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Erect Gravestone

En las últimas inversiones significativas en capital semilla en Europa (Alemania, Suiza, Gran Bretaña, Francia) pero también en India llama la atención la participación de family offices con inversiones que van entre los 200.000 y el millón de euros. 

Los family offices se están convirtiendo en un vector importante en la detección de oportunidades emergentes, pero también en un potencial cliente de servicios especializados y un aliado para los ecosistemas fintech nacientes de las entidades financieras.

Productividad y escalas

Esta semana se han publicado los bocetos y se han abierto las consultas públicas de los «regulatory sandboxes» de AustraliaAbu Dhabi y Singapur. India ha abierto una serie de grupos de trabajo y EEUU publicó el primer programa de su «Financial Service Roundtable». Corea anunció la puesta en marcha de un banco de inversiones para apoyar a las fintech locales con capital semilla y riesgo. Japón aprobó su ley para regular las monedas virtuales y los nuevos medios de pago…

La «carrera regulatoria» abierta por el regulador británico se ha convertido en un verdadero sprint. Llama la atención el retraso de los bancos centrales europeos y del propio BCE en un momento en el que ya podemos hablar de un consenso global: la regulación del fintech es un elemento central para impulsarlo como sector de desarrollo.

El país más avanzado de Europa en fintech, Gran Bretaña, ya ve el fintech como industria estratégica para recuperar el crecimiento de la rentabilidad y entiende que lo «disruptivo» es ante todo la capacidad del sector para fortalecer el tejido productivo PYME. Un camino que en Francia está liderando AVIVA y su utilización de los préstamos online a micro, pequeñas y medianas empresas como forma de inversión de un nuevo fondo que posiblemente llegue a los 100M€. Es más que marketing. Es un cambio emergente de paradigma en la escala y la forma de gestionar los riesgos en un momento en el que el crédito no está fluyendo hacia el tejido productivo de pequeña y media escala.

Submarino expedición

Los movimientos de esta semana de Apple, Baidu, Paypal y Samsung pueden parecer tímidos o limitados, pero reflejan tomas de posición que a medio plazo pueden llegar a desplazar de nichos de negocio importantes a bancos y aseguradoras. De hecho podrían ser la primera gota de agua de una tormenta por venir.   

Es especialmente interesante el abordaje de Baidu, seguramente el actor chino más parecido a Google y Facebook en Occidente. Baidu asegura haber incorporado algoritmos que le permiten, a través del proceso de la ingente cantidad de datos que almacena sobre sus usuarios, reducir el riesgo de los seguros de automóvil gracias a un «profiling» mucho más preciso que el de los habituales cálculos actuariales de las aseguradoras. A partir de ahí elabora una estrategia basada en su ventaja con el público más joven y su capacidad para ofrecer precios más bajos… y la liga a los cambios por venir en el automóvil (coche conectado a Internet, nuevas cartografías digitales, coche sin conductor, Internet de las cosas) en los que está invirtiendo.

¿Quedará ahí o será un ensayo para otros campos del sector seguro con mayores márgenes?

Telefonica cierra el proyecto Yaap

La noticia fintech de la semana en España ha sido la liquidación de Yaap. La prensa económica española lo ha interpretado como una retirada y los mentideros como una manifestación más de la incompatibilidad entre Santander -socio de Yaap- y BBVA -socio de Telefonica. Pero desde el punto de vista fintech lo que es indudable es que el abordaje estratégico desde la lógica de los medios de pago había quedado ya obsoleto.

Hace menos de dos meses Orange compró un 65% de Groupama Banque en Francia con vistas a crear un ecosistema fintech propio sobre medios móviles. El movimiento ha cambiado la percepción del sector y vindicado una decisión de Telefónica que en principio no parecía «exportable», el «experimento» alemán con Fiodor Bank: O2 Banking.

Empieza a ser visible una cierta nube de puntos: Santander cada vez más «americaniza» su estrategia hacia las «wallets», BBVA apuesta con claridad por el banco API abriendo juego a futuros movimientos de cooperación. Y la Caixa, fuerte en medios de pago, estudia un lugar propio en el nuevo escenario.

