimos. Una Carta que, adem谩s de su plena vinculaci贸n con la Declaraci贸n de Derechos de la Ciudadan铆a, se convierte en un elemento clave para la consecuci贸n de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Concordancias y sinergias que son dos caras de la misma moneda: la de orientar todo el potencial de lo digital al servicio del progreso, la sostenibilidad, la igualdad y el bienestar de la sociedad.

Un futuro ilusionante que afrontamos con la ambici贸n de abordar una transformaci贸n digital de referencia y con impacto en la realidad social y econ贸mica de nuestro pa铆s. De orientar todo el potencial del desarrollo tecnol贸gico hacia la construcci贸n de estructuras y din谩micas favorables al progreso social, la sostenibilidad y la igualdad de oportunidades.

Un desaf铆o hist贸rico por situar los enormes avances de la tecnolog铆a y la ciencia en un plano humano y de desarrollo social, que entienda la digitalizaci贸n como un vector de transformaci贸n que nos permita encauzar las oportunidades de un contexto sin precedentes que tenemos el compromiso de poner al servicio de la mayor铆a social.

El Estado del Bienestar del siglo XXI se escribe en clave digital. La reforma de las estructuras de nuestro modelo productivo, educativo, econ贸mico y social deben de encaminarse a un objetivo prioritario: acabar con las brechas digitales que lastran nuestra competitividad y nos convierten en un pa铆s m谩s injusto y peor.

La perspectiva 茅tica y human铆stica de esta Carta debe ser la base para el avance hacia una digitalizaci贸n destinada a poner la tecnolog铆a al servicio de los colectivos m谩s vulnerables y expuestos a los riesgos e incertidumbre del desarrollo de la tecnolog铆a. Una digitalizaci贸n de ahonde en los derechos y libertades sobre los que queremos construir una sociedad digital dise帽ada por y para todos y todas.

Los datos agregados se han convertido en una materia prima m谩s de la nueva econom铆a y en una materia valiosa social y empresarialmente. La Comisi贸n Europea estima que los datos generados por los europeos podr铆an producir un aumento del PIB de 500 mil millones de euros. Para que esta previsi贸n se haga realidad necesitamos grandes proyectos de Inteligencia Artificial y Big Data, pero sobre todo necesitamos que la extracci贸n de la materia prima, los datos, se realice con las m谩ximas garant铆as y transparencia para los ciudadanos. 

La Uni贸n Europea quiere ser competitiva en este mercado y trabaja por ello, pero tambi茅n tiene claro que si vamos a utilizar datos generados por los ciudadanos masivamente se debe hacer bajo un cumplimiento estricto de las leyes de protecci贸n de datos y de la privacidad del usuario.

El Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo fue traspuesto en Espa帽a en la Ley Org谩nica 3/2018, del 5 de diciembre, de Protecci贸n de Datos Personales y garant铆a de los derechos digitales. Todos los expertos afirman que se trata de una ley exigente que protege adecuadamente los derechos de los ciudadanos y que es mayoritariamente respetada.

Sin embargo, el uso de los datos por parte de las empresas se ha convertido en un tema espinoso en los 煤ltimos a帽os. Los esc谩ndalos protagonizados por las grandes tecnol贸gicas norteamericanas, entre las que m谩s datos explotan del mundo, han hecho crecer como la espuma la desconfianza ciudadana hacia las pr谩cticas empresariales.

Todos hemos recibido llamadas comerciales de empresas que no tendr铆an que tener nuestro n煤mero; muchos hemos abierto una nueva cuenta bancaria y hemos descubierto que la entidad ya tiene nuestros datos, porque hab铆amos sido clientes a帽os atr谩s y esa informaci贸n no fue eliminada; peri贸dicamente, vemos en la prensa c贸mo miles de datos personales son robados porque una empresa no ten铆a el software actualizado o no tom贸 las medidas de seguridad necesarias.

Pero tambi茅n somos conscientes de que gracias al uso de los datos cada d铆a los consumidores accedemos a nuevos productos y  servicios, mejores y m谩s personalizados, la investigaci贸n en medicina, en energ铆a y sostenibilidad avanza a mayor velocidad y muchos procesos en la administraci贸n, en nuestra compras y viajes son m谩s r谩pidos y eficaces.

Hasta ahora la respuesta suele ser 芦m谩s regulaci贸n禄, lo que significa tambi茅n m谩s restricciones a la innovaci贸n y a la competencia, m谩s vigilancia y m谩s burocracia.

Pero si hay algo que ha demostrado poder transformar y mejorar el comportamiento empresarial es el consumo informado y la transparencia  dejando al ciudadano decidir. Si el ciudadano sabe que una empresa hace las cosas mejor que otra respecto a un tema sensible, la tendencia de consumo se mover谩 hacia aquellas empresas que lo hagan mejor, y el sector como un todo comenzar谩 a competir por satisfacer a unos clientes que responden al esfuerzo. As铆 ha ocurrido produciendo importantes avances en temas como la sostenibilidad o la diversidad en las empresas.  

Partiendo de esta reflexi贸n y conscientes de la importancia estrat茅gica que tienen los datos para el desarrollo de nuevos servicios, el Instituto Hermes promueve que las empresas hagan p煤blico un Manifiesto que resuma de forma comprensible y comparable su estrategia en el uso que hacen de los datos de sus clientes, proveedores y usuarios. 

Se trata de un formato digital est谩ndar en el que las empresas podr谩n declarar y detallar su pol铆tica de datos m谩s all谩 del cumplimiento esperable de la Ley. El formato, igual para todas, nos permitir谩 compararlas de manera automatizada, dando herramientas gr谩ficas y sencillas al consumidor para informarse de un vistazo sobre aquellos temas relacionados con sus datos que le preocupen.

De esta forma, el conocimiento del consumidor, el paciente o el ciudadano (la administraci贸n es un gran consumidor de  datos) sobre los compromisos de las organizaciones con las que se relacione, sobre lo que har谩n o no har谩n con los datos que de nosotros manejan, podr谩 tomar decisiones m谩s informadas como ya lo hace al conocer la informaci贸n financiera, de sostenibilidad o de diversidad. El simple acto de transparentar lo que las empresas hacen con los datos supondr谩 una importante mejora para toda la sociedad.

Esta herramienta est谩 concebida como un servicio de divulgaci贸n para explicar la filosof铆a, pol铆ticas y compromisos de las empresas. Estas colgar谩n en su sitio web o en repositorios p煤blicos un archivo 鈥攓ue podr谩n generar online鈥 en el que detallar谩n su estrategia de datos, declarando aquello a lo que se comprometen a hacer o a no hacer con los datos que recopilan de sus clientes. La informaci贸n incluir谩 detalles sobre operativa, seguridad, comunicaci贸n y procesos. Las empresas podr谩n, adem谩s, actualizar la informaci贸n cuando introduzcan alguna mejora sin tener que comunic谩rselo ni pedir permiso a nadie, porque al sistema de comparaci贸n y an谩lisis automatizado le basta con saber d贸nde reside el manifiesto de cada empresa.

El Instituto Hermes, verificar谩 y homologar谩 la informaci贸n facilitada  para asegurar que re煤ne las condiciones y requisitos suficientes para cumplir con los objetivos marcados de transparencia y divulgaci贸n,  mantendr谩 las herramientas de an谩lisis y cada usuario podr谩 utilizarlas de manera intuitiva en tiempo real en una webapp espec铆fica, trabajando siempre con la informaci贸n actualizada al minuto.

De ese modo puede acceder en tiempo real a las pol铆ticas, estrategias y compromisos de la empresa y en base a ello tomar decisiones de consumo. El Manifiesto Hermes es una herramienta viva, y de actualizaci贸n peri贸dica que facilita a los consumidores y stakeholders conocer, entender y monitorizar c贸mo gestiona y utiliza una organizaci贸n los datos que recaba a trav茅s de su actividad. El objetivo es convertir la pol铆tica y estrategia en el uso del dato en un arma de diferenciaci贸n y posicionamiento para las empresas para dar transparencia al mercado sobre el uso de los datos, acabar con la desconfianza infundada y promover que las empresas compitan entre s铆 por desarrollar los derechos digitales de los ciudadanos.

Por Esteban Morr谩s, miembro del Consejo Asesor del Instituto Hermes y Consejero de Veridas

Sin identidad, sin ser reconocible y reconocido por los dem谩s, el ser humano se ve privado de un elemento esencial para su dignidad y plenitud. El derecho a la propia identidad en el entorno digital, reconocido expresamente en la Carta de Derechos Digitales, constituye una garant铆a fundamental para la ciudadan铆a y un presupuesto necesario para la plena efectividad de los restantes derechos digitales.

Tabla de contenidos

El derecho a la propia identidad entendido como el conjunto de atributos y caracter铆sticas que hace que cada cual sea uno mismo y no otro constituye un derecho fundamental y b谩sico para toda persona desde su nacimiento. Para ser sujeto jur铆dico, titular de derechos y obligaciones, para que se nos atribuyan responsabilidades y consecuencias de nuestras actuaciones es necesario que previamente se nos reconozca como la persona irrepetible que somos.

El derecho a la identidad se proyecta con especial intensidad en el mundo digital, en el que no interactuamos directamente, en el que no se puede comprobar con inmediaci贸n f铆sica si somos los que decimos ser, en el que no podemos entregar nuestro documento de identidad para que se comprueben la coincidencia de nuestros rasgos, pero que se ha constituido en el gran espacio de comunicaci贸n, opini贸n e intercambio comercial de nuestro tiempo. Por eso la necesidad de reconocimiento seguro de la identidad real en el entorno digital es tan o m谩s importante que en el mundo f铆sico para que los ciudadanos accedan a los servicios y prestaciones, se les atribuyan sus derechos y obligaciones de modo similar o mejorado con respecto a lo que ocurre en el mundo f铆sico.

El estado actual de reconocimiento de la identidad en el entorno digital es todav铆a deficiente y lo ha convertido en un lugar proclive a la desapropiaci贸n de identidad, en una grave amenaza para los derechos fundamentales debido a la proliferaci贸n del anonimato, de las identidades suplantadas o robadas. Pero, como tambi茅n se explica a continuaci贸n, los avances tecnol贸gicos y las iniciativas que se fundan en ellos permiten albergar la esperanza de que es posible devolver a los ciudadanos el derecho a ser identificados con su identidad real de manera segura, fiable y respetuosa con sus derechos fundamentales.

Es necesario que la acreditaci贸n gire como factor principal en torno a la persona, a sus atributos, y no en torno a los dispositivos o las tarjetas

La experiencia cotidiana de un usuario medio acerca de claves olvidadas, perdidas, sustra铆das o equivocadas es suficientemente representativa de la p茅sima gesti贸n actual de la identidad y resulta en un permanente temor a ser objeto de un ciberataque. De acuerdo con el 2021 Data Breach Investigation Report publicado por Verizon, el 60% de los data breach que ponen en peligro la privacidad y la seguridad de nuestros datos afectan al uso de credenciales o contrase帽as. Cabe preguntarse a qui茅n beneficia una red en la que las identidades son fragmentadas, presuntas, no seguras e interoperables. A nuestro entender, la persona privada de su derecho a la identidad es m谩s vulnerable en el entorno digital y se le dificulta el pleno ejercicio de sus derechos. Es necesario que la acreditaci贸n gire como factor principal en torno a la persona, a sus atributos, y no en torno a los dispositivos o las tarjetas.

El derecho a la identidad digital incluye tambi茅n el derecho de toda persona a que, si lo desea y as铆 lo consiente, se le facilite un medio de acreditaci贸n de su identidad en el entorno digital, basado en elementos que le son inherentes y que no pueden ser sustra铆dos. Este derecho tambi茅n implica que la acreditaci贸n de la identidad digital ha de proporcionarse con la mayor seguridad posible y con una facilidad de acceso que lo extienda a la mayor铆a de la poblaci贸n, sin crear barreras que acrecienten la brecha digital.

Si ante una actuaci贸n en el entorno digital podemos saber que detr谩s hay una persona identificable (quiz谩s no por todos los internautas, pero s铆 por las autoridades competentes si fuera necesario) y por tanto responsable de sus actos, habremos dado un paso sustancial en la protecci贸n de los derechos digitales

Otro gran riesgo para los derechos fundamentales en el espacio digital deriva de las identidades falsas o inventadas, del anonimato. No es necesario recordar c贸mo las redes sociales se han convertido en un semillero impune de odio, de vulneraci贸n del honor y la dignidad, de desinformaci贸n y polarizaci贸n.

Ese anonimato propicia un espacio para la desconfianza y para la alteraci贸n de la realidad. Es notorio c贸mo los resultados de supuestas encuestas virtuales o de procesos pretendidamente p煤blicos y participativos para decidir sobre cualquier materia se ven alterados por la intervenci贸n masiva de identidades fake.

Con el uso voluntario de sistemas de reconocimiento de la identidad real se puede generar confianza. Si ante una actuaci贸n en el entorno digital podemos saber que detr谩s hay una persona identificable (quiz谩s no por todos los internautas, pero s铆 por las autoridades competentes si fuera necesario) y por tanto responsable de sus actos, habremos dado un paso sustancial en la protecci贸n de los derechos digitales

Mientras otros sistemas de identificaci贸n nos permiten presumir que alguien es supuestamente quien dice ser, los sistemas biom茅tricos acreditan con certeza que efectivamente lo es

Tecnolog铆a de reconocimiento biom茅trico a trav茅s de inteligencia artificial

La biometr铆a es el 芦reconocimiento autom谩tico de los individuos en funci贸n de sus caracter铆sticas biol贸gicas y de comportamiento禄. Permite reconocer a las personas por elementos inherentes a su personalidad, propios e irrepetibles. Mientras otros sistemas de identificaci贸n nos permiten presumir que alguien es supuestamente quien dice ser, los sistemas biom茅tricos acreditan con certeza que efectivamente lo es.

Podemos decir que el reconocimiento biom茅trico es el 煤nico sistema que permite acreditar con certeza la identidad digital real de una persona. Y as铆 formular que, en el entorno digital, la 煤nica identidad real o cierta es la identidad biom茅trica.

El Instituto Hermes ha examinado los avances tecnol贸gicos en reconocimiento biom茅trico. Nuestro estudio nos permite concluir que, con el uso de redes neuronales e inteligencia artificial avanzada, la biometr铆a facial se ha convertido en la tecnolog铆a de reconocimiento biom茅trico de referencia.

Los sistemas utilizados han avanzado para dejar atr谩s los primeros desarrollos basados en sistemas de puntos a partir de una imagen, que como se ha demostrado son m谩s proclives al error y susceptibles de ser sustra铆das por terceros. La incorporaci贸n de redes neuronales a los sistemas de identificaci贸n biom茅trica ha supuesto una revoluci贸n industrial en este campo, aportando notables mejoras en precisi贸n, acierto y seguridad. De tal modo que, si el proceso de captura de datos, dise帽o y entrenamiento del motor biom茅trico y el procesamiento del vector resultante se realizan con las tecnolog铆as m谩s avanzadas, convenientemente certificadas, los sistemas de reconocimiento no constituyen por s铆 mismos un riesgo para la privacidad y la seguridad de las personas que los utilizan.

Los riesgos no derivan de la biometr铆a como tecnolog铆a, sino de sus posibles usos. El reconocimiento biom茅trico en s铆 mismo no representa una actividad invasiva o limitatitva de derechos fundamentales y no parece apropiado someterla a prevenciones o trabas que impidan que la ciudadan铆a se beneficie de sus innegables ventajas en aquellos usos que se ajusten a la ley y a los derechos fundamentales.

No es adecuado partir de una presunci贸n de que la biometr铆a perjudica los derechos fundamentales. Al contrario, la inmensa mayor铆a de los usos son de riesgo bajo y si se siguen los requisitos normativos y se usan los est谩ndares tecnol贸gicos adecuados su incidencia negativa en la esfera de derechos ciudadanos es nula.

Seguridad


Uno de los temores m谩s comunes es el de que una vez los datos biom茅tricos est谩n cedidos a terceros, la vulnerabilidad del ser humano ser铆a extrema si alguien los sustrae, ya que, a diferencia de unas claves, no pueden cambiarse.

Evidentemente, en la biometr铆a la ciberseguridad es un pilar b谩sico. Y no se puede descartar que terceros, vulnerando los sistemas de defensa, consigan acceder a los vectores de los motores de identificaci贸n. Si 茅stos est谩n basados en l铆neas de puntos caracter铆sticos o landmarks, la vulnerabilidad es mayor porque a partir de ellos se puede llegar a reconstruir una cara.

Sin embargo, en los sistemas de inteligencia artificial m谩s avanzados, basados en redes neuronales, esos vectores resultan in煤tiles para la identificaci贸n de personas fuera del sistema para el que est谩n concebidos. Ni siquiera la persona que dise帽贸 el motor biom茅trico podr铆a obtener la informaci贸n contando solo con el vector. Por este motivo, es esencial que se promueva la aplicaci贸n estricta de est谩ndares t茅cnicos eficaces contra posibles ataques de ciberseguridad. Estos est谩ndares han de exigir:

  • La aplicaci贸n de motores biom茅tricos modernos de alta calidad basados en redes neuronales que est茅n validados por terceros (por ejemplo el NIST).
  • La capacidad de neutralizar las t茅cnicas de hacking utilizadas de forma maliciosa para suplantar la identidad (spoofing), tambi茅n validada por terceros independientes.

Es preciso a帽adir que existen ya est谩ndares internacionales, como la norma ISO/IEC 30107, que establecen medidas de seguridad que deben cumplir los motores biom茅tricos para repeler este tipo de ataques y garantizar su efectividad en dicha acci贸n.

No obstante, habiendo quedado acreditado que la operativa de los nuevos motores biom茅tricos es segura, no podemos obviar que el obtener una foto de casi cualquier persona en Internet resulta extremadamente f谩cil hoy en d铆a.

Asumida esta premisa, la confianza en los sistemas biom茅tricos se basa en la potencia de los sistemas anti-spoofing certificados que hay detr谩s de los mismos. Es por ello que los fabricantes de sistemas biom茅tricos han de seguir el ejemplo de los fabricantes de papel moneda, que a base de desarrollar y usar constantemente nuevas
tecnolog铆as, han conseguido mantener la confianza en su producto a pesar de los ilimitados intentos de falsificaci贸n.

Sesgo y discriminaci贸n


En cuanto a la posible incidencia del reconocimiento biom茅trico en posibles sesgos o discriminaciones a las personas en raz贸n de su raza, orientaci贸n o grupo social al que pertenezcan, ha de se帽alarse en primer lugar que el uso de la tecnolog铆a biom茅trica de reconocimiento facial de una persona para verificar su identidad, para determinar con su conocimiento y consentimiento si se encuentra entre las personas de un grupo o si es quien dice ser, no debe tener la capacidad de inferir otras caracter铆sticas del usuario como origen 茅tnico o racial, estados de 谩nimo, datos relativos a la salud鈥 etc. Nuestro ordenamiento no permite tratamientos de los datos con esta finalidad. El uso discriminatorio ocurre y puede ocurrir, con y sin tecnolog铆a biom茅trica, pero no es inherente a esta.

El problema no es tanto la tecnolog铆a sino la inclusi贸n de elementos de comparaci贸n suficientemente amplios para eliminar este potencial efecto indirecto. Cabe diferenciar entre los efectos que se producen en los casos de reconocimiento uno a uno (verificaci贸n o autenticaci贸n de identidad), y los de uno a varios (1:N, conocido como identificaci贸n).

Un informe elaborado por el NIST (National Institute of Standards and Technology) en 2019 manifiesta que, para procesos 1:N los sistemas que introducen un mayor n煤mero de variables en el entrenamiento de algoritmos consiguen eliminar falsos positivos o negativos por raz贸n de raza. En casos 1:1 encontraron que los errores apenas tienen incidencia y esta ser铆a menor que la que resultar铆a atribuible al ojo humano. La conclusi贸n es, por tanto, que el problema de los sesgos proviene de usar bases de datos incompletas en el entrenamiento de los motores de
reconocimiento biom茅trico.

El uso discriminatorio ocurre y puede ocurrir, con y sin tecnolog铆a biom茅trica, pero no es inherente a esta

Privacidad


La acreditaci贸n de la identidad mediante reconocimiento biom茅trico est谩 sujeta como todas las actividades al respeto de los derechos fundamentales, a la privacidad y a la protecci贸n de datos personales.

Con car谩cter general, los sistemas de reconocimiento 1:1 consistentes en la comprobaci贸n de los datos biom茅tricos de una persona contra los de la identidad que dice tener son de muy bajo riesgo y debe promoverse su uso para acreditar la identidad real de la ciudadan铆a en entornos digitales y f铆sicos, bien con fundamento en el consentimiento de la persona o en un inter茅s leg铆timo debidamente reconocido.

Los sistemas de reconocimiento 1:N, consistentes en la comprobaci贸n de los datos biom茅tricos con una base de datos para comprobar si el sujeto es uno de ellos, no representan problemas si son consentidos y responden a una finalidad leg铆tima. Ser铆a el caso, por ejemplo, de los socios de un club para acceder a su local o el acceso a instalaciones laborales.

Es vital que se aplique con rigor la normativa de protecci贸n de datos europea y que las tecnolog铆as que no cumplan los est谩ndares exigibles de garant铆a de privacidad o los casos de uso que representen un riesgo cierto sean limitados o impedidos.

Iniciativas para propiciar una identidad


La necesidad de una identidad digital segura, accesible y confiable es globalmente compartida y existen m煤ltiples iniciativas que promueven soluciones para conseguirla. Es el caso del sistema ALICEM promovido por el gobierno franc茅s y que constituye un precedente significativo en el entorno europeo. En Argentina, tambi茅n se ha puesto en marcha un sistema de verificaci贸n de identidad biom茅trica que da acceso a los servicios p煤blicos agrupados bajo el t铆tulo 芦Mi Argentina禄.

En el seno de la UE, la Comisi贸n Europea trabaja en la definici贸n de un marco para una Identidad Digital Europea. Esta iniciativa promueve un modelo de wallet que posibilita que el ciudadano sea 煤nico propietario de su identidad digital. La determinaci贸n de los est谩ndares tecnol贸gicos y requerimientos de este wallet europeo de identidad se est谩 debatiendo en grupos de trabajo. Estos requerimientos deber铆an articular distintos niveles de seguridad para que sea el usuario quien decida hasta d贸nde quiere llegar en el uso de su identidad.

Es muy relevante el compaginar el uso del wallet en el espacio de Internet, con sus usos en el espacio f铆sico y en las interaciones hombre-m谩quina que va a propiciar el desarrollo del ecosistema de la inteligencia artificial. Dentro de las opciones existentes para optimizar esa conexi贸n, deber铆a analizarse con especial detenimiento el uso de un sistema opcional de QR Biom茅trico en el wallet que permita acreditar la identidad real de una forma r谩pida y segura.

Sin identidad, sin ser reconocible y reconocido por los dem谩s, el ser humano se ve privado de un elemento esencial para su dignidad y plenitud. El derecho a la propia identidad en el entorno digital, reconocido expresamente en la Carta de Derechos Digitales, constituye una garant铆a fundamental para la ciudadan铆a y un presupuesto necesario para la plena efectividad de los restantes derechos digitales.

El grupo de trabajo del Instituto Hermes sobre Identidad digital y Biometr铆a ha analizado los retos que plantea la identificaci贸n de personas en el mundo digital desde la perspectiva de sus derechos digitales. Ha analizado igualmente las soluciones tecnol贸gicas que el reconocimiento biom茅trico basado en inteligencia artificial avanzada ofrece en este terreno, las diferentes regulaciones e iniciativas legislativas en marcha sobre el particular, las resoluciones y actuaciones de las autoridades p煤blicas en Espa帽a, Europa y otros pa铆ses, as铆 como los casos de uso m谩s relevantes.

Derechos de Ciudadan铆a Digital