Entre todos ellos, Telefónica mira con recelo a Orange y saca lecciones de su experiencia Yaap: no cabe pensar en los usuarios de Telefónica como masa de usuarios que se transfiere fácilmente a servicios nuevos. El abordaje fintech en asociación con bancos a los que complementar parece, en principio, más prometedor.

En busca de rumbo

Según el director de YNext, que agrega datos digitales para instituciones financieras, en el desarrollo de los flujos generados por el fintech se aprecian tres tendencias:

  1. Reducción de escalas de préstamos y enfoque en nichos cada vez más estrechos
  2. Roboadvisors cada vez más sofisticados y omnipresentes
  3. Enfoque hacia la generación milenio

En este último punto insistió también Rich Richie, ex-CEO de Barklays Capital, quien se destacó esta semana con unas declaraciones en las que insistía en que el fintech era «fundamental para devolver el atractivo de las finanzaas para la Generación Milenio».

Carrera por el nodo fintech en Oriente Medio

Mientras la autoridad regulatoria de Abu Dhabi, en el marco de la puesta en marcha de su sandbox regulatorio, llegaba a un acuerdo de intenciones con la incubadora Flat6Labs, Bahrein buscaba talento y experiencias en India para azuzar el desarrollo de un sector propio y Dubai lanzaba toda una serie de innovaciones en testamentos, salud y comercio de diamantes basadas en blockchain con el objetivo de posicionarse como polo especializado en el sistema de libros de cuenta distribuidos.

Los emiratos son bien conscientes de la velocidad que está tomando la competencia por posicionarse globalmente y el papel clave que representa poder contar con la complicidad del regulador para generar sandboxes -o «reglabs»- que permitan experimentar tecnologías y testar su impacto sobre los clientes sin las limitaciones heredadas en la regulación actual. Países como Canadá, originalmente a la cabeza del desarrollo fintech, podrían estar quedando atrás por no contar su regulador con herramientas flexibles e intentan ponerse al día con estudios de mercado a toda velocidad.

En otra escala y con la vista puesta en el mercado arabófono de Libano, Masrech y Magreb Barclays ha llegado a un acuerdo, también con Flat6Labs para poner en marcha en Egipto 1864 Accelerator, un programa de aceleración fintech de 14 semanas.

El mapa global ya no está protagonizado solo por el entorno startupista californianos sino de forma creciente por Gran Bretaña, pionera del modelo «sandbox regulatorio», en alianza con Singapur a través del «puente regulatorio fintech»; en la región, los emiratos compiten no solo con el empuje saudí, sino sobre todo con Tel Aviv, donde Intel anunció el pasado domingo la apertura de un laboratorio fintech en asociación con The Floor, el hub tecnológico de los mercados de valores israelíes que recientemente levantó 2000M$ del grupo chino israelí Pando. The Floor tiene el apoyo de HSBC, Intesa Sanpaolo, RBS y Santander. El foco de Intel estará entre otras cosas en el desarrollo de servicios sobre blockchain en la nube.

En Israel hay ya más de 430 start ups fintech establecidas.

Ethereum

El pasado viernes ocurrieron dos sucesos con capacidad de influir en el desarrollo del sector financiero ante la irrupción de la oleada/hype fintech en el sector. 

En EE.UU la SEC otorgó la aprobación a IEX para operar como bolsa de valores a nivel nacional. La decisión de la SEC de garantizar este mercado supone una victoria para la revolución de las bolsas. 

La mala noticia se daba en el entorno de blockchain, con el hackeo de DAO -Dencetralized Autonomous Organization- que gestiona un crrwfounding de más de 150 millones de dólares en Ethers, moneda virtual creada por la compañía californiana Ethereum. El ataque a DAO, rompe la premisa de que las criptomonedas no pueden ser hackeadas y supone una jarra de agua fría en un momento de auge para blockchain en las instituciones financieras, celosas de la seguridad. Cuando un proyecto como DAO, basado en la criptomeda de Ethereum, es hackeada es un golpe aunque Ethereum en si misma no haya sido hackeada.

Rozando el mediodía, el fundador de Ethereum pidió a través de un comunicado interrumpir todas las transacciones hasta bloquear el ataque. La pérdida se estima en 59 millones de dólares. 

Transferwise

Solo hubo dos mercados (libra-euro y libra-dolar) en los que TransferWise, a pesar de su escala creciente, no dependió de la liquidez de terceros, es decir a través del sistema interbancario en el que pretende ser «disruptivo». 

No parece muy propio de algo que se vende como «P2P» como recordaron las autoridades británicas de la competencia y la publicidad a la startup.

Izabella Kaminska fue dura en su blog de FT señalando que salvo en esos dos casos el éxito de TransferWise no era otra cosa que un subsidio encubierto a sus clientes, lo que no es igual que demostrar que su modelo sea disruptivo.

Búho

Que una gran consultora investigue e invierta en fintech es, sin duda una buena noticia. Pero es obvio que si esta inversión se centra en una única tecnología, puede comprometer la orientación prestada a los clientes. 

El problema de fondo es la no separación entre los productos de observatorio e inteligencia y la provisión de servicios tecnológicos. En un ámbito tan cambiante y todavía indefinido como las fintechs, aquellos que generan expectativas y prescriben tecnologías deberían tener un cierto recato a la hora de plantearse convertirse en canal.

A día de hoy los informes de algunas consultoras globales adolecen de escoras reseñables. En primer lugar una escora cultural y geográfica que desmiente su carácter global, por ejemplo en el análisis de tecnologías y empresas de roboadvising y chatbots. No tener en cuenta el papel de la lengua en la atención al público va más allá de lo arriesgado. En segundo lugar la evolución de los tradicionales informes y «surveys» a verdaderos promocionales destinados a orientar expectativas que están en colusión directa con las inversiones tecnológicas de la firma.

La solución, como casi siempre, está en el lado del cliente. La contratación de empresas de inteligencia independientes e incluso la internalización de los procesos y observatorios parece cada vez más el camino sensato.

Hub Fintech

Si trazamos el mapa del desarrollo fintech global, Silicon Valley sigue siendo el principal nodo. Sin embargo ya no es el único ni el determinante. La apuesta de Londres por la nueva industria y sobre todo la apuesta del regulador británico por la innovación con la puesta en marcha del primer «regulatory sandbox» consolida a la ciudad como el segundo nodo global. Lo que es más importante, el «regulatory bridge» británico con Singapur y las políticas activas de las autoridades singapureñas para atraer talento de todo Asia y capital de las grandes tecnológicas y VCs dejaron por el momento fuera del mapa a los prometedores nodos nacientes en Canadá y Australia, que apostaban por priorizar el link con California. En el caso de Australia no bastó replicar el modelo del regulatory sandbox, que ya se considera básico para configurar un nodo realmente innovador. Australia está pagando su desconfianza histórica con China y la evolución de su imagen en el continente.

En Oriente Medio, mientras tanto, la batalla se da entre Tel Aviv y los emiratos. Las autoridades regulatorias del Golfo han sido rápidas impulsando un sandbox regulatorio y no han dudado en buscar talento en India y contratar asesores en Gran Bretaña. Tel Aviv cuenta con la ventaja de partida del posicionamiento israelí como «start-up nation» y una masa crítica de más de 430 fintechs ya en marcha, algunas con verdadera presencia global. Ambas se ofrecen como nodos capaces de cerrar la red entre EEUU y GB.

Es decir: el mapa de red global fintech está tomando forma con Johanesbourg como incipiente nodo africano y Milán como primer atisbo mediterráneo. 

El gran ausente es Iberoamérica. Y en la relación con Iberoamérica está la gran oportunidad española en un momento en el que el mundo fintech mexicano es la única luz que brilla con luz propia en el mundo de habla española y comienza a mirar fuera.

El peor error que podría cometer España es seguir la senda de la atomización y el localismo seguida por las administraciones locales y autonómicas en el desarrollo de start ups tecnológicas. La oportunidad reside en la importancia del regulador. Si el Banco de España tomara el liderazgo mediante el planteamiento de un «regulatory sandbox» propio y la puesta en marcha de un entorno de aceleración, siguiendo el modelo que se está convirtiendo rapidamente en universal, la «capital fintech española» podría ser única.

Barcelona parece la primera alternativa por tener ya una pequeña masa de fintechs innovadoras. Madrid, que le sigue, podría poner en valor el potencial de Barajas, el gran hub aéreo que nos conecta a América del Sur.

